La esposa de la víctima del ICE en Mineápolis: “Nosotras teníamos silbatos. Ellos, armas”
Becca, la esposa de Renee Good, la mujer estadounidense fallecida el miércoles tras recibir varios disparos por parte de un agente del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas (ICE) aseguró este viernes que cuando ocurrió el suceso ambas solo querían “apoyar a sus vecinos”: “Nosotras teníamos silbatos. Ellos tenían armas”.
En un comunicado enviado al medio local MPR News, la ahora viuda agradeció todas las muestras de cariño recibidas desde la muerte de Good y afirmó que “la amabilidad” es el mejor homenaje que le pueden hacer, porque ella, según dijo, “irradiaba amabilidad”.
“Honramos su memoria viviendo sus valores: rechazando el odio y eligiendo la compasión, alejándonos del miedo y buscando la paz, rechazando la división y sabiendo que debemos unirnos para construir un mundo en el que todos podamos volver a casa sanos y salvos con las personas que amamos”, escribió Becca Good.
El miércoles, un agente del ICE, identificado por un medio local como Jonathan Ross, disparó hasta acabar con la vida de Renee Good, una mujer estadounidense de 37 años, mientras maniobraba su vehículo en medio de una redada, que intentaba bloquear.
Según varios medios, Renee era observadora legal, una persona encargada de vigilar la actuación de los agentes federales y garantizar que se respeten los derechos de las personas afectadas. El objetivo es asegurar la transparencia y proteger los derechos de los más vulnerables.
“Renee vivía según una creencia fundamental: hay bondad en el mundo. Y debemos hacer todo lo posible por encontrarla donde reside y cultivarla donde necesita crecer. Era cristiana y sabía que todas las religiones enseñan la misma verdad esencial: estamos aquí para amarnos, cuidarnos y protegernos unos a otros”, añadió Becca en la carta.
La víctima deja tres hijos, el menor de seis años
“Estábamos criando a nuestro hijo para que creyera que, sin importar de dónde vengas o cómo seas, todos merecemos compasión y amabilidad. Renee vivía esta creencia todos los días”, explicó sobre el menor, el único que tenían en común.
Según explicó, se mudaron a Minnesota para establecer su hogar y “tener una vida mejor”, y recuerda que al llegar encontraron “una comunidad vibrante y acogedora”.
“En Minneápolis había un fuerte sentimiento compartido de que nos cuidábamos unos a otros. Aquí, por fin había encontrado la paz y un refugio seguro. Eso me ha sido arrebatado para siempre”, lamentó.
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