Ubrique: el pueblo con más pintores por metro cuadrado

El pintor Antonio Rodríguez Agüera.

Mª Ángeles Robles

Ubrique es uno de los Pueblos Blancos más hermosos de la provincia de Cádiz, aunque es también un gran desconocido, porque los visitantes no suelen pasar de la zona comercial atraídos por las tiendas que venden algunos de los productos de piel mejor facturados del mundo. También es un pueblo laborioso y comprometido con una industria, la marroquinería, que ha llevado a los más altos estándares de calidad.

Pero Ubrique guarda además un secreto que todavía nadie ha sido capaz de desvelar: la gran cantidad de pintores que ha dado esta tierra. Pasear por las calles de su casco antiguo es un gran descubrimiento por la belleza de sus rincones, la sinuosidad de sus estrechas calles y el ambiente de tranquilidad que se respira en sus recoletas plazas jalonadas de flores y pequeñas terrazas de bares.

Como en todos los pequeños pueblos, las puertas de las casas entreabiertas incitan la curiosidad del visitante que queda sorprendido con la cantidad de pintura original colgada de las paredes de estos vecinos. Nada de viejos tapices de ciervos o estampas serigrafiadas. El ubriqueño respeta el arte y ninguno se lleva las manos a la cabeza si alguno de sus hijos le dice que quiere dedicarse a la pintura.

Dos elementos parecen confluir en este extraño caso de adicción al arte que comparten la mayoría de los 16.600 habitantes de este municipio serrano. Uno de estos factores parece que tiene que ver con su tradicional actividad de manufactura de la piel, en concreto con el oficio de repujador, que requiere una enorme destreza para elaborar las artísticas figuras y filigranas que engalanan muchos artículos elaborados en piel.

Repujador era, por ejemplo, Antonio Rodríguez Agüera –uno de los pintores más veteranos y prestigiosos del municipio–, antes de dedicarse por completo a la pintura. A sus 79 años, Agüera todavía expone todos los años y mantiene estudio en uno de los rincones más bonitos del pueblo.

Otro elemento definitivo, reconocido como crucial por todos los artistas de la zona, es la vinculación con Ubrique del reconocido pintor de origen salvadoreño Pedro de Matheu, que a finales de los años 50 llegó a este municipio serrano, del que ya no se desvinculó a lo largo de toda su vida, atraído por la fuerza de sus paisajes. En Ubrique creó una escuela pictórica que todavía perdura reflejada en el estilo de mucho de los artistas de la zona.

Sea como sea, la larga tradición de pintores ubriqueños sigue sorprendiendo. La página web Pintores de Ubrique, que coordina de forma altruista Manuel Ramírez, se ha convertido en un referente para conocer a este grupo de artistas serranos. La página tiene registrado medio centenar de pintores y su promotor anima a sumarse a los que todavía no están en este valioso escaparate. Muchos de estos artistas tienen sus estudios en el mismo centro histórico, así que no resulta difícil que el olor del óleo se mezcle con el de los jazmines y el pan de pueblo.

La cantera, además, sigue creciendo, porque en el IES Las Cumbres se mantiene desde hace años una próspera línea de bachillerato de Arte que nutre curso tras curso las facultades de Bellas Artes de todo el país con alumnos aventajados que proceden de la Sierra de Cádiz.

El concurso de pintura rápida de Ubrique

El día grande de la pintura de Ubrique es a principios de septiembre, cuando se celebra el concurso de pintura rápida que desde hace algunos años lleva el nombre del desaparecido pintor ubriqueño Pedro Lobato Hoyos. El concurso es una gran fiesta de los sentidos a la que acuden pintores de todas partes de España, pero también muchos curiosos que disfrutan del arte y de la buena mesa que ofrece el municipio.

El concurso de pintura de Ubrique es conocido por la calidad de los artistas que concurren y por el magnífico ambiente que se respira durante el desarrollo del evento, que comenzó como una iniciativa privada y que desde hace ocho años organiza el ayuntamiento de la localidad.

Durante todo el año, varias salas mantienen una programación de exposiciones de pintores serranos y de otros puntos de la geografía andaluza. El claustro del Convento de Capuchinos, donde también se puede visitar el interesante Museo de la Piel, es uno de ellos. También suele haber alguna muestra en la antigua ermita de San Juan de Letrán, hoy convertida en Centro de Interpretación. Recientemente, se ha inaugurado, además, una sala de exposiciones que ocupa el edificio del antiguo mercado y que también funciona como galería para dar un impulso al trabajo de los artistas que exponen.

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Publicado el
17 de julio de 2019 - 11:44 h

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