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El exministro Morenés y la embajada de EEUU presionaron a Ximo Puig para evitar que el hospital de Alzira regrese a manos públicas

La multinacional norteamericana Centene -propietaria del 50% de Ribera Salud- mueve sus hilos en su país para evitar el fin del contrato y consigue que el exministro de Defensa de Mariano Rajoy interceda

El presidente de la Generalitat rechaza las proposiciones de seguir con la privatización y mantiene la hoja de ruta para recuperar para la gestión pública el área de Alzira

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El exministro de Defensa y actual embajador en EEUU, Pedro Morenés EFE

Las presiones para parar la recuperación para la gestión pública del área sanitaria de la Ribera -donde se encuentra el hospital de Alzira- llegan al Palau de la Generalitat por tierra mar y aire, pese a que el presidente Ximo Puig -y la consellera de Sanidad, Carmen Montón- ha dicho desde un principio que la reversión era imparable. A las denuncias en los tribunales de Ribera Salud - una decena de recursos- se han sumado los  libros y conferencias de exaltos cargos del socialismo felipista contratados por la propia concesionaria para hablar bien de la privatización sanitaria.

Otra de las estrategias de desestabilización de la decisión del Gobierno valenciano han sido las presiones diplomáticas. Así, tanto el embajador de España en EEUU, el exministro de Defensa Pedro Morenés, como la propia embajada norteamericana en España se han puesto en contacto con Ximo Puig para que cambie de opinión. Y es que el 50% de Ribera Salud es propiedad de la multinacional estadounidense Centene. El otro 50% pertenece al Banco Sabadell.

Así, hace medio año fue el exministro de Defensa, Pedro Morenés, quien en su puesto de embajador de España en Washington intentó mediar con la Generalitat para que Ribera Salud continuara con la privatización pese a acabarse el contrato el próximo 31 de marzo. El contacto se sustanció en una llamada a Puig a petición de la multinacional. La llamada fue cordial, pero obtuvo un no rotundo del presidente, que desde el minuto uno ha estado a favor de recuperar la gestión del área de Alzira, privatizada por el PP de Eduardo Zaplana hace justo veinte años.

La última presión ha venido directamente de la embajada de EEUU en España. En este caso ha sido por carta y en nombre de un "consejero comercial en funciones", no en boca del embajador. La misiva defiende la inversión del grupo Centene y las virtudes del modelo de colaboración público-privada. La contestación, como la que le dio al exministro de Mariano Rajoy, el contrato con Ribera Salud en el área de la Ribera se ha terminado. Todavía le queda trabajo en las área privatizadas de la Marina, Torrevieja y Elche.

Este jueves el presidente  Ximo Puig ha reunido a Montón y al director general de Ribera Salud para que la transición entre el modelo privatizado y el público sea tranquila.

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