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“El Estado debe buscar el bien común, no el interés general, que deja a muchos excluidos”

La catedrática de Ética y Filosofía Política, Adela Cortina, considera que “mientras el consumo siga siendo el motor de la producción no tenemos arreglo

"Las empresas convencionales han de aplicar como herramienta  de gestión, medida de prudencia y una exigencia de justicia,  la responsabilidad social, que además les va a resultar rentable"

"La labor de las organizaciones solidarias es impagable, pero se tiene que pagar porque generan cohesión social”

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Adela Cortina tras su conferencia en Cárita Bilbao / Foto: Javier Atxa (ST3elkartea – Cáritas)

Adela Cortina tras su conferencia en Cárita Bilbao / Foto: Javier Atxa (ST3elkartea – Cáritas)

Adela Cortina se convirtió en 2008 en la primera mujer que ingresaba en la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas, una institución, fundada hace casi siglo y medio. Es catedrática de Ética y Filosofía Política en la Universidad de Valencia y directora de la Fundación Étnor, Ética de los Negocios y las Organizaciones. Este recorrido le ha llevado a ser considerada la gran dama de la ética en España.

Desde el ‘status’ alcanzado tras su sobresaliente trayectoria reclama que el siglo XXI sea el siglo de las realizaciones,  “ya que se da una flagrante contradicción actualmente entre las declaraciones a las que se ha comprometido la Humanidad y sus realizaciones”. Considera que “no hay escapatoria”, porque los seres humanos nos hemos comprometido. “Esto obliga a poner las realizaciones a la altura de las declaraciones y eso hace que otro mundo sea necesario”.  En su conferencia ofrecida en Bilbao, enmarcada en los actos organizados por Cáritas Bizkaia en su  sexagésimo aniversario, apunta ciertos pasos a dar para lograr un cambio social que “además de posible, es necesario porque la humanidad no tiene otra salida”.

En ese camino hacia el cambio, Adela Cortina aboga por promocionar la compasión, la ayuda a los más vulnerables, su cuidado y la cooperación frente a la competición y el conflicto “en el que estamos instalados”.

"La responsabilidad social empresarial resulta rentable"

La catedrática resalta que ese enfoque está entrando poco a poco en todos los ámbitos, incluido el empresarial.  “Se están asumiendo las declaraciones refrendadas por la humanidad y el siglo XXI tiene que ser el siglo de las realizaciones”.

¿Cual tendría que ser el nuevo modelo que realizará ese mundo? Según Cortina, uno en el que estén “articulados” el sector económico, político y social, que engloba a las organizaciones cívicas y ciudadanía. “Para que sea posible el cambio tienen que funcionar los tres”.

La catedrática asigna un papel a cada uno de estos actores.  Al poder político le recuerda que” el estado tiene que ser un estado de Justicia y un estado de Justicia es el estado que busca el bien común y no el interés general, que deja a muchos excluidos”.  

En cuanto al sector económico, su meta, a jucio de Cortina, ha de ser ayudar a "crear buenas sociedades". En este sentido aconseja a las empresas convencionales, "las que se mueven por el ánimo de lucro", que “como herramienta  de gestión, medida de prudencia y una exigencia de justicia” apliquen la responsabilidad social , que les va a resultar rentable”. La catedrática menciona al mundo cooperativo y a la economía social al resaltar que hay “todo un mundo económico efervescente que hay que intentar potenciar y no dejar que ese tren se pierda”.

"Un estilo de vida al alcance de todo el mundo"

Destaca la labor del sector social por trabajar por una sociedad inclusiva. "Las organizaciones solidarias trabajan en el creación de redes sociales que acojan a todos de forma que quede nadie desprotegido. Esa tarea es impagable, pero se tiene que pagar porque su labor genera cohesión social”.

Para ayudar en ese proceso aboga por la generación de estilos de vida ‘universalizables’. “Mientras el consumo siga siendo el motor de la producción no tenemos arreglo. Intentemos que todos los seres del mundo tengan el mínimo suficiente para poder adquirir o crear estilos vida de consumo que sean ‘universalizables’. Es muy difícil, pero si no cambiamos estilos de vida de consumo, logrando un estilo que pueda estar al alcance de todo el mundo, siempre habrá desigualdades radicales, se quiera o no se quiera".

¿Es posible el cambio, una sociedad con estos tres sectores articulados buscando estas metas? Adela Cortina cree que sí. “Ya hay semillas de cambio, hay que potenciarlo”. Y cuando en este proceso se interpone el gen egoísta inherente al ser humano, Cortina alude a la naturaleza social del cerebro humano para compensar. "Estamos dispuestos a dar con tal de recibir. Son las especies que se apoyan internamente las que sobreviven. Es más inteligente cooperar que competir, buscar aliados que buscar adversarios, a todos los niveles, es más rentable”.

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