Un perito del 'caso Taula' concluye que el informe que eligió a Cleops para una obra de 1,7 millones era “algo opaco y poco explicativo”
El informe del Ayuntamiento de València que adjudicó a la constructora Cleops la máxima puntuación para optar a la adjudicación de las obras de rehabilitación de las Torres de Quart era “algo opaco y poco explicativo”, según concluye el perito designado por el Colegio de Arquitectos en un informe al que ha tenido acceso este diario. Se trata del segundo dictamen pericial elaborado por el arquitecto sobre la licitación de 1,7 millones de euros por parte del consistorio, gobernado entonces por la alcaldesa Rita Barberá.
Al concurso para la ejecución de las obras de limpieza de las Torres de Quart, uno de los presuntos pelotazos de la trama que investiga el titular del Juzgado de Instrucción número 18 de València, se presentaron, además de Cleops, EMR SL, Edycon y Torremar, Secopsa, Clar Rehabilitación SA y Vías y Construcciones.
El perito concluye que los criterios técnicos para la elaboración de las conclusiones fueron correctos, a la luz de la documentación disponible (han pasado 15 años desde la adjudicación). El arquitecto considera que el “informe de elección” resulta “poco explicativo” para entender los criterios de evaluación. “Extraña (aunque sin duda es el protocolo municipal) que sea el único documento oficial que da fe de la reunión de esta mesa de contratación en la que se decidió el destino de 1.770.575,23 euros, cantidad a la que habrían que sumarse otros gastos como honorarios [del] proyecto, etc.”, indica el informe pericial incorporado al sumario. “Si apareciera nueva documentación podría actualizarse este informe a la luz de las novedades”, apostilla.
El perito, tras desglosar las puntuaciones de la adjudicación, concluye que “no disponemos de datos para confirmar estas suposiciones que podrían acortar la diferencia de puntuación, pero hasta donde sabemos no parece que consiguieran evitar que la ganadora siguiera siendo Cleops”. El arquitecto también recuerda que “hay otras fases en el desarrollo del conjunto de la misma obra susceptibles de irregularidades, como el cumplimiento de las directrices de proyecto o los habituales extras en las obras de este tipo”. Es decir, concluye que no se puede demostrar que las puntuaciones fueron mangoneadas pero no descarta que hubiera irregularidades en otras fases de la obra.
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