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DESALAMBRE

Siete diferencias entre la acogida del Aquarius y la de las personas que llegan en patera a las costas españolas

El dispositivo puesto en marcha para recibir en Valencia a las 630 personas rescatadas por el buque ha presentado varias diferencias respecto a cómo suelen ser recibidos los migrantes que llegan en patera

Los recursos disponibles, el permiso de residencia legal durante 45 días o las garantías jurídicas para poder solicitar asilo son algunas de ellas

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Los inmigrantes del Aquarius a su llegada a Valencia

Los inmigrantes del Aquarius a su llegada a Valencia Kenny Karpov

"Nuestro país cumple con sus responsabilidades con coherencia ante una crisis humanitaria, de la misma manera que lo hace en el Estrecho de Gibraltar". Son palabras de la vicepresidenta del Gobierno, Carmen Calvo, tras la llegada de las 630 personas rescatadas por el Aquarius a su puerto seguro, Valencia.

El Ejecutivo ha insistido en subrayar que España "es un país solidario y de acogida" y ha puesto como ejemplo de ello el operativo puesto en marcha este domingo en el puerto valenciano.  Las ONG han aplaudido el dispositivo, pero todas coinciden en un punto: las buenas prácticas a la hora de recibir y acoger a los cientos de migrantes no pueden acabarse con el Aquarius.

Escasas horas antes de que desembarcara el primero de los barcos que acompañaban al Aquarius, cerca de 1.000 personas habían llegado a las costas andaluzas tras jugarse, también, la vida en el mar. Pero existen varias diferencias entre la acogida que suelen tener quienes llegan en patera a territorio español y el recibimiento al buque de rescate de Sos Mediterranée y el Aquarius. Aquí van algunas de ellas:

1.- Ocho días en el mar

Cuando, por fin, las personas rescatadas por el Aquarius pudieron pisar tierra firme, llevaban a su espalda ocho días en el mismo mar al que se lanzaron con las secuelas de su "terrible" paso por Libia. Tras la negativa de Italia a darles un puerto seguro, pasaron dos días a bordo de un barco abarrotado y con comida escasa.

Cuando se vieron empujados a poner rumbo a Valencia, los tripulantes advirtieron de que era un viaje demasiado largo para personas que estaban exhaustas, con más de 700 millas por recorrer, unos 1.300 kilómetros, que finalmente aumentaron debido al mal tiempo. "Ha sido complicado desde el principio, desde la primera noche que fue un punto crítico", explicaron fuentes de Sos Mediterranée en Valencia.

En esta situación han radicado gran parte de la diferencias con respecto a los dispositivos habituales, según ha defendido el Gobierno. Desde que aceptó el ofrecimiento del Ayuntamiento de Valencia, el Ejecutivo ha insistido en recordar que se trataba de una acogida por "razones humanitarias". "Es nuestra obligación ofrecer a estas 600 personas un puerto seguro. Cumplimos con los compromisos internacionales en materia de crisis humanitarias", dijo Pedro Sánchez tras anunciar el ofrecimiento.

El trayecto que logran superar las personas a bordo de pateras que llegan a España suele ser más corto. Ocurre en el caso de las embarcaciones que arriban a Ceuta desde playas marroquíes colindantes o en los 14 kilómetros de ruta por el Estrecho. Aumenta en los 140 kilómetros de trayecto por el mar de Alborán o los 207 kilómetros que emprenden quienes intentan llegar a Canarias, el camino más largo, según Caminando Fronteras. Sin embargo, esta ONG también ha recogido casos de personas que han pasado varios días a la deriva, como el de Sylvie Agnes, que estuvo 11 días en una inestable patera "sin comer y solo bebiendo agua de mar".

2.- 45 días de permiso por "razones humanitarias"

De esta acogida por "razones humanitarias" deriva una segunda diferencia: los 630 migrantes rescatados por el Aquarius tendrán un permiso de estancia legal de 45 días en España. Durante estas semanas, los recién llegados podrán realizar los trámites de Extranjería o asilo, en función de sus circunstancias particulares. La medida viene contemplada en la Ley de extranjería y, según explicó Interior a este medio, será aplicada de forma "excepcional".

"Estas personas no han llegado de forma irregular a España, sino que tienen un permiso de entrada por parte de las autoridades españolas", aclararon estas fuentes para explicar la aplicación de esta medida "especial".

Durante este mes y medio, las personas rescatadas podrán quedarse en España y descansar tras la dura travesía sin la preocupación de una posible inmediata expulsión para llevar a cabo los trámites derivados de sus circunstancias personales. Así, tendrán más garantías para ser informados de su derechos y podrán acceder a asistencia letrada.

