La campaña “hormiguita” del PSOE de Jaén: “Aquí no hay grandes mítines y cada militante barre su propia baldosa”
El autobús de la caravana del PSOE andaluz, con el enorme rostro de María Jesús Montero, se detuvo el martes a la entrada de Martos, un municipio jiennense de 24.500 habitantes, frente al salón de celebraciones de bodas, bautizos y comuniones El Moreno. Sí, el Moreno.
En la recta final de campaña, los socialistas habían programado un “acto joven” en la provincia más envejecida de Andalucía (en los últimos 15 años ha perdido un 23,6% de población infantil, según datos del Instituto Nacional de Estadística). Hay más jiennenses mayores de 65 años (20,4%) que menores de 20 años (18,6%). La tasa de paro juvenil en Jaén (28,9%) también es la más alta de la comunidad, una de las razones de que los jóvenes abandonen esta provincia.
El salón de celebraciones El Moreno, con lámparas de araña colgando del techo, se ha llenado con las 500 personas que caben dentro, pero el “acto joven” del PSOE sólo era joven de espaldas a la candidata (en el tiro de cámara de las televisiones), porque el público asistente era mayoritariamente mayor de edad.
Esto ha obligado a Montero a dar la espalda al público de jubilados cuando se dirigía a los jóvenes que la acompañaban en el escenario, para hablarles del acceso a la universidad o a la primera vivienda. “El PSOE es un partido de 147 años, es más viejo que ninguno de los que estamos en esta sala”, se ha percatado la candidata. “Era un acto para jóvenes, pero se ha convertido en un acto del pueblo”, resumía, con optimismo, Víctor Torres, secretario de Organización del PSOE jiennense.
Los teloneros de Montero fueron los secretarios generales de las Juventudes Socialistas en el federal, Aránzazu Figueroa, y en el regional, Lázaro Martínez, autor intelectual de este “acto joven” en su provincia, con la venia del equipo de campaña de Montero (el secretario de Organización del PSOE regional, Paco Rodríguez, estaba este martes entre el público). “Lázaro es de Jaén y él ha considerado que el mensaje para los jóvenes había que hacerlo precisamente aquí”, advierte el número dos de la dirección andaluza.
En la presentación, Figueroa, madrileña y la primera mujer que lidera las Juventudes Socialistas en España, ha desempolvado el arquetipo del “señorito andaluz”. “Ningún señorito de clase va a robar a los andaluces lo que es suyo: la sanidad y la educación gratuitas”, ha dicho. Martínez ha usado otro registro: “A los otros, los jóvenes del Tik Tok y el Instagram, deberían ver el ritmo que llevamos la juventud socialista calle a calle”. Desde la última fila, un señor jubilado ha aportado, en voz alta, un apunte sobre la juventud: “Hay muchos jóvenes que son pijos pobres, pero lo único que hacen es votar a los pijos de verdad”.
En una cosa tiene razón Lázaro Martínez: la campaña natural de los socialistas jiennenses no está aquí, en este salón de celebraciones, con la candidata a la Presidencia de la Junta y una dirigente de Ferraz. El socialismo de Jaén, la única provincia donde conservan la Diputación Provincial con mayoría absoluta, es el que ejerce más patriotismo de partido de toda Andalucía. Hace campaña por sí mismo, por sus siglas, y hace campaña a escala, con cientos de mini actos al día repartidos por todas partes, cubriendo toda la provincia, pueblo a pueblo, calle a calle.
“Nosotros no hacemos campaña como en Sevilla, aquí no se hacen grandes mítines, somos como hormiguitas, vamos puerta a puerta”, dice Micaela Navarro, veterana dirigente del PSOE jiennense, exconsejera en los gobiernos de Manuel Chaves. Hoy, militante septuagenaria, es una de las “jóvenes” que ha asistido al mitin de Montero en Martos, pero nada más terminar el acto, se ha montado en un coche porque tenía que repartir papeletas del PSOE en Villadompardo, a 20 kilómetros de allí. “Mañana me tocan las pedanías de Andújar, puerta a puerta”, dice, al despedirse.
El secretario general del PSOE de Jaén, Juan Latorre, explica que la fisonomía de su provincia hace inviable una campaña de grandes mítines. Más del 50% del censo electoral se concentra en la capital, pero hay muchos pueblos pequeños diseminados por la provincia, y la militancia del PSOE históricamente los ha cubierto todos cada vez que hay campaña. “Aquí la máxima es la que sintetizó Paco Reyes: que cada militante se barra su baldosa”, dice.
