Dos años del pacto PP-Cs en Castilla y León: Mañueco sale reforzado con la vista puesta en fagocitar a Ciudadanos

Mañueco e Igea pasean este viernes en la sede de Presidencia.

El 9 de julio se cumplieron dos años de la toma de posesión de Alfonso Fernández Mañueco como presidente de la Junta de Castilla y León. El candidato 'popular' llegó al poder gracias a un pacto de gobierno con Ciudadanos, en lo que supuso la primera coalición de la historia de la comunidad, tras haber logrado los peores resultados del PP en unas autonómicas: 29 escaños frente a los 35 del PSOE. Cuando Mañueco fue elegido en 2017, tras imponerse al leonés Antonio Silván en unas primarias ahora investigadas por la justicia, Mañueco era un candidato poco carismático, a la sombra del poderoso Juan Vicente Herrera, que había gobernado la Junta durante quince años.

La gestión de la pandemia durante estos dos años de legislatura ha insuflado oxígeno a Mañueco, que se ha convertido, según una encuesta reciente, en el único líder de la comunidad que recibe el aprobado. También ha conseguido reforzarse de cara al exterior, llegando a ser considerado uno de los barones moderados más fuertes del PP, junto al gallego Alberto Núñez Feijoo y al andaluz Juan Manuel Moreno Bonilla, alejados de la línea dura de Pablo Casado.

La estrategia de representar moderación frente a la dirección nacional y la capacidad para rehuir del desgaste pandémico, dejando que fuese siempre el portavoz de la Junta, Francisco Igea (Cs), quien diese las malas noticias y anunciase restricciones, han permitido a Mañueco consolidarse. Según las encuestas, el PP de Mañueco ganaría holgadamente las elecciones autonómicas, repitiéndose lo mismo que sucedió en la legislatura de 1991 a 1995, cuando el PP fagocitó a su socio parlamentario, el CDS.

En las elecciones de mayo de 2019, Mañueco no logró revalidar la mayoría absoluta de su partido. El PP consiguió unos malos resultados autonómicos en General, aunque Ciudadanos acudió al rescate. En una negociación teledirigida desde Madrid por Teodoro García Egea (PP) y José María Espejo (Ciudadanos), los partidos que se repartieron el poder tras firmar un acuerdo programático. Ciudadanos se hizo con las consejerías de: Transparencia y Gobierno Abierto, Empleo, Sanidad, Cultura y Turismo. Y el PP todas las demás.

A Francisco Igea le impusieron el apoyo a Mañueco, como se vio en las fotografías tras la firma del acuerdo, donde aparecía cariacontecido. Pero a fuerza de negociación y de interminables consejos de Gobierno, la relación entre Igea y Mañueco se ha fortalecido durante la pandemia. Los dos partidos sacan pecho y dicen haber cumplido más del 88% del acuerdo de Gobierno al que llegaron para la coalición. A nivel personal no ocultan su buena sintonía. En una rueda de prensa el pasado viernes para mostrar la unidad de la coalición, el presidente y el vicepresidente se elogiaron mutuamente: "Por dos años de amistad, trabajo, lealtad, confianza y aguante", dijo Igea; "Por la integridad, la defensa de los principios en lo que cree y la capacidad de anticipación y previsión durante la pandemia", espetó el 'popular'. Preguntado Mañueco sobre si le gustaría seguir contando con Igea como consejero una siguiente legislatura, el 'popular' echó balones fuera, y aseguró estar solo prensando en el presente.

Cambio con la moción de censura

El adelanto de las elecciones en Madrid provocado por la moción de censura en la Región de Murcia tuvo como resultado el cambio inesperado en la correlación de fuerzas de la coalición de centro derecha. Con la tránsfuga María Montero, Ciudadanos pasó de 12 a 11 escaños, con lo que la suma de procuradores del PP -que tenía 29- y Cs se ha quedado en 40, uno menos de los necesarios para la mayoría absoluta. Ahora el PP se ve fortalecido en ese Gobierno, y aunque evitan hablar de un adelanto electoral, cada vez es más evidente que los 'populares' son más fuertes en el Consejo de Gobierno.

"Las Consejerías de Ciudadanos han llevado con responsabilidad y sin escatimar esfuerzos la gestión de una pandemia sin precedentes. Y eso es un desgaste que también asumimos con orgullo", señala la líder de Ciudadanos en Castilla y León, Gemma Villarroel. Durante la pandemia, la consejera de Sanidad propuesta por Ciudadanos, Verónica Casado, e Igea hicieron y deshicieron a su antojo imponiendo restricciones y diseñando la desescalada; ahora atada en corto, Mañueco tiene las manos sueltas. Con la incidencia disparada entre los jóvenes, la semana pasada la Junta solo cerró el ocio nocturno a partir de las dos de la madrugada e impuso restricciones en el aforo y el consumo.

"Mañueco es un líder consolidado, avalado por su acción de gobierno. Moderado, dialogante, pero firme en la defensa de los intereses de Castilla y León", explica el portavoz adjunto del Grupo Parlamentario Popular en las Cortes, Salvador Cruz. Mañueco ha hecho gala de esta 'moderación' en varias ocasiones, como cuando decidió ausentarse de la manifestación contra los indultos en la Plaza de Colón en Madrid porque tenía una cita en su ciudad natal: "Son las fiestas de Salamanca". En los últimos meses el presidente de la Junta y su partido presumen de esta 'moderación' sin mostrar miedo en público al ascenso de Vox en la Comunidad. Europa y la defensa del estado de las autonomías son la consigna para evitar la llegada de los ultras a la Comunidad, que ahora solo cuentan con una procuradora en las Cortes.  

Según las últimas encuestas, los 'populares' volverían a ser la primera fuerza política de la comunidad, superando al PSOE, que ganó los comicios de 2019 con el 35,2% de los votos, y que ahora se dejaría 5,7 puntos, haciéndose con el 29,5% del total. Según la proyección de escaños, el PP lograría 43 procuradores, dos más de los necesarios para la mayoría absoluta (41) y 14 más de los que tiene ahora. El PSOE perdería 6 procuradores: de los 35 a los 28. Ciudadanos desaparecería de las Cortes de Castilla y León y Vox se haría con 7 escaños del único con el que ahora cuentan.

Etiquetas
Publicado el
12 de julio de 2021 - 08:28 h

Descubre nuestras apps