Sobre este blog

Arsenio Escolar es periodista y escritor. Con sus 'Crónicas del poder' –información, análisis y opinión de primera mano–, entrará semanalmente en eldiario.es en los detalles del poder político, económico, social... y de sus protagonistas.

Lenguas en guerra, enésima edición

El 21% de las ofertas laborales en Cantabria solicita a los candidatos hablar algún idioma

43

"Compromís pide que se obligue por ley a los comercios a atender en valenciano". "ERC exige al PSOE que blinde el catalán en Netflix antes del viernes o rechazará los Presupuestos". "Una multitudinaria manifestación recorre Oviedo por la oficialidad del asturiano". "Ayuso reivindica la Oficina del Español frente a las políticas del nacionalismo y la exclusión". Los cuatro son titulares recientes, de noticias de las últimas semanas. La lengua, las lenguas, vuelven al debate público. O más que al debate, a la controversia e incluso al enfrentamiento. A usarse más como arma arrojadiza contra un rival político, como un elemento de confrontación, que como elemento de cooperación y de enriquecimiento mutuo.  

La lengua, cualquier lengua, probablemente sea el mayor patrimonio común de que disponga el colectivo que la habla. Nada nos hace más humanos. Aún más: la lengua nos hace humanos. Sin esa capacidad de comunicarnos, de emitir y descodificar lenguaje complejo, la civilización no hubiera avanzado, no existiría. Cuidar de ese patrimonio parece razonable.

Cada lengua es un ser vivo. Nace, crece, se desarrolla, muere. En el mundo existen hoy unas 7.000 lenguas. El sitio web ethnologue.com -muy consultado por los expertos, aunque controvertido porque en muchos casos considera lenguas lo que otros expertos llaman variedades dialectales- dice que actualmente hay en el mundo "7.139 idiomas vivos conocidos". ¿Y cuántas lenguas han muerto hasta ahora? "Atestiguadas, varios centenares. Y probablemente, algunos miles", comenta Rafael del Moral, sociolingüista y autor, entre otras muchas obras, de Breve historia de las lenguas del mundo (Castalia, 2009). Algunas lenguas, según este experto, pueden vivir hasta 30 siglos, pero antes o después mueren. El latín, que fue un idioma extendido en prácticamente todo el mundo conocido de su tiempo, una koiné casi universal, perduró unos 17 siglos. "Hasta que hace unos mil años se fragmentó en otras lenguas, las romances, cuyos hablantes ya no se entendían entre sí". Otras lenguas duran mucho menos: "El mozárabe, que nació en la Península Ibérica casi al mismo tiempo que el español, duró apenas unos tres siglos", cuenta Del Moral. "La mayoría de las lenguas mueren porque sus hablantes tienen otra que les es mucho más útil al permitirles comunicarse con muchas más personas", agrega.

Así las cosas, ¿sirven de algo las políticas públicas para proteger una lengua? Probablemente sí, aunque esas políticas son tan recientes que aún no han sido medidas durante un periodo de tiempo lo suficientemente amplio como para hacer un balance preciso. Y cuando se ha hecho, algunos resultados no han sido los esperados: "El uso del catalán en las aulas de Catalunya se hunde entre los alumnos. Según una encuesta de la Generalitat, si el 68% de alumnos usaba 'siempre o casi siempre' el catalán en clase en 2006, ahora es el 21,4%", decía una información reciente. 

Lo que sí se sabe es que, donde no existen esas políticas de apoyo, los idiomas que conviven con otros más extendidos tienen más probabilidades de perder hablantes y morir al fallecer su último usuario. "El casubio, por ejemplo, que se habla en una zona de Polonia, puede perderse en un par de generaciones", comenta Rafael del Moral. El casubio se habla en la región de Casubia, al norte de Polonia, pero solo en algunas zonas rurales y con muy pocos niños entre sus pocos centenares de hablantes. En etnologue.com ya está catalogado en rojo, en trance de desaparición. Como el irlandés, también en rojo y en riesgo de desaparición por falta de políticas públicas de apoyo y por la enorme competencia del cercano inglés. También el asturiano está en rojo en ese sitio web de expertos. ¿Conseguirá salvarlo la cooficialidad con el español que promueve el Gobierno de Principado de Asturias, con mucha oposición por parte de las fuerzas políticas que no están en el Ejecutivo autonómico?

En 2005, cuando aún era solo una joven escritora y periodista, licenciada en Lingüística Hispánica por la Complutense, Irene Lozano -luego dirigente política en UPyD y en el PSOE- publicó Lenguas en guerra, un texto que logró el Premio Espasa de Ensayo. Sostenía Lozano en aquel libro que los nacionalismos, a falta de auténticos rasgos distintivos de una identidad propia, habían hecho de las lenguas su principal arma política. Es de desear que algunas de las noticias con que comienza esta crónica no indiquen que estamos ante un nuevo "lenguas en guerra". Por parte de nadie, y mucho menos por parte de quienes desde un nacionalismo españolista se diría que sueñan con un monolingüismo impuesto en toda España. Cualquier lengua probablemente sea el mayor patrimonio común de que disponga el colectivo que la habla. Y, con certeza, la variedad lingüística de que disponemos en España es una de mayores riquezas colectivas que tenemos todos nosotros. Hablemos lo que hablemos.

Sobre este blog

Arsenio Escolar es periodista y escritor. Con sus 'Crónicas del poder' –información, análisis y opinión de primera mano–, entrará semanalmente en eldiario.es en los detalles del poder político, económico, social... y de sus protagonistas.

Etiquetas
Publicado el
8 de noviembre de 2021 - 21:57 h

Descubre nuestras apps

stats