Latorre cree que su partido está “muy activado” en Jaén, donde ahora el PP tiene seis diputados, el PSOE cuatro y Vox uno. La provincia de Jaén es donde la desmovilización del voto socialista en las autonómicas menos se nota respecto de las generales (en otras provincias la brecha es mucho mayor).
El margen de crecimiento que tienen calculado en Jaén es de un 56% más de papeletas si el próximo domingo acuden a las urnas los mismos que fueron a votar a Pedro Sánchez en el 2023, o los que ese mismo año votaron al PSOE en las municipales. En Jaén capital pueden incluso duplicar el número de votantes si consiguen taponar esa brecha de abstencionistas. “Somos más. Si votamos, ganamos”, ha subrayado, una vez más, Montero ante un público entregado. Es la misma frase que adoptó como lema desesperado de campaña su predecesor, Juan Espadas, en las andaluzas de 2022.
En el “acto joven” de Martos sí hay ambiente de campaña. Mucho afiliado veterano que se le acerca a Latorre y a Montero para que no hagan caso a todas las encuestas que pronostican un desplome histórico del partido. “Yo he superado un cáncer de próstata, a esto también le vamos a vencer”, se rebela uno de los asistentes.
Paco Reyes, exsecretario general del PSOE de Jaén y presidente de la Diputación hasta que ocupe su escaño en el Parlamento andaluz, se saca el móvil del bolsillo cuando le preguntan si la militancia en esta provincia está tensionada: “Mira, tenemos programados 55 mítines y 22 actos electorales en toda la provincia de aquí al viernes. Estoy reventado”, dice.
Reyes lleva muchas campañas a sus espaldas, reconoce que le cuesta comprender que “su gente” le pare por la calle quejándose amargamente del “destrozo de la sanidad pública” y luego “no vaya a votar para echar a Moreno”. “Lo de Juanma Moreno se estudiará algún día en las facultades de Ciencias Políticas. Ha construido un personaje impoluto y agradable con el que los andaluces no están a disgusto, aunque sus políticas les estén achicharrando”, dice.
Cuando el acto de Montero acaba, los mayores se quedan en el patio contiguo con un tapeo, pero muchos dirigentes salen pitando, porque tienen compromisos electorales en los municipios colindantes, aunque el sol ya empieza a ponerse. La coportavoz del PSOE andaluz en el Parlamento y número dos de la lista por Jaén, Ángeles Férriz, apenas termina de ver el mitin de su jefa sale por la puerta: “Me voy corriendo que tengo un acto en mi pueblo, en La Carolina”. Férriz, la más aguerrida de las diputadas socialistas en esta última legislatura, lleva un biorritmo distinto al resto, está acostumbrada al tempo político y mediático que ha vivido en Sevilla los últimos cuatro años, y la estrategia de campaña de su provincia parece quedársele corta.
El PSOE de Jaén viene de un proceso de primarias inédito que supuso un relevo generacional, pero también partió el partido por la mitad. Latorre, el candidato apadrinado por Paco Reyes, venció por muy poco a Férriz. El número uno y dos de la lista no comparten criterios políticos ni hacen actos conjuntos, pero cada uno se vuelca en movilizar a sus activos.
“En mi partido no tenemos que ser amigos íntimos, pero siempre compañeros”, dice Latorre Los socialistas jiennenses son conocidos por su disciplina cuasi marcial. En campaña, ambas familias hacen gala de ir “todos a una”, aunque sotto voce discutan las estrategias del otro. “La semana pasada fue más flojilla, ésta estamos más agitados y se nota”, advierte Reyes.
Lo que no entiende una señora, que ha venido hasta Martos desde el pueblo vecino de La Bobadilla, es “por qué no nos han convocado en el hotel Hidalgo, que está en el centro de Martos, y es más grande que este salón”. “Y sobre todo es más fácil acceder para las personas mayores”.
Aunque el discurso de María Jesús Montero para jóvenes chirríe con un público septuagenario, lo cierto es que el auditorio, entregado, se ha sentido interpelado con cada palabra de la candidata, ha aplaudido, gritado y coreado. “A mí una campaña electoral del PSOE me rejuvenece 50 años, por eso siempre vuelvo”, explica un señor jubilado de Torredonjimeno. Se mete la mano en el bolsillo y saca un cartelito electoral de Manuel Chaves, de la campaña de 1994, cuando el PSOE estuvo a punto de perder por primera vez las andaluzas, y ganó por cuatro escaños al PP.
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