La Botarga, el personaje histórico que busca consolidarse tras casi un siglo sin recorrer las calles de Villaseca de Uceda
La provincia de Guadalajara, entre finales de diciembre y principios de febrero, espera la llegada de La Botarga, un picaresco personaje de origen incierto –aunque ligado a la mitología celta e íbera– que más tarde se incorporó a festividades religiosas. Esta figura enmascarada, recorre las calles de varias localidades, danzando y persiguiendo a los vecinos y vecinas para arrearles con su cachiporra. Una tradición que también ha sido declarada Bien de Interés Cultural (BIC), en la categoría de Bien Inmaterial.
En Villaseca de Uceda, un pueblo de la campiña del Henares de menos de 60 habitantes –según el Instituto Nacional de Estadística–, celebran la cuarta edición de esta tradición después de casi un siglo en la que nadie había vuelto a ver bajar del monte a este colorido y característico personaje.
Una festividad “desvinculada” de lo religioso
Lucía García Mateo, vicepresidenta de la Asociación Cultural Amigos de Villaseca de Uceda, asegura en la entrevista que ha mantenido con elDiario.es Castilla-La Mancha que 'La Botarga' es “un personaje de la cultura celta y también una tradición bastante arraigada en Guadalajara”. En la provincia guadalajareña existen “más de 45 festividades con este nombre, y es un personaje que como todo lo pagano ha ido cambiando su esencia”. García Mateo nos explica que “cuando la religión empezó a meterse en las fiestas paganas, era necesario darle una vuelta y entonces muchas botargas están relacionadas con actos de tipo religioso”. Sin embargo, la “esencia primitiva está ligada a temas como la fertilidad, las buenas cosechas o el cambio de estación como la primavera o el invierno”.
Lucía nos cuenta que la primera botarga de la provincia “sale alrededor de Nochebuena y la última casi en el mes de febrero, por lo que hay un periodo muy largo, donde cada uno tiene su significado”. Para recuperar esta tradición, la asociación a la que pertenece García Mateo descubrió que originalmente se celebraba entre el 1 y 6 de enero. “Por cuestiones logísticas, de cercanía con el día de Año Nuevo o los Reyes hemos adaptado que sea el segundo sábado del mes de enero, siempre que sea después de la festividad de Reyes Magos, para desvincularla de cualquier tipo de acto religioso. Es una botarga muy rural, porque viene del monte y se va de nuevo a él”.
'La Botarga': personaje y vestimenta
Este personaje es encarnado por una persona del pueblo. Lucía señala que no importa que sea hombre o mujer: “Dejamos libre candidatura para que todo el que quiera se postule. Lo cierto es que nunca hemos tenido que elegir entre diferentes personas, y si así sucediera supongo que lo haríamos por orden”. Sin embargo, sí que hay un requisito y es que la persona que encarna este personaje sea mayor de edad. “Basta con que represente bien el personaje y tenga la agilidad suficiente para poder llevarlo a cabo”, apunta la portavoz de la asociación.
El traje de 'La Botarga' radica en un conjunto de dos piezas, formado por una chaqueta y un pantalón, que se realiza con fieltro y con la técnica de costura denominada como 'patchwork' con formas geométricas. Predominan cinco colores: rojo, azul, verde, amarillo y morado, y uno de los elementos que destacan son los cascabeles que engalanan el bajo de las perneras del pantalón.
Además, también lleva un gorro en forma de pico con tres borlones rojos, y por último una 'taleguilla' o bolso que recuerda a un zurrón, portado cruzado como una bandolera. En los pies, 'La Botarga' lleva unas albarcas típicas de la zona. Como accesorios, una cachiporra de madera de olmo con un mochuelo tallado –que es el símbolo de Villaseca de Uceda–, hecha por un vecino de Villaseca.
Por último, una máscara con “rasgos primitivos, toscos y grotescos, elaborado en escayola y cartón fallero” y también una peluca con “pelo largo y despeinado, en homenaje a Martín González, la única persona de la que parece hay constancia que en los últimos años de la existencia de La Botarga fuera su protagonista”, según señalan desde la asociación.
