Compromís busca una reestructuración de la Diputación aprovechando el escándalo de la Operación Alquería
El escándalo de la Operación Alquería que se ha llevado por delante al presidente de la Diputación de Valencia, el socialista Jorge Rodríguez, y a su equipo de confianza en la empresa pública Divalterra ha abierto una herida de difícil sutura en la Corporación Provincial. Por lo pronto, Compromís, una de las cuatro formaciones que sustentan el gobierno socialista, está dispuesto a forzar una remodelación amplia de la institución.
La formación valencianista ha mantenido este lunes su segunda reunión, en este caso de su comisión de coordinación institucional, para tratar las secuelas de las detenciones del pasado miércoles, entre las que se encuentra Agustina Brines, ya exgerente de Divalterra, la empresa investigada, a la que le han retirado cautelarmente el carné de militante y, por voluntad de la implicada, ha sido apartada de sus responsabilidades en la empresa pública en representación de Compromís. Aun sin conclusiones de peso, Compromís aboga por una reestructuración de la Corporación provincial y de sus empresas dependientes.
Ya la vicepresidenta del Consell y coportavoz, Mónica Oltra, apuntaba el pasado viernes a que iba siendo hora de replantearse el pacto de gobierno. Tras los comicios de 2015, la formación se quedó con hambre de poder en esta entidad, aunque finalmente acabó cediendo a hacer un pacto similar al del Botánico en el Palau de la Batlia. Y la caída de su presidente es una oportunidad para repensar la institución, de la que esta formación no es muy amiga, al considerarla una estructura arcaica y difícilmente adaptable al siglo XXI.
La formación no está dispuesta a aceptar la presidencia del socialista Toni Gaspar sin más, como un mero recambio, siguiendo la propuesta de los socialistas -que a su vez sigue la línea del pacto postelectoral-, aunque algunas fuentes del partido ya apuntaban la semana pasada a que el problema no es el alcalde de Faura. Sea cual sea la propuesta, tendrá que contar con los votos de Esquerra Unida y València en Comú (Podemos), aliados naturales de socialistas y valencianistas en esta institución.