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Se jubila el director de la Biblioteca regional: “Seguiré luchando por la cultura”

Juan Sánchez Sánchez es un referente cultural del país y de Castilla-La Mancha que ha destacado por su independencia y su voz crítica

"Mi principal objetivo ha sido conseguir la democratización de los servicios bibliotecarios y por ello voy a seguir peleando"

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Juan Sánchez Sánchez / Europa Press

Juan Sánchez Sánchez Europa Press

Ha dedicado 43 años de su vida a trabajar por la cultura, por la enseñanza y por las bibliotecas públicas. Juan Sánchez Sánchez es todo un referente tanto a nivel nacional como en Castilla-La Mancha. Su activismo en defensa del acceso a la cultura viene desde los años 70, cuando comenzó a recorrer pueblos de La Mancha en un bibliobús. El próximo 6 de septiembre cumple 65 años y se jubila como director de la Biblioteca de Castilla-La Mancha, asentada en el Alcázar de Toledo y uno de los centros bibliotecarios más importantes del país. Se jubila pero no se retira: “Siempre he sido un activista. Seguiré luchando por la cultura”.

En una charla con eldiarioclm.es, Juan Sánchez ha querido destacar sobre todo que se siente “querido, apoyado y respaldado desde siempre”. Lo remarca porque buena parte de su trayectoria la ha dedicado a la política y nunca se ha autocensurado. “Siempre he dicho lo que pensaba, siempre he pedido independencia, siempre he respetado todas las opiniones y aceptado consejos, creo que es la única manera de trabajar por la sociedad”.

El consejero de Educación, Cultura y Deportes, Ángel Felpeto, a quien conoce desde hace mucho tiempo, le ha ofrecido reengancharse un tiempo más en su puesto como director de la Biblioteca, pero ha considerado que no debe hacerlo “por ética”. Nunca ha ocultado su “pasión” por el trabajo, pero ve necesario “dejar paso a otra gente” y además está convencido de que “se puede seguir aportando a la sociedad, incluso profesionalmente, sin un horario de trabajo y una dedicación completa”. “Siempre he sido un activista y siempre lo seré”, enfatiza.

Su intención, de hecho, es seguir contribuyendo a la defensa de la cultura y de las bibliotecas públicas con su actividad en los medios de comunicación, con sus libros y con su blog. “Estando jubilando también tendré más oportunidades de participar en las actividades de la sociedad civil”, agrega con total entusiasmo, planeando ya sus próximos pasos en este sentido.

El bibliobús donde empezó todo

No lo dice por decir. Si algo ha demostrado durante toda su trayectoria es un compromiso vital con los libros desde que en el año 1973 comenzó a trabajar en un bibliobús que recorría los pueblos de La Mancha, y donde intentaba sacarse la carrera de Historia estudiando en la furgoneta por las noches. Dos años después, casi al final de la dictadura franquista, los dos únicos trabajadores de este servicio hicieron una huelga porque no les pagaban. Llegaron a ir a juicio y ganaron, pero aun así fueron despedidos a cambio de una pequeña indemnización.

Ahí comenzó su militancia en un objetivo que nunca ha perdido de vista. Opositó para el Instituto Nacional de la Seguridad Social (entonces llamado Instituto Nacional de Previsión), consiguió una plaza y le destinaron al Hospital Nacional de Parapléjicos, en turno de mañana. Con ese puesto consiguió terminar la carrera de Historia y en los años 80 comenzó a articular un movimiento de historiadores en torno a la defensa de las bibliotecas públicas, con una plataforma muy reivindicativa que movilizó a buena parte de la sociedad. En este movimiento conoció a José María Barreda, también historiador, y cuando llegó el primer gobierno de José Bono en Castilla-La Mancha, Barreda le llamó para ser su director de gabinete como consejero de Educación. “Allí empezó una etapa de ocho años en la que fuimos construyendo la región”, destaca, y allí conoció también al periodista Alfonso González Calero, por entonces director general de Bibliotecas y que le acompañó en su aventura en la sede regional de la Biblioteca regional hasta hace justo un año, cuando también se jubiló.

Pese a su paso por la política, Juan Sánchez Sánchez ha mantenido siempre una postura muy reivindicativa hacia la cultura, dentro de los numerosos proyectos que entonces comenzaban a fraguarse sobre patrimonio y sobre la futura red de bibliotecas. Después, le ofrecieron una serie de cargos que rechazó hasta que en 1991 asumió la Dirección regional del Libro, Archivos y Bibliotecas donde permaneció durante 16 años, siempre con posturas muy críticas. En 2006, con la llegada de Blanca Calvo a la Consejería de Cultura, fue cesado y permaneció otros seis años como jefe de Servicio de Enseñanza Universitaria. Fue en 2011, ya con el Gobierno del PP, cuando el consejero Marcial Marín le ofreció dirigir la Biblioteca regional, puesto que aceptó con la condición de mantener su independencia. “O me dejaban hacerlo como yo creía que había que hacerlo, o nada”.

FOTO: Europa Press

Biblioteca de Castilla-La Mancha Europa Press

Fueron tiempos difíciles. Tuvo que lidiar con los recortes en cultura, que ya habían comenzado en 2010 con menos programas de ayuda a las bibliotecas municipales. “Lo más triste es que seguimos igual, salvo una pequeña ayuda a las contrataciones”, lamenta. Y bajo su activismo crítico, como ya manifiesta en sus artículos de opinión, insiste en que “en dos años de gobierno socialista, no se han visto guiños hacia cultura y las bibliotecas”. “Es una pena que un gobierno regional que ha sido ejemplar en todo el país, con la política de bibliotecas más progresista de España, no esté poniendo dinero en esta política. No puede ser que este recurso, con un tercio de la población como socio de alguna biblioteca, no se esté defendiendo”.

Por eso confía en que su sucesor o sucesora al frente de la Biblioteca de Castilla-La Mancha mantenga una línea de continuidad con su proyecto de los últimos seis años, centrado “en el debate, en la convivencia y en la sociedad civil”. “Espero que no cambie el rumbo”, subraya, avisando que “por responsabilidad” no seguirá vinculado a este centro, “aunque sí a las ideas”.

“Yo digo las mismas cosas ahora que en los 80. Las cosas que pienso las llevo defendiendo desde hace décadas. Mi principal objetivo ha sido conseguir la democratización de los servicios bibliotecarios y por ello voy a seguir peleando. Estos cinco años como director de la Biblioteca regional me han dado la posibilidad de realizar un proyecto en complicidad con la sociedad civil, para que sea de los ciudadanos, que son los propietarios y la pagan con sus impuestos. Y eso no puede depender del voluntarismo político”. A este respecto, ha adelantado que ha impulsado un decreto para crear un Consejo de Participación de la sociedad en las políticas de bibliotecas públicas y que espera que pueda aprobarse en breve.   

Finalmente, sobre su sustitución, explica que se realizará un concurso de méritos a nivel nacional, aunque precisa que se trata de un cargo de libre designación. Mientras tanto, asumirá sus funciones la directora adjunta, Carmen Morales. “Espero que haya sentido común y que sea un experto, que haya una continuidad en el trabajo y que incluso la persona en cuestión realice un proyecto amplio a cuatro años. Y ante todo, espero que sea para mejor”, concluye.

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