“Es el puto Gobierno, no dejan títere con cabeza”: el lamento del narco fugado por las detenciones en el Puerto de València
“Es el puto Gobierno, da asco”. Así se expresaba mientras permanecía fugado tras las primeras detenciones Jonatan G. C., un presunto narco investigado en el marco de la operación que desarticuló el cartel dedicado a la introducción de cocaína a gran escala a través del Puerto de València. “Están dando duro, no dejan títere con cabeza”, contestaba su interlocutor en referencia al Ejecutivo de Pedro Sánchez. El presunto narco fue, junto con el colombiano Eider Ancizar E. B., el único fugado de las decenas y decenas de detenidos y se escondió en una casa de Geldo (Castelló), hasta su detención el 29 de octubre de 2025. Un informe de la Unidad de Delincuencia y Crimen Organizado (UDYCO) de la Policía Nacional, al que ha tenido acceso elDiario.es, analiza el teléfono de seguridad intervenido a Jonatan G. C. y concluye que el presunto narco fue el “máximo responsable” de la extracción del alijo de 1.160 kilos de cocaína intervenido el 18 de julio de 2025 en el interior de la terminal portuaria CSP y que, en su breve etapa de fugitivo, dirigió alguna que otra operación de narcotráfico.
Durante el mes que permaneció fugado y con una orden de búsqueda internacional de busca y captura a sus espaldas, Jonatan G. C. siguió supervisando supuestas operaciones y recurrió a una oficina de cobro de morosos del submundo del narcotráfico para apretar a sus deudores y obtener así los fondos para pagar las fianzas y los abogados de sus subordinados. Los investigadores consideran “más que probable” que estuviera “esperando la llegada de algún alijo de cocaína para gestionar la extracción del mismo”. En las conversaciones analizadas por la UDYCO sobrevuelan la lógica preocupación por las infiltraciones policiales que propiciaron las detenciones y las serias sospechas en el interior de la presunta trama, además de las quejas por el bajo precio de la cocaína. “Y encima con la mierda de números que hay”, protestaba un interlocutor en una de las conversaciones. “O sube o ya flipas”, apostillaba Jonatan G. C. en referencia al precio de la farlopa.
Uno de los interlocutores que más conversaciones mantuvo con el fugado usaba los 'nicknames' de varios filósofos (Aristóteles, Aurelio o Platón), tal como destaca a modo de “curiosidad” el analista de la UDYCO encargado de repasar las conversaciones. Por su parte, los investigadores sitúan a Jonatan G. C. en la “cúspide” de la presunta red vinculada al alijo del 18 de julio de 2025, como máximo jefe de los conductores, de las arañas (los encargados de trepar al contenedor para extraer la cocaína) y de los demás implicados.
Jonatan G. C. sufragaba los gastos de los abogados de los integrantes de su equipo detenidos y asumía el pago de las fianzas. Uno de los despachos llegó a pedirle 20.000 euros por asistencia letrada (“Es el mejor abogado de València”, justificaba un interlocutor). “Ponte las pilas de recoger todo el dinero, la abogada me ha dicho que me voy para dentro y, hermano, la cuenta está muy alta”, se lee en una de las conversaciones. Los presuntos narcos se referían a algunos de los representantes jurídicos encargados de sus defensas como el “pesado” del abogado o el letrado “subnor”. “El abogado no para de pedirle dinero (...). Se han subido al carro de los mamones”, se lamentaban en uno de los miles de mensajes analizados.
La oficina de cobro de 'Machete'
El presunto narco contrató una oficina de cobro para forzar el pago de deudas contraídas por narcotráfico. Para ello recurrió a un tal 'Machete' (“alguien que se mueve o vive por Barcelona”, según la UDYCO), para “apretar” a tres deudores que debían al presunto narco un total de 300.000 euros: “Voy a necesitar que vayas a presionarme a uno”. “¿Fuerte?”, preguntó 'Machete', quien propuso: “Me bajo con el colega y me los llevo”. Sin embargo, Jonatan G. C. rebajó el encargo: “Es solo acompañar a mi amigo, que es tonto. Tú solo que vea”.
También recurrió a 'Machete' para tratar de adquirir un arma: “La quiero nueva, que no lleven marrones”. El presunto narco, según se desprende del diálogo, pretendía ponerse “a cobrar como un loco” una vez pudiera salir de prisión tras el pago de una fianza. 'Machete', por su parte, también expresaba sus preocupaciones, en concreto por haber perdido 10.000 euros invertidos en un alijo de una tonelada y media que fue finalmente intervenido: “Me cago en sus muertos nano”, decía en un audio sobre la “noticia de mierda”.