Esta es otra de las diferencias con quienes alcanzan de forma irregular a las costas españolas. Tras ser identificados en las primeras horas, la Policía Nacional suele proceder a la apertura de los expedientes de expulsión correspondientes, primer trámite para ser deportados. En el caso de los migrantes del Aquarius esto podrá suceder una vez caduque el permiso de 45 días si no han pedido asilo, si su solicitud ha sido rechazada o si no han obtenido un permiso de residencia por razones humanitarias, según explicó Interior.

3.- Derivados a alojamientos en las horas inmediatas

El operativo de asistencia a los migrantes del Aquarius finalizaba a las 22.34 horas, con la salida del último autobús para el traslado de las personas atendidas. La Generalitat y el Ministerio de Trabajo han acondicionado un alojamiento provisional con 500 camas donde han derivados a los hombres solteros, mientras que las mujeres pasarán a un recurso habitacional de primera acogida, según ha explicado Cruz Roja.

Por lo general, tras vivir la experiencia traumática de atravesar el Mediterráneo, los recién llegados a las costas andaluzas son retenidos en comisaría durante un máximo de 72 horas. Organizaciones como CEAR han denunciado que, a menudo, las dependencias portuarias y los calabozos donde estas personas son detenidas carecen de las condiciones adecuadas. Algunos de estos lugares son "insalubres, con colchones en el suelo y sus correspondientes barrotes", indica la ONG. Los internamientos en los CIE son prácticamente sistemáticos, aunque la mayoría de las personas encerradas en los centros de la costa andaluza acaba en libertad.

4.- La atención mediática

Este domingo, desde las seis de la mañana, decenas de cámaras de televisión y fotógrafos esperaban en el valenciano muelle de Cruceros para cubrir la llegada de la flotilla del Aquarius. Cerca de 600 periodistas acreditados de 138 medios de comunicación, tanto españoles como extranjeros, estuvieron presentes para contar los últimos detalles del operativo "Esperanza Mediterráneo". "Agradecemos mucho la cobertura informativa porque contribuye a la toma de conciencia de ciudadanía", ha señalado Carlos Berzosa, presidente de CEAR, este lunes. En la misma línea se manifestaban cooperantes de Sos Mediterranée en una conversación con este medio.

El interés suscitado obligó al Gobierno a dar instrucciones concretas para no socavar la dignidad de los migrantes. La Generalitat acotó una zona a unos 200 metros del lugar de llegada de los tres buques en la que han permanecido los reporteros gráficos. Es aquí donde está otra de las principales diferencias. La amplia atención mediática contrasta con el escaso interés que suelen despertar los desembarcos de quienes son rescatados por Salvamento Marítimo en nuestras fronteras. Un ejemplo de ello es la llegada de más de 1.000 migrantes a las costas andaluzas durante el fin de semana, escasas horas antes del desembarque del Aquarius.

"En frontera sur nunca he visto un despliegue de medios tan grande como este. De hecho, cuando llega una patera a los diferentes puertos de Andalucía, como mucho habrá entre uno y diez medios", explica desde Valencia la periodista Lucía Muñoz, especializada en migraciones. "En la mayoría de los casos no van periodistas, solo gráficos, por tanto la noticia se cuenta desde las imágenes, pero no hay información que se recopile por parte de los medios", asegura en una conversación con eldiario.es.

5.- La coordinación y la presencia de ONG

Desde que ofrecieron Valencia como puerto seguro, comenzaron las llamadas y las reuniones entre instituciones y organizaciones sociales para organizar el dispositivo de urgencia sin precedentes que se desplegó este domingo en el puerto valenciano. La Generalitat Valenciana y el Ejecutivo central han trabajado codo con codo con ONG especializadas y otras comunidades autónomas y ayuntamientos para organizar la primera recepción y la acogida de los 630 migrantes a bordo del Aquarius.

Esta coordinación entre entidades no es lo habitual y es lo que ha llevado a muchas ONG a aplaudir el operativo y pedir que se mantenga en el futuro. En la recepción de las pateras que pisan suelo español suele primar la "arbitrariedad", según ha denunciado Acnur. La respuesta a pie de costa depende del puerto al que lleguen, según ha criticado el organismo, que lleva meses solicitando un protocolo común.

"En Andalucía nos avisan con una hora de antelación y el dispositivo está preparado de otra forma. Aquí, gracias a todo esto, las cosas se están haciendo más pausadamente, con mucha coordinación", aseguraba este domingo en Valencia Carmen Moreno, de Cruz Roja Andalucía.

