Aquiles y la tortuga inmobiliaria
Aquiles, un semidiós, nunca alcanzará a la tortuga, un animal prehistórico con mucha cachaza. Se podrá acercar pero nunca la alcanzará, como los salarios que ya no solo nunca se acercarán al precio de mercado de la vivienda y de una amplia cesta de productos de consumo, sino que, por mucha prisa que se dén, se irán alejando.
Zenón de Elea es el autor de la paradoja de Aquiles y la tortuga. Aquiles, mucho más rápido que una tortuga, nunca la alcanzará si le da ventaja. El amigo Zenón, quien hizo de esto materia de reflexión filosófica y matemática, vino a decir que cuando Aquiles llegue al punto inicial en el que empezó a 'correr' la tortuga esta ya habrá hecho su trecho y que cuando el hijo de la ninfa Tetis y el mortal Peleo llegue a ese segundo punto, la tortuga habrá vuelto a avanzar. Ad infinitum. En una sucesión inifinita de puntos, Aquiles se queda siempre un paso atrás.
Pero la paradoja de Zenón ahora es doble. Ya no se trata de que Aquiles nunca pueda alcanzar a la milenaria tortuga, sino que la tortuga es realmente una plusmarquista olímpica que le dejará con dos palmos de narices.
Desde la gran crisis de 2008, el paradigma en torno a la vivienda -básicamente, el acceso a la propiedad de forma 'universalizada'- se ha derrumbado. Tras las generaciones 'boomer' (1946-1965) y X (1966-1980) lo de ser propietario es cada vez cosa de menos. De los tiempos en que se incentivaba el acceso a la vivienda se ha pasado a la incentivación del mercado de la vivienda, lo que da como resultado una multipropiedad de aquellos que acumulan inmuebles, entre otras cosas, para recolocar la liquidez que el propio negocio inmobiliario reporta y asegurar la vejez, generando un bucle que, sin freno -y decir freno es decir fiscalidad-, hará que el Aquiles demandante de un techo bajo el que dormir vea cómo se aleja cada vez más la tortuga inmobiliaria.
Ni siquiera la herencia, la gran esperanza de que los 'millenial' -¡ay, aquellos tiempos en que se iban a comer el mundo porque ellos sí que sabían- y sucesivas generaciones dispongan de vivienda propia, es un mecanismo válido, como tampoco es ya un trampolín social la educación. Los 'boomer' van a devorar su propio patrimonio por los 'cuidados', es decir, vender e hipotecarse para pagarse una vejez tranquila, lo que hace que las generaciones siguientes, a no ser que el patrimonio familiar sea surtido, se queden a dos velas. Descontando la parte de la capitalización de los cuidados, parte se transmitirá a cada vez menos jóvenes y parte irá al casino inmobiliario, es decir, la propiedad se concentrará en cada vez menos manos.
Ni siquiera el descenso de la población juvenil mitiga el impacto. En 1980 los jóvenes entre 15 y 25 años suponían un 18,15% del total de la población española, mientras que en la actualidad ese mismo segmento apenas alcanza un 10,52%. Pero a esta cifra hay que sumarle el aporte de la inmigración que, obviamente, nada puede esperar de herencias.
Solo una fiscalidad que disuada de especular con un derecho constitucional, coadyuvada por una política pública que promueva y retenga la vivienda con fines públicos e incremente la oferta, por no hablar de medidas como topar la escalada de precios, puede hacer que la tortuga modere su carrera y que Aquiles, infeliz él, se aproxime al testudo, o dicho con otras palabras, que el salario haga posible llegar a final de mes con dignidad.
El Gobierno de Cantabria, como tantos gobiernos y administraciones, es árbitro de la cuestión, pero es un árbitro que deja de mirar dependiendo de quién haga la falta. Los incentivos fiscales a la segunda residencia y de extranjeros y residentes de otras comunidades son una de las políticas más ilustrativas para comprobar qué tienen en la cabeza.
En honor a la verdad no es un árbitro casero, más bien un árbitro que piensa en el equipo visitante, que, según dice, ni masifica, ni dispara los precios, ni colapsa la oferta, solo lo justo, curiosa palabra que, en este caso, intuyo que no tiene relación ni con lo ajustado ni con la justicia.
Pero si los aficionados del equipo anfitrión están contentos y les votan, ¿qué problema hay?
Ya no hay semidioses como los de antes.
Sobre este blog
Primera Página es la sección de opinión de eldiario.es Cantabria. En este espacio caben las opiniones y noticias de todos los ángulos y prismas de una sociedad compleja e interesante. Opinión, bien diferenciada de la información, para conocer las claves de un presente que está en continuo cambio.
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