Puigdemont y Rovira pugnarán por el voto indignado con los encarcelamientos
La decisión del juez Pablo Llarena de mantener en la cárcel a Oriol Junqueras, al exconseller Joaquim Forn y a Jordi Sànchez y Jordi Cuixart cambia una campaña que de por sí era tan decisiva como excepcional. Y previsiblemente tendrá efectos en el resultado del 21D. Ya hay algunas pistas de cómo puede afectar. La primera es que cohesiona al electorado independentista, pese a que los partidos de este bloque sean también rivales entre ellos. “Esto va de democracia o autoritarismo”, es la consigna más repetida en las últimas horas por ERC, PDeCAT y CUP.
Canalizar la indignación en votos. Esa es la estrategia del independentismo. A partir de ahí cada partido sale a capitalizarla lo mejor que sepa. La decisión del magistrado del Supremo convierte a Marta Rovira en la candidata de facto de los republicanos, un protagonismo que ya había asumido desde que el líder republicano ingresó en la cárcel de Estremera y que no ha tenido precisamente efectos positivos para sus expectativas electorales.