Otra de las diferencias está, precisamente, en quienes suelen recibir en los puertos a los migrantes que llegan tras ser rescatados por Salvamento Marítimo en las aguas fronterizas. Allí están Cruz Roja que, como a los migrantes del Aquarius, proporciona una primera asistencia sanitaria y la Policía. No están presentes en la misma medida, sin embargo, las organizaciones especializadas, que esta vez sí han participado en el dispositivo. Organismos como Acnur han reforzado su presencia en las costas españolas desde hace un año y medio. De hecho, la Agencia de la ONU ha pedido crear un sistema de identificación formado por técnicos del Gobierno y entidades con experiencia en asilo, menores y trata de personas. "Vi mucho más compromiso y dedicación cuando nos dejan intervenir", asegura Paloma Favieres, de CEAR, que estuvo en el operativo.

6.- La información, la atención jurídica y el trato cálido

Cuando las personas rescatadas por el Aquarius pisaron tierra firme tras ocho días en el mar, un equipo de intérpretes y abogados especialistas se encontraban preparados, en primera línea del puerto, para atenderles de forma "individualizada". Una vez recibida la primera asistencia sanitaria y jurídica, los recién desembarcados pasaban a una "carpa de filiación", donde fueron identificados por la Policía y se les entregó tres documentos donde se les informaba del permiso de residencia de 45 días, de su posibilidad de solicitar asilo en este periodo y de la opción de ser acogidos en Francia.

El dispositivo vuelve a diferir en este punto de lo que suelen encontrarse las personas que arriban a las costas españolas. De nuevo, en función del lugar en el que desembarquen, las personas recién llegadas tendrán o no posibilidad de solicitar asilo o acceso a una asistencia letrada especializada en Extranjería, según ha criticado CEAR. Algunas de las carencias que la ONG ha detectado eran casos donde había un abogado para cada 12 personas o entrevistas colectivas que impiden una asistencia letrada con garantías. Por lo general, dicen, la Policía avisa a los abogados del turno de oficio, pero "no a la llegada" de los migrantes, "sino para la notificación del acuerdo de devolución".

Una de las excepciones es Málaga, donde suelen tener acceso a mayores garantías jurídicas, debido a la existencia de un turno de oficio especializado en Extranjería que se refleja en un mayor número de peticiones de asilo registradas. Pero, por lo general, las dificultades de acceso al procedimiento de asilo, "quedan evidenciadas en el bajo número de personas que han pedido protección tras ser rescatadas", ha explicado CEAR. Por contra, según ha indicado la ONG, los 630 han manifestado su voluntad de pedir protección.

Algunos trabajadores humanitarios del dispositivo de Valencia subrayaron el trato "cálido y personalizado" de muchos agentes policiales, algo que no siempre prima en la recepción de migrantes en las costas españolas o en las vallas de Ceuta y Melilla. ONG especializadas como Caminando Fronteras han criticado en varias ocasiones "la falta de humanidad" a la hora de recibirles, como la dificultad de hablar con los supervivientes, de obtener los nombres de los fallecidos o la propia retención en una comisaría a pesar de su agotamiento.

7.- Los recursos disponibles

Los datos del amplio operativo se sucedían este domingo. 2.300 trabajadores y voluntarios, coordinados por las autoridades, hicieron posible la asistencia sanitaria y social, la identificación y el traslado de las 630 personas procedentes del Aquarius. Entre ellos estaban centenares de Policías Nacionales y guardias civiles, 400 traductores y unas 150 personas del departamento autonómico de Sanidad, según ha precisado el Gobierno.

Pocas horas antes del despliegue en Valencia, en otro punto de España, Andalucía, los dispositivos de atención estaban desbordados. Acababan de llegar cerca de 1.000 personas y faltaban recursos para asistirles. En lugares como Tarifa se ha tenido que habilitar un polideportivo como alojamiento. A ello se le suma la falta de personal que sufre Salvamento Marítimo (Sasemar), al borde del colapso, según explicó eldiario.es Andalucía, para prestar un servicio público con garantías para la seguridad y la vida de las personas en la mar. "Los medios de Salvamento Marítimo no son los más apropiados", sostiene Cristian Castaño, responsable de Marina Mercante de la FSC CCOO de Campo de Gibraltar.

"La situación que tenemos en el sur es de una llegada continua. En las últimas 72 horas ha aumentado, quizás por el buen tiempo. Desgraciadamente, con este número de personas, los recursos no dan abasto. Se ha hecho un llamamiento a la sociedad, que estamos acudiendo y ofreciendo recursos que puedan paliar la falta que hay ahora mismo", explica Elena Tajuelo, presidenta de Andalucía Acoge, a este diario. "Llevamos unos días sobresaturados, no solo por la llegadas con los migrantes, los centros están colapsados y las comisarías también", indica Moreno.

"Hay diferencias, pero lo que no que no cambia es la actitud. Vienen todos sonriendo y con ilusión y una esperanza que se ve en los ojos", sentencia la trabajadora de Cruz Roja.

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