Así manipuló Canal 9 para silenciar el accidente del metro de València con 43 fallecidos
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La Unió de Periodistes Valencians elaboró un informe para analizar cómo había cubierto Canal 9 el accidente de metro de València del 3 de julio de 2006, la mayor tragedia ocurrida en Europa en un tren subterráneo, en la que perdieron la vida 43 personas. Con motivo del vigésimo aniversario que se cumple este viernes, elDiario.es recupera el informe que documentó una de las dimensiones más llamativas del accidente: su cobertura mediática. Las conclusiones fueron demoledoras.
El informe de carácter público elaborado en 2016 y entregado a las Corts Valencianes para la segunda comisión de investigación sobre el accidente concluyó que Canal 9 eludió en todo momento una regla básica del periodismo: buscar diferentes fuentes para poder contrastar los datos y evitar, de esta manera, que una voz interesada diera una visión parcial de los hechos. De esta forma, el ente público abandonó los principios de imparcialidad y objetividad que ordena la Ley de creación de la Radiotelevisión valenciana.
El informe realizado por Cristina Valero y Gonzalo Gayo se extiende hasta 150 páginas dedicadas al análisis de la cobertura del canal público, comparada con los cuatro diarios, en su día, con más difusión de la Comunitat Valenciana: Levante-EMV, Las Provincias, El País y El Mundo. A continuación, los episodios más significativos que recoge el informe:
El día del accidente, el 3 de julio de 2006 –a pesar de que las primeras informaciones apuntaban a que se había producido un siniestro muy grave– no abrieron el informativo con la tragedia, sino con la visita del Papa.
Telecinco interrumpió su programación y conectó en directo desde el lugar de los hechos a las 14:30 horas. Canal 9 no inició su especial informativo hasta las 17 horas, cuatro horas después del siniestro. Durante ese tiempo, no se emitieron imágenes reales ni conexiones en directo, pese a que la televisión autonómica contaba con unidades móviles en la ciudad desplegadas para cubrir la inminente visita del Papa.
Desde el primer momento, la cobertura giró en torno a la versión oficial: adjetivos como “fortuito”, “imprevisible” e “inevitable” se repitieron continuamente en los informativos, en ocasiones en boca de los propios presentadores.
Mientras el resto de medios recogían las críticas de los sindicatos, apuntaban hipótesis sobre las causas o cuestionaban la falta de inversiones, Canal 9 centraba su atención en destacar los equipos de emergencia desplegados y las palabras de consuelo del Rey, el Papa o las autoridades autonómicas. Las voces críticas de la oposición –si es que aparecían– iban siempre acompañadas de un corte del PP acusándola de buscar rédito electoral.
En ningún momento se planteó una tarea informativa objetiva para buscar las causas del siniestro, ni se cuestionó la versión que daba el Gobierno autonómico. Canal 9 quedó así reducido a un altavoz exclusivo al servicio de la versión oficial.
El 7 de julio, el accidente deja de estar en portada en las noticias de Canal 9 para dar paso a la “histórica” visita del Papa a Valencia. El siniestro se aborda desde el punto de vista humano –cómo evolucionan las víctimas hospitalizadas, las ayudas económicas– sin embargo, no hay rastro de la cuestión de la responsabilidad.
El día 9 de julio la única referencia al accidente es cuando el Santo Padre reza por las víctimas. El presentador dice textualmente en uno de los informativos de la jornada: “El Papa se va. El mundo entero se hace eco de la visita. Imágenes para la historia. Éxito de la capacidad organizativa de Valencia. Recopilación de lo que ha sido el fin de semana después de 26 horas en las que se ha mostrado cercano a toda la gente, también ha rezado por las víctimas del accidente. Una despedida llena de sentimiento”. Todavía no había transcurrido ni una semana de uno de los siniestros más dramáticos de la historia de España.
