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Mazón, a sus escoltas antes de la comida con Vilaplana en El Ventorro: “Iros ya, que es muy tarde, no os preocupéis”

Carlos Mazón accede al Palau de la Generalitat el pasado 3 de noviembre.

Lucas Marco

València —
25 de febrero de 2026 22:18 h

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El 29 de octubre de 2024, trágica jornada que dejó 230 fallecidos, no era la primera vez que Carlos Mazón renunciaba a la escolta antes de una comida en el restaurante El Ventorro. Así consta en el acta de la declaración testifical del pasado 9 de febrero de los escoltas, a la que ha tenido acceso elDiario.es. “Lo ideal”, según dijo, era proceder a una inspección ocular del establecimiento, en uno de cuyos reservados Mazón tenía una cita para comer con Maribel Vilaplana a pesar de la alerta roja de la dana. “Pero si el presidente prescinde de nuestros servicios (...), nosotros informamos a nuestro superior, y ya nos dice que nos volvamos al Palau”, agregó el agente de la Unidad de la Policía Nacional adscrita a la Generalitat.

De camino al céntrico restaurante desde el Palau, Mazón tomó cierta distancia con la escolta: “Él quería que fuésemos a bastante distancia en esos momentos, pero las circunstancias eran muy diferentes a las posteriores”, afirmó el testigo en referencia a la ira popular contra el president desatada tras su gestión de la dana, que provocó serios aprietos a su seguridad al ser abucheado e insultado constantemente en los pocos espacios públicos que frecuentaba. “Entonces [el 29 de octubre de 2024], le dejábamos bastante distancia”, apostilló.

La renuncia a la escolta fue “poco antes de llegar a la calle Bonaire”, donde está situado El Ventorro. “El presidente se da la vuelta y nos dice que nos vayamos ya, que es muy tarde y que ya nos avisará”, reiteró el policía.

El otro escolta aportó una versión similar: “Nos dijo que ya no hacía falta que le acompañáramos y que iba a prescindir de nosotros”.

El escolta: “Presidente, que no pasa nada, da igual la hora”

El primer testigo reconstruyó la conversación que mantuvieron. Mazón, sobre las 14.45, les dijo a los escoltas que lo habían acompañado a pie hasta casi la entrada del restaurante: “Iros ya que es muy tarde, no os preocupéis”. “Obviamente, tú insistes: presidente, que no pasa nada, da igual la hora. 'No, tranquilo, iros ya'. Y ya está”.

“Las personalidades tienen la potestad de prescindir en determinados momentos, un rato, un día, un fin de semana, unas vacaciones”, explicó. Los agentes cumplieron con su deber, advirtieron de la renuncia al subinspector que ejerce de jefe del equipo de seguridad y, siguiendo las órdenes a su superior, regresaron al Palau de la Generalitat.

“En el momento que prescinde y nuestra superioridad nos da el permiso para irnos a donde sea, nosotros nos vamos”, afirmó.

Los “procedimientos de seguridad” de la escolta

El policía describió el desempeño habitual de la escolta del president, que recibe la agenda oficial de actos la víspera, aunque declinó aportar detalles sobre los “procedimientos de seguridad”. “Nosotros tenemos la agenda institucional, si él tiene reuniones o quiere hacer su vida privada, nosotros vamos detrás”, manifestó el agente. Aquella tarde “no constaba en la agenda” ninguna previsión.

Los escoltas, a excepción de las posibles renuncias voluntarias, suelen recoger al president por las mañanas y acompañarlo al regresar a su domicilio hasta el portal. “De vez en cuando”, explicó, la escolta hace una inspección ocular del portar del domicilio y “normalmente, antes de recogerlo, una requisa de los coches de la zona y del acceso al domicilio”.

Salieron al Cecopi “un poquito antes de las ocho”

Las declaraciones de los escoltas contradijeron de plano las múltiples versiones de Carlos Mazón sobre sus pasos aquella tarde, especialmente sobre su llegada al Palau de la Generalitat tras la larga comida y sobremesa con Maribel Vilaplana.

Los agentes confirmaron que llegó a la sede del poder autonómico “entre las 19.45 y las 19.50”. Tras una breve visita a su despacho, el vehículo oficial del president partió hacia la reunión del Centro de Coordinación operativa Integrado (Cecopi) en l'Eliana. “Un poquito antes de las ocho salimos”, afirmó el escolta ante la magistrada.

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