Desdeelsur es un espacio de expresión de opinión sobre y desde Andalucía. Un depósito de ideas para compartir y de reflexiones en las que participar
Carbón en Reyes para el Gobierno: empieza 2026 y ya comerciamos armamento con Israel
Terminó ayer la Navidad y uno habría esperado que los Reyes Magos le hubieran traído un poco menos de hipocresía del Gobierno español con respecto al estado genocida de Israel, pero no ha podido ser. A pesar de las pomposas declaraciones, de los grandes titulares y las retiradas de concursos como el de Eurovisión, España sigue manteniendo relaciones comerciales con Israel, incluso de carácter militar. En plenas Navidades, con Gaza destruida y ataques continuos a Cisjordania, al Gobierno de Pedro Sánchez le pareció una idea estupenda cerrar el año con la autorización de transferencias de material militar a Israel. Y eso que hace menos de cuatro meses, a dos años del inicio del genocidio, había anunciado que prohibía la importación y exportación de armamento con Israel. En realidad era agua de borrajas, pues el mismo real decreto-ley establecía que esas medidas se podían obviar “excepcionalmente” en caso de “menoscabo” de “intereses generales nacionales”. Ahora sabemos que, para el Consejo de Ministros, Israel deja de ser un Estado genocida durante un ratito si así lo decide Airbus, que por lo visto dicta esas excepciones que menoscaban el interés general.
Sin lugar a dudas, la postura del Gobierno español con Israel –y suponemos que ocurrirá lo mismo con la que mantenga ahora a raíz del golpe de Trump en Venezuela– es una de las operaciones de marketing político mejor ejecutadas durante esta legislatura. Fuera de España, le ha granjeado a Pedro Sánchez una imagen de líder izquierdista firme y comprometido. Yo mismo lo pude comprobar en una cena con algunos amigos napolitanos, a los que visité hace un par de meses. Tienen a Meloni en el Gobierno, están abatidos, y veían en España algo así como el último reducto progresista de Europa, lo que por comparación, claro, puede resultar cierto.
Destacaban, entre otras medidas de las que parecían bien informados, y que envidiaban, la posición española con Israel. Me chocó enormemente. España acababa de dejar a merced de los genocidas a la flotilla, llevábamos desde siempre comerciando con armamento con Israel, Grande-Marlaska sudaba frío para disimular sus simpatías sionistas mientras intentaba seguir de tapadillo con el intercambio de armamento con los genocidas y unos meses antes, con las protestas ciudadanas contra la participación de un equipo proisrealí en la Vuelta de España, nadie del PSOE en el Gobierno había movido un dedo para que RTVE dejara de patrocinar el evento. ¿Cómo era posible que Pedro Sánchez se erigiera en líder de la confrontación con Israel? De hecho, tan solo un mes después, la revista italiana L'Espresso le nombraba persona del año entre otros motivos, precisamente, por denunciar “la hipocresía de Occidente ante el genocidio en Gaza”.
Lo que cuesta más digerir son las contundentes declaraciones que los ministros de Sumar llevan meses repitiendo en todos los medios. Tanto Bustinduy como la propia Díaz no han parado de urgir al Gobierno a reformular los ministerios, a reaccionar de manera urgente con cada nuevo escándalo, etc.
El giro histórico sobre el Sahara del Gobierno de Sánchez nos autoriza a pensar que el colonialismo no le preocupa en exceso, y que de hecho sus declaraciones contra Israel, nunca acompañadas de verdaderos actos, atienden únicamente a un cálculo electoral. Y es un cálculo fácil. Con una derecha tan arcaica como la española, que por sistema se coloca frente al Gobierno en cualquier asunto, incluso si debe negar su propio ideario, los réditos, como queda probado, resultan efectivamente favorables.
Lo que cuesta más digerir son las contundentes declaraciones que los ministros de Sumar llevan meses repitiendo en todos los medios. Tanto Bustinduy como la propia Díaz no han parado de urgir al Gobierno a reformular los ministerios, a reaccionar de manera urgente con cada nuevo escándalo, etc. Desde el verano pasado se suceden los ultimátums a Pedro Sánchez, que con los casos de corrupción y acosos sexuales se han multiplicado, es decir, que de ultimátums nada, y nadie parece ya tomarlos en serio. Es como si en Sumar se obcecaran en perder su propia credibilidad y ligar su destino de forma inexorable al del propio PSOE. Ni siquiera ahora, con la vuelta al comercio de armas con una potencia genocida, se atreverán a romper con la coalición de gobierno, de modo que otra vez se han limitado a nuevos ultimátums. Yo, tan ingenuo como siempre, el próximo año le pediré a los Reyes Magos un poco de coherencia.
Ojalá no repita entonces una columna como esta.
0