El lunes 10 de julio se cumple una semana de la tragedia y el ente público emite un reportaje que insiste en la versión oficial y en las “mejoras y grandes inversiones” del PP. El reportaje, lejos de tener ningún tipo de motivación investigadora, novedosa o crítica, se reduce a un resumen de todo el contenido emitido en Canal 9 sobre el accidente.
El 11 de julio el informativo se centra en el calor que agobia a principios de julio y la vuelta a la normalidad de las calles de la ciudad después de la visita papal. García Antón declara: “Si sintiera algún tipo de responsabilidad en el tema, hoy no estaría yo aquí”. El rótulo que aporta Canal 9 a las declaraciones es: “Dar la cara”.
El 13 de julio, aunque las cuatro principales cabeceras de la Comunitat Valenciana hablan de la primera movilización por las víctimas, Canal 9 guarda silencio. Frente al ambiente crítico con la gestión del Consell que se lee en buena parte de los diarios, Canal 9 da una visión amable, hablando de las buenas intenciones de la Generalitat.
El 14 de julio, tan solo 11 días después del accidente en el que habían muerto 43 personas, el siniestro apenas ocupa dos minutos en los informativos. Se detecta además una estrategia llamativa: una noticia negativa está rápidamente contrapuesta con alguna positiva, que siempre será la última y, por tanto, la que quedará en la mente del telespectador.
Se cierra la información dando una visión positiva y de consenso entre los implicados. Y esta será la última información que recibirá la audiencia de Canal 9 sobre el accidente del metro, hasta el primer día de la comisión de investigación en las Corts.
De esta forma, apenas una semana y media después del accidente, se produce el primer apagón informativo en Canal 9: durante 13 días, mientras el resto de medios analizados siguen dedicando páginas a la tragedia, el ente público –que según la ley nació con vocación de proporcionar la información más completa y fiable a los valencianos– no emite ni una sola pieza sobre el accidente.
“El semen en verano baja de calidad” es una de las noticias destacadas en el sumario de Canal 9 durante ese período. Ni rastro, en cambio, de los datos sobre el accidente que la prensa escrita sí se estaba encargando de contar.
El 11 de agosto, el accidente aparece casi al final del informativo, con una única conclusión, según el dictamen de la Comisión de Investigación aprobada con los votos del PP: el exceso de velocidad como causa inevitable e imprevisible. Camps cierra la pieza dirigiéndose a las víctimas a las que “recuerdo todos los días”. Una de las escasas declaraciones que hace desde el día del accidente –aunque no recibió a las víctimas ni en ese punto ni en los años posteriores– y Canal 9 no le exige ninguna explicación. Las peticiones de dimisión que publican el resto de medios tampoco tienen cabida.
Un mes con una tragedia desaparecida
Del 12 de agosto al 13 de septiembre, el accidente del metro desaparece de todas las parrillas de Canal 9, de nuevo. La única mención emitida en los informativos es la noticia del parto de una mujer que sufrió el accidente embarazada. Después, no habrá más informaciones sobre el accidente hasta marzo de 2007.
El resto de medios de comunicación publicaron sobre las declaraciones de los familiares en torno al archivo de la causa. Canal 9 no dio la posibilidad de expresarse a las víctimas y a sus familiares. La Asociación de Víctimas del Metro no aparece en los informativos de Canal 9 hasta justo un año después, y no lo hace como asociación, sino como familiares de las víctimas.
El único cambio llega en abril de 2013, con una nueva dirección en Canal 9, cuando por primera vez se escucha la voz de las víctimas. Para el informe, su mera emisión demuestra que durante años determinados testimonios fueron silenciados conscientemente.
El informe concluye que Canal 9 manipuló las informaciones sobre el accidente: “Distorsionó y ocultó datos, relegó la tragedia a segundos residuales y excluyó sistemáticamente a las víctimas y las voces críticas. La Ley de Radiotelevisión valenciana obliga al ente público a facilitar la participación de todos los ciudadanos en la vida política y social, pero en el caso del metro solo una versión tuvo derecho a ser expuesta. Los hechos, concluyen los autores, son demasiado graves y evidentes para atribuirlos a la ignorancia”.
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