Málaga Acoge completa su traslado forzoso después de que la Junta vendiera su sede a un fondo para pisos turísticos
Un año y medio después de que la Junta de Andalucía subastara y vendiera el edificio que ha usado durante dos décadas la ONG Málaga Acoge a un fondo israelí dedicado al negocio turístico, la entidad ha echado la llave de su antigua casa y ha inaugurado nueva sede.
El anuncio, realizado este jueves a través de una carta, tiene tono triste e incide en la denuncia que ya formularon en su día: ni la Junta de Andalucía, que subastó la sede de calle Ollerías sin contemplaciones (ni consideraciones sobre el mejor postor), ni el Ayuntamiento de Málaga han dado a la ONG una alternativa que le satisfaga. La han enviado a un local compartido lejos del Centro Histórico donde, según aseguran, no tienen espacio suficiente para hacer lo que hasta ahora venían haciendo: por ejemplo, dar apoyo a unas 5.000 personas sin hogar o a la formación de más de 2.200 desempleados en la última década.
En 2024 Málaga Acoge prestó asistencia a 217 jóvenes sin hogar o procedentes del Servicio de Protección, a 70 jóvenes en acogida en pisos propios y a 1.011 personas en búsqueda de empleo. También ayudó a la inserción laboral de 355 personas. Todo en la sede de Ollerías, que empezó a dar atención a jóvenes sin hogar hace una década. “Se quedan, también, entre esas paredes las urgencias para dar respuesta a las necesidades humanas más básicas – como la alimentación o un techo para dormir – que, tanto tiempo después, siguen siendo, asombrosamente, una carencia estructural en esta ciudad”, señala la entidad en una carta pública.
Apartamentos turísticos en la antigua sede
El traslado definitivo de la entidad a la calle Pedro Gómez Chaix la saca del Centro Histórico para, previsiblemente, incorporar a cambio un buen puñado de apartamentos turísticos. La entidad que se quedó con la sede, White Málaga Casa 32 S. L., tiene por objeto social los “servicios de hospedaje en hostales, pensiones, hoteles y apartamentos, así como servicios de alojamientos turísticos extrahoteleros”. Es decir, la promoción de viviendas turísticas. Está integrada en un grupo empresarial de capital israelí, White Spain Holding, S.L., que participa en una veintena de empresas de promoción inmobiliaria. En los últimos años viene impulsando varios proyectos de alojamientos turísticos en Málaga.
White Málaga Casa pagó 3,6 millones de euros a la Junta de Andalucía y se quedó el edificio en una de las zonas más saturada de viviendas turísticas de toda España, la almendra central del Casco Histórico de Málaga. Una búsqueda en el Registro de la Junta de Andalucía arroja 146 resultados para viviendas turísticas en calle Ollerías. En recién peatonalizada calle Carretería, a la que desemboca, constan 168. En el barrio de la Merced, a tres minutos, 654 de las 1.216 viviendas son turísticas, el 53,78%, según un documento del Ayuntamiento de hace un año. En el Centro Histórico, el 36,8%.
De ahí, que desde que se conoció la identidad del adjudicatario, en junio de 2024, la entidad y una parte de la sociedad civil malagueña denunciara que el cambio ahonda en el proceso de desnaturalización de la ciudad en un contexto de grave carencia de viviendas asequibles, en el que los servicios que presta la entidad, por ejemplo a personas sin hogar, son especialmente necesarios. “Llegamos a plantear la posibilidad de que este edificio público mantuviese su uso social era no sólo una necesidad acuciante sino una posibilidad factible. La propuesta, desgraciadamente, no fue considerada”, recuerda la entidad en su carta.
“Es un edificio que permitiría múltiples usos sociales”
“Nos vamos con bastante pena”, admite Alejandro Cortina, director de Málaga Acoge: “Son muchos años, es un edificio que permitiría múltiples usos sociales, para nosotros u otras entidades, incluso viviendas sociales”.
La venta debía culminar en noviembre de 2024, como tarde, pero en estos meses Málaga Acoge ha seguido en la sede de Ollerías con el consentimiento de la Junta. Cortina asegura que no han llegado a tratar con el nuevo propietario, y que desconoce qué acuerdo pueda tener con la administración autonómica. La administración autonómica tampoco lo ha aclarado, por ahora.
En este tiempo, buscaron un nuevo local junto con el Ayuntamiento y la Junta. Querían, en principio, uno igualmente céntrico, pero ahora ya están lejos del Casco Histórico. Y querían, en todo caso, algo que les permitiese seguir haciendo lo que hacen. Pero tampoco eso parece posible. Según explica Cortina, para mantener las actividades de formación necesitan más salas en la nueva sede, o al menos compartir las tres que tiene el Ayuntamiento, que de momento no está dispuesto. “Sólo podemos acceder a la mitad porque la otra la tiene el Ayuntamiento, que no facilita el uso compartido. Está apalabrado que podremos usarlo cuando el Ayuntamiento se vaya, pero no sabemos cuándo será eso”.
Tras reformar el local (con fondos propios y una subvención de la Junta) ahora pagarán un alquiler asequible a la administración autonómica. El Ayuntamiento no ha explicado a este medio si tiene previsto desalojar esos locales o compartir su uso. La alternativa, por ahora, es pedir ayuda a otras entidades para compartir espacios. “Afortunadamente, ahora como hace 18 meses, han surgido algunas manos amigas”, dice el comunicado.
De momento, la sede de calle Bustamante, 5 centralizará la intervención con las personas jóvenes sin hogar y la nueva reunirá la labor de apoyo social, atención y prevención de violencias machistas, orientación jurídica, empleo y formación así como voluntariado.
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