El informe también reseña numerosas conversaciones con un tal 'Jack', un hombre con acento portugués que manejaba un teléfono con un código correspondiente a Buenos Aires y que ofreció a Jonatan G. C. una pistola Glock por un precio de casi 20.000 euros: “No he matado a nadie con ella aún, así que está limpia. Jajaja. Es de puta madre y tiene poder, es un calibre gordo para una pequeña”, explicaba el hombre.
El presunto narco también mantuvo conversaciones, vinculadas a 'Jack', con una mujer que la UDYCO no logró identificar (aunque sospecha que trabaja en una empresa transitaria) y con quien Jonatan G. C. tomó medidas de seguridad como que se alejara del teléfono personal al hablar con el terminal de seguridad, lo cual induce a los investigadores a sospechar que habría sido investigada y “seguramente” detenida anteriormente.
El sello de CR7 y la bandera de Portugal
Las quejas por el precio de la cocaína eran frecuentes y compartidas con otras narcos de la presunta trama. Los chats incluyen varias fotografías de ladrillos de coca (con cuños como la imagen de un toro o la inscripción L-N): “Cómo está tan caro el material”, afirmaba Jonatan G. C. Por su parte, Ricardo S. S., uno de sus subordinados, contestó que “dos de fuera” estaban comprando a 14.000 euros el kilo en València, “el único sitio caro”.
Otro usuario, identificado como 'Cirsa' envió un vídeo “en el que se ven diversos kilogramos de lo que casi con total seguridad es cocaína”, según indica el informe. Los ladrillos, acompañados por un ejemplar del diario El País en su edición del 1 de octubre de 2025, aparecen con un envoltorio de los colores de la bandera de Portugal y el sello de CR7, apelativo con el que se conoce al futbolista Cristiano Ronaldo.
En otro de los chats colectivos (bautizado como Ansiedad) en el que participaba el investigado se tramaba una supuesta operación de narcotráfico de la que la Policía desconoce si se llegó a gestar. Los participantes comentaban los productos en los que se podía disimular la coca en el interior de los contenedores (latas): “Banano, piña, yuca, lo que tú quieras”.
Uno de los presuntos narcos ofreció una empresa “muy buena” en el “top internacional” para “chutar fuerte” (que movería una treintena de contenedores mensuales) y con una tonelada de coca como “mínimo”.
Deudas entre narcos: “Viene a malas”
En los diálogos también aflora la supuesta deuda de 120.000 euros con Jonatan G. C. que mantenían El Gafas (Bienvenido P. M.) y su padre (Expósito P. C.), ambos recién liberados de prisión. 'Aristóteles' (nombre de usuario de tintes filosóficos usado por uno de los interlocutores) por fin consiguió negociar con “el puto Gafas”, que iba a “hacer no sé qué de estafas” para devolver la deuda. “Da asco. Dice que me quede una parcela, pero eso no es tan fácil, tiene una en l'Eliana, le he dicho que no, que la venda”, detallaba 'Aristóteles'.
Con Eusebio M., una de las pocas personas que sabía donde se escondía Jonatan G. C., el presunto narco se planteó “quitarle” al Gafas una nave y un chalet. Eusebio M., según detalla el informe policial, representa el “penúltimo escalón más bajo” de la presunta red, “quien suministra a los camellos que menudean la cocaína”.
Por otro lado, Javier A. C., administrador único de la empresa Megatransportes Lobo SL y considerado como el responsable de proporcionar camiones y conductores a la presunta trama, arrastraría una deuda con Jonatan G. C. de 30.000 euros.
Los chats, con algunos fragmentos crípticos por naturaleza, también aluden a deudas vinculadas con Escami (el presunto narco Javier E. E., de quien dicen que está “muy caliente”, expresión “altamente utilizada por los narcotraficantes cuando están sometidos a vigilancia policial”) y a alguien que “viene a malas” de parte del Moski, en referencia a José S. G., un sujeto “reiteradamente implicado en operaciones de narcotráfico a gran escala”, según la UDYCO.
Por su parte, un tal 'Coyote' aseguró a Jonatan G. C. que tenía “dos cosas en marcha” (operaciones de narcotráfico, según deduce la UDYCO) y que con esos fondos pagaría su deuda: “Necesito sacar billetes de donde sea para ti y mi hijo”.
El robo del Smart caleta
Todo eran problemas para el fugado. También sufrió el robo de un Smart usado como caleta (un vehículo modificado con un escondrijo a simple vista imperceptible) que, según el informe policial, se dedicaba por parte de sus subordinados a distribuir kilos de cocaína (aunque, para alegría del propietario, en el momento del robo ya no estaba “cargado”).
