La balsa de laminación en plena Pobla de Vallbona que enciende a los vecinos: “Es un nido de mosquitos y malos olores”
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“Hace poco se rompió una tubería y la balsa se llenó de aguas fecales generando un hedor insoportable que se notaba en un radio de 200 metros. Por muchos árboles que pongan rodeándola, va a ser una fuente de insalubridad y un criadero de mosquitos a escasos 50 metros de unas viviendas”.
José María Contelles es uno de los vecinos de la Pobla de Vallbona afectados por la balsa de laminación que construye el Ayuntamiento como complemento de las obras del colector que se está renovando. Aunque el proyecto se aprobó en 2023, no ha sido hasta ahora, con los trabajos de excavación avanzados, cuando han visto la verdadera dimensión del problema debido a la cercanía de la instalación con las viviendas ubicadas en las calles Maestro Barona, San José, La Fundación, San Antonio y Obispo Cervera: “Calculamos que puede haber unas 200 familias perjudicadas por los malos olores y las plagas de mosquitos, además de todos los vecinos que van a la parada de metro, cuyo acceso bordea la balsa”, explica.
Las obras arrancaron en mayo de 2025 con el objetivo de construir un nuevo colector de pluviales en la zona sur del núcleo urbano, con el objetivo de evitar las inundaciones que se producen en esta zona en los episodios de lluvias intensas. La inversión prevista es de 951.935 euros.
El proyecto contempla la instalación de un colector de pluviales de 1.600 milímetros de diámetro, que empezará en la calle Obispo Cervera, atravesará la calle Mestre Barona y cruzará por bajo la calzada de la Ronda Sur a la altura de la rotonda de salida del Riba-roja (CV-372).
A ello, se une la construcción de una balsa de laminación de 1.800 metros cuadrados en la zona de la Foia que permitiría regular el caudal de agua y minimizar el impacto de las lluvias sobre el casco urbano. Estas obras tendrán una duración aproximada de seis meses.
Sin embargo, con las obras de excavación de la balsa ya avanzadas, comenzaron a surgir los problemas: “Primero quedaron estacas aguas pluviales generando una plaga de mosquitos y luego con la rotura de una tubería se llenó de aguas fecales. Fuimos a quejarnos y contrataron un camión cuba para sacar el agua”, explica Contelles.
Todos estos problemas los llevaron al pleno del pasado 9 de julio, tras una reunión con el equipo de Gobierno formado por Centrats la Pobla, partido del alcalde Jaime Ruix, el PP y Ciudadanos de Urbanizaciones la Pobla de Vallbona (CUPO), en la que según han confirmado fuentes municipales, los responsables políticos se comprometieron a eliminar la balsa y prolongar el colector para conectarlo con la acequia de la Granotera, un proyecto que llevará unos plazos prolongados puesto que deberá sacarse a licitación y conllevará la expropiación de terrenos. El Gobierno municipal confirmó en el pleno este acuerdo alcanzado previamente con los vecinos.
Por otra parte, el Ayuntamiento aprobó en 2023 por unanimidad un proyecto similar en zona de la localidad. En concreto se trata de otra balsa de laminación en la zona este que la Generalitat propuso para acabar con las inundaciones que sufre el vecindario. Se trata de una balsa de 36.500 metros cúbicos que captará el agua de las urbanizaciones próximas en momentos de fuertes lluvias. La previsión era que contara con tres bombas de extracción capaz de desaguarla en 48 horas. También se incluía la construcción de una red de cuatro colectores de pluviales para captar el agua de una cuenca de más de 2,5 millones de metros cuadrados de los tres términos municipales que aportan caudal de agua.
Sin embargo, tras las movilizaciones vecinales por la oposición a la primera de las balsas está por ver si el Ayuntamiento seguirá adelante con esta otra que cuenta con financiación autonómica y en la que también participan los ayuntamientos de San Antonio de Benagéber y de Bétera.
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