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CV Opinión cintillo

Vaersa, la Generalitat, y las paradas cardiorrespiratorias

6 de octubre de 2025 18:39 h

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Los partes de defunción por fusilamiento durante el franquismo, especialmente entre 1936 y principios de los 50, fue una farsa burocrática cuidadosamente diseñada. Cuando se ejecutaba a alguien por fusilamiento, el registro civil no debía reflejar “muerte por fusilamiento” ni “ejecución por sentencia militar”, salvo en casos en que interesaba exhibir ejemplaridad. En la mayoría, los certificados médicos o los boletines oficiales de defunción indicaban causas genéricas como “hemorragia interna”, “anemia aguda”, o la más socorrida: “Parada cardiorrespiratoria”.

Miles de registros civiles en toda España repiten la misma terminología mecánica, especialmente en las zonas donde los enterramientos se hacían en fosas comunes o sin notificación a las familias. 

Y el caso es que no mentían: las personas muestran una acusada tendencia a que se les pare el corazón y la respiración cuando se las fusila. 

Ochenta años después, los eufemismos siguen cumpliendo la misma función: encubrir decisiones de poder con lenguaje administrativo.

La Generalitat Valenciana y Vaersa van a deshacerse de más de 30 personas de las brigadas de biodiversidad que llevan años limpiando y cuidando nuestros montes. El eufemismo empleado en este caso, salvemos las distancias, no es el de parada cardiorrespiratoria, es el de reestructuración o fin de contrato. En ambos casos, la decisión de apretar el gatillo, en un caso real y en el otro simbólico, viene de quien tiene el poder de no apretarlo.

Por otra parte y respecto a estas declaraciones: 

“Vaersa, por su parte, sostiene que no se trata de despidos definitivos, sino de la finalización de contratos temporales vinculados a proyectos y encomiendas específicas de la Conselleria de Medio Ambiente, Infraestructuras y Territorio, y asegura que los trabajadores afectados tendrán prioridad en futuras contrataciones”.

La Conselleria de Medio Ambiente tiene el poder de seguir con estos trabajos. Tiene el poder de seguir encargando a Vaersa el cuidado de nuestros montes y el no dejar a estas personas sin trabajo.  

Y Vaersa puede estar autoinculpándose en un delito de posible prevaricación si efectivamente se otorgase trato preferente en la contratación sin procedimiento legal, dar prioridad a unos trabajadores frente a otros, obviando los principios de igualdad, mérito y capacidad, sin ni siquiera un acuerdo sindical que lo pudiese avalar. O sencillamente está mintiendo, que estimamos lo más probable. 

“Cuando surjan nuevos trabajos, tendrán prioridad en la contratación”, explican fuentes de la empresa“.

Cuando surjan nuevos trabajos ustedes tienen la obligación legal de convocarlos en oferta pública, sin dar más prioridad a nadie que la propia que de la baremación acordada pudiera devenir. Ustedes no son un colocadero de gente, son una empresa pública de la Generalitat, sujeta a las leyes en la contratación del personal. Revisen su subconsciente, que quizá les juega malas pasadas.  

Desde Intersindical valenciana hacemos, una vez más, un llamamiento al Conseller de Medio ambiente y al Gobierno Valenciano para que den la orden de continuar con estos trabajos, que en realidad nunca tienen fin, no descuide la protección de nuestros montes y no deje en la calle a estas familias. Evite esta “parada cardiorrespiratoria”, en su mano está. 

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