De hecho, sospechaban que los autores del robo habrían sido Xuano y Bolita (que se reían de Jonatan G. C. y los suyos “porque se creían los reyes del Puerto y mira lo que les ha pasado”). Ante Eugenio M., a quien encargó que buscara el Smart, también sospechaba que podría haber sido robado por un tal Compi. En algún diálogo Jonatan G. C. frenó a su subordinado: “Tú flipas, no veas más Netflix”, le espetó.
El presunto narco también se preocupó mucho durante su fuga por la intervención en una nave en el polígono de Vallada de un alijo de casi dos toneladas de cocaína y la detención de los varones de origen albanés y de una mujer de origen marroquí. Otro de los interlocutores le contó que había escuchado que Caparrós (Pedro José C. Q. vinculado “directamente” al mundo del narcotráfico en las provincias de Valencia y Málaga, según la UDYCO) había “coronado”, en referencia precisamente a ese alijo. En uno de los chats, el subordinado Ricardo S. S. sugirió que “los ha entregado Caparrós”. “Lo sé de buena mano que fue así”, agregó.
“Déjate de películas”
“Déjate de películas (...) tenían grupos con los policías”, explicó Joanatan G. C. a su interlocutor con 'nickname' de filósofo en relación con los diálogos de la aplicación Zangi obtenidos por los agentes policiales encubiertos al haber participado ellos mismos en esas comunicaciones. Ricardo S. S. también lamentó que dos supuestos vehículos policiales le seguían “otra vez a muerte”. “Seguirán investigando”, especuló Jonatan G. C.
El presunto narco también explicaba a sus subordinados las técnicas de investigación policial y recomendaba alejar a toda costa cualquier teléfono personal del terminal de seguridad que se usaba para las conversaciones delicadas: “Te meten el virus al teléfono y te abren el micro y oye todo. (...) Por eso en el sumario hay conversaciones que dicen está hablando de esto, es por el micro”.
El mismo Ricardo S. S. relataba la vida que llevaba tras su detención en la 'operación Spider': machacarse en al gimnasio y caminar con su madre: “No veas la mujer, pobrecica como está, solo hace que [decir] por favor que [los policías] no vuelvan a entrar así [en el registro de la vivienda familiar]”.
Con un usuario que usaba el 'nickname' de 'Tango', el presunto narco también comentaba su temor por otra supuesta operación policial en la que sospechaban que iban a ser detenidas una treintena de personas. “Joder, otra vez. Será por los 1.600 esos. Yo estoy más parado que parado, no me fío ni de mi sombra”, lamentaba 'Tango'.
Sospechas generalizadas: “¿Quién trae a esos infiltrados?”
Jonatan G. C. le dio muchas vueltas al hecho de que la presunta trama tenía controlados a tres de los agentes encubiertos a pesar de que había en total “ocho agentes infiltrados”, tal como se había publicado. Temía que aún quedaran otros agentes encubiertos preparando nuevas detenciones. “Tío, tengo el sumario (...) Y esto ya es lo que pone en el sumario, ni inventos ni mierdas. Hay que tener mucho cuidado”, afirmaba el presunto narco. Incluso sospechan de Fabián S. V., un camionero supuestamente implicado en el alijo de casi dos toneladas. También llegaron a señalar a otro camionero que acabó en el calabozo.
En los distintos subgrupos de la presunta trama todo eran especulaciones y teorías sobre quién se había ido de la lengua. Las sospechas sobre la responsabilidad de las detenciones acabaron recayendo precisamente sobre Jonatan G. C., tal como se desprende de un mensaje en la aplicación Signal enviado por un tal 'Scudero' (alguien identificado por el analista policial como un supuesto miembro de algún despacho de abogados) que, además de pedir 1.500 euros por cada detenido extra y una provisión de fondos de 2.000 euros por cabeza, le informó de que acababa de estar con el detenido Sergio G. y que quería que le hiciera saber que los presuntos capos Bombeta (Manuel F. M.) y Borja M. R. —“y alguno más”— pensaban que era “un sapo” (un confidente policial).
Jonatan G. C. se indignó ante tales sospechas de Bombeta y de Borja M. R. Otro de los interlocutores, tras la información del tal 'Scudero' incluso deslizó: “Pero, hermano, a santo de qué dicen eso, pero si quedaban con policías tío (...) Que ponga orden, ese Bombeta siempre rajando. El enano [en referencia a Borja M. R.] te conoce bien, imposible. ¿Quién trae a esos infiltrados? ¿Quién los conoce primero?”.
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