Un proceso “complicado” de recuperación
Lucía expone que durante la investigación para recuperar la festividad de La Botarga, se basaron en la de un pueblo cercano, Valdenuño Fernández, “que es la que tiene mayor tradición en los pueblos de la zona. Allí nunca ha habido ningún parón en esta celebración”, explica. Asegura que a partir de estas labores de investigación, descubrieron que “existían tres botargas perdidas, la de Viñuelas, Villaseca y El Vado”, este último municipio desapareciendo en la década de 1950 por una inundación. En Villaseca, según testimonios recabados por la asociación, se celebró hasta el año 1932. “Fue un poquito complicado recuperar la tradición porque hacía casi 100 años que La Botarga no se celebraba, por lo que no había personas que viviesen que hubieran visto la festividad. Si acaso alguna persona que su abuelo se lo había contado, pero era difícil construir a partir de ahí. Pero bueno creo que hemos logrado respetar la esencia de lo que hay escrito”, explica.
García Mateo expresa que “cualquier tradición y fiesta es una cosa viva, por lo que va cambiando y mejorando, en este caso nosotros hemos añadido un elemento que es el fuego”. Asegura que han respetado elementos como los colores del traje, la cachiporra –una especie de bastón o báculo que ha elaborado un vecino de pueblo–, pero que ese elemento simboliza “un poco la chispa, el renacer de la tradición a través del fuego, también porque está ligado a la comunidad, al reunirse en las casas al calor de la chimenea, es un elemento muy guay para poder explicar todo eso, lo que un día fue La Botarga y lo que nosotros recuperamos”.
Una tradición que quiere afianzarse
Lucía transmite que el primer año que se recuperó esta festividad, a causa de la “expectación” participaron muchas personas. “Ahora rondaremos los 200 participantes, de los cuales 130 asistieron a la comida solidaria. La verdad que teniendo en cuenta que somos un pueblo de 40 personas, pues está muy bien”, señala.
Este año La Botarga de Villaseca de Uceda se ha celebrado este 10 de enero. Primeramente, desciende danzando por el monte hasta que encauza por la cuesta que lleva su nombre y llega a la localidad. Tras alcanzar el pueblo, este personaje recorre las calles, llamando a las puertas de las casas para recoger “diferentes viandas, que son las que luego nos tomamos con el vemut en el baile”. Un baile que está amenizado por los dulzaineros Mahurotos. Tras esto se da paso a la comida, que tiene un fin solidario.
Durante este 2026 los seis euros de cada aportación van destinados a afectados por la enfermedad de la esclerosis múltiple a través de la Asociación de Esclerosis Múltiple de Guadalajara, elaborada por el catering local Los Balandros y financiada por el Club Deportivo de Caza de Villaseca. En 2025 los 714 euros que recaudaron fueron destinados a la recuperación de las zonas afectadas por la dana en Valencia en octubre de 2024.
Por último, a las cinco de la tarde se produce la actuación del grupo tradicional Hermanos Cubero. “Siempre intentamos que la actuación sea de un grupo más tradicional, relacionado con la música folk o similar”, expone Lucía.
Toda la celebración está organizada por la Asociación Cultural Amigos de Villaseca de Uceda, compuesta por 87 socios de todas las edades. “Generalmente, somos vecinos y vecinas del pueblo, pero está abierta a todo el mundo que quiera unirse. En la asociación tenemos también otros proyectos como rutas de senderismo que engloba a otros 11 pueblos de la zona, pero tenemos socios desde los 5 meses que se inscriben con sus padres hasta mayores de 65 años”, señala la portavoz de la asociación.
Lucía nos avanza que de cara al futuro de la festividad tienen “muchas ideas en el aire”, pero que “cuando uno recupera una tradición desarraigada lo primero que hay que hacer es afianzarla. Luego ya podemos innovar y añadir más cosas, como es nuestro caso con la hoguera el alto en el camino. Es un elemento que no va más allá, pero que tiene mucho significado al menos para nosotros”.
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