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Hablemos de Madrid

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Dice el colectivo Juventud sin futuro en  un vídeo con una versión de la canción 'Pongamos que hablo de Madrid' que:

Allá donde ser joven no se puede concebir,

los parados visitan al psiquiatra,

los responsables se olvidan de dimitir,

la muerte viaja en orden de desahucio,

pongamos que hablo de Madrid.

En el vídeo, difundido esta semana, aparecen algunos de los integrantes de  Juventud sin futuro. Más allá de su indudable creatividad para reivindicar, han elaborado con esta grabación una acción capaz de condensar y resumir la situación actual. Si dentro de unos años alguien más joven nos pregunta cómo era 2014 en Madrid, con sólo mostrarle el vídeo podremos acercarle a esta época.

Los rostros de quienes en él salen construyen una historia digna de este presente bañado de infamia. Viéndoles cabe pensar que, con gente así, podemos recuperar el Madrid que nos arrebataron y conquistar los espacios que nos pertenecen y que nunca hemos tenido.

El Ayuntamiento de Madrid es el más endeudado de todo el Estado, con casi 7.000 millones de euros de deuda. En la región madrileña más de un millón de personas viven con menos de 484 euros al mes. En la Comunidad de Madrid hay más de 263.000 casas vacías, mientras se venden viviendas sociales a fondos de inversión privados y se echa a gente de sus hogares. Hay dinero para rescatar a los bancos pero no para las personas.

Me contaba hace unos meses una educadora social de Madrid, acostumbrada a trabajar con gente que no llega a fin de mes, que tiene la nevera vacía o que no puede pagar la luz ni la calefacción, que su conclusión es que hace tiempo que nos declararon una guerra sin balas. Han crecido los recortes, la desigualdad, la pobreza y la corrupción.

Ante ello, tenemos dos opciones. Como escribió Italo Calvino, podemos aceptar el infierno y volvernos parte de él hasta el punto de no verlo más. Es decir, podemos asumir la cultura del pelotazo, de la impunidad, de la corrupción. La segunda opción, dijo Calvino, exige atención y aprendizaje continuos: conocer quién y qué, en medio del infierno, no es infierno, y hacerlo durar, y darle espacio.

Darle espacio. Necesitamos espacios. Espacios en los que quepamos todas las personas que formamos parte de la mayoría social que ha sufrido los recortes, la estafa. Necesitamos espacios para recuperar la democracia. Necesitamos espacios desde los que conquistar valores pisoteados tan fundamentales como la solidaridad, el respeto a los derechos humanos, el respeto a las personas por encima de todo. Necesitamos los espacios que nos pertenecen y que, sin embargo, están manejados por quienes no representan los intereses de la mayoría.

Madrid lleva tiempo ocupada y controlada por políticas que fomentan el enriquecimiento de unos pocos a costa de muchos. Ya es hora de que esta ciudad caiga en manos de sus propietarios, es decir, de la ciudadanía.

Escribió el historiador Howard Zinn que el futuro es una infinita sucesión de presentes, y vivir ahora como pensamos que los seres humanos deben vivir, desafiando el mal que nos rodea, es en sí una maravillosa victoria. Y dijo Ada Colau en su magnífica intervención durante la presentación de  Guanyem Barcelona que la mejor de las noticias es que la gente se organice para decidir qué hacer y cómo hacerlo, porque eso es, al fin y al cabo, la democracia.

En la gente decente está el futuro de la política y el sentido de la vida. Tenemos derecho a vivir y no a malvivir. Como reclamaron miles de mujeres manifestantes en Boston en 1912, durante una protesta por la mejora de las condiciones laborales, tenemos derecho al pan pero también a las rosas.

Estamos en un contexto similar al que tan bien describió Charles Dickens en su novela Historia de dos ciudades: "Era el mejor de los tiempos, era el peor de los tiempos, la edad de la sabiduría, y también de la locura; la época de las creencias y de la incredulidad; la era de la luz y de las tinieblas; la primavera de la esperanza y el invierno de la desesperación". Este curso 2014-15 será clave para lograr apartar ese invierno de la desesperación y poder conquistar una primavera de esperanza.

De estas y otras muchas cosas se habló este martes en el  acto de presentación de  Ganemos Madrid en el Círculo de Bellas Artes, en una sala abarrotada de gente, y con cientos de personas más que se quedaron fuera. De esto tendremos que seguir hablando mucho este año para hacer de Madrid una ciudad libre de las garras de una élite que gobierna en contra de los intereses de la ciudadanía.

 

[Parte de este texto se corresponde con la intervención de la autora, Olga Rodríguez, durante el acto de Ganemos Madrid este martes en el Círculo de Bellas Artes, del que fue presentadora].

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