Madrid y Cataluña: dos formas de regular el comercio

Las patronales de comercios se quejan de las trabas burocráticas. EFE

Como en muchas otras cosas, Madrid y Cataluña tienen una visión completamente opuesta de cómo debe ser la regulación del comercio. La primera, como paradigma de la liberalización, la libertad de empresa y foco de atracción de grandes superficies. La segunda, marcada por la protección de los intereses de los pequeños comerciantes. ¿Pero cuál genera más empleos y dinamiza más la economía?

Las ventas del comercio minorista caen el 8,4% en octubre

Las ventas del comercio minorista caen el 8,4% en octubre

“Cataluña siempre ha apoyado expresamente al pequeño y al mediano comercio, mientras que Madrid lleva muchos años abriendo las puertas a las grandes superficies y el resto de las comunidades tratan de hacer equilibrios entre todos los formatos”, asegura José Guerrero, secretario general de la Confederación Española de Comercio (CEC). “Pero por mucho que se quiera buscar el equilibrio, nosotros estamos en desventaja porque más del 90% de nuestros comercios son de autónomos que tienen menos de cinco trabajadores y es imposible plantearse abrir domingos y festivos”, recalca. “Y hoy nueve de cada diez tiendas que hay en España es pequeño o mediano comercio, así que la desventaja es clara”, matiza.

Desde el pasado mes de julio, todos los comercios de la Comunidad de Madrid pueden abrir las 24 horas del día los siete días de la semana. Una libertad que, al menos hasta el momento, no se ha traducido en un cambio radical de horarios de apertura. Las grandes cadenas abren tanto domingos como festivos, pero muchas de ellas ya lo hacían antes al estar situadas en zonas denominadas de interés turístico. Y, mientras, los pequeños comercios siguen abriendo las mismas horas de siempre.

Las dispares cifras sobre creación de empleo

La Comunidad de Madrid valora de forma muy positiva su nueva regulación comercial. Según el consejero de Presidencia y portavoz del Gobierno, Salvador Victoria, desde julio se han creado en Madrid 11.950 puestos de trabajo en el sector, mientras que en Cataluña, en el mismo periodo, se han destruido 2.000.

Sin embargo, la patronal de las grandes superficies es mucho más cauta. Asegura que, según datos del Instituto Nacional de Estadística (INE), en los tres primeros meses de aplicación de la libertad de horarios en Madrid (julio, agosto y septiembre) se crearon en Madrid 7.658 puestos de trabajo vinculados al sector minorista. Mientras, en el resto de España se habrían destruido casi 26.000 empleos, según la Asociación Nacional de Grandes Empresas de Distribución (Anged), que agrupa a empresas como El Corte Inglés, Carrefour o Fnac.

Y el pequeño comercio madrileño rebaja aún más las expectativas. “Julio y agosto fueron meses de vacaciones y creo que han podido crearse alrededor de 6.000 empleos vinculados al comercio”, asegura Hilario Alfaro, presidente de la Confederación de Comercio Especializado de la Comunidad de Madrid (Cocem), organización que respalda la nueva regulación de horarios.

Sin embargo, otras voces ven casi imposible que se hayan logrado estas cifras. “Si vas por la zona de Preciados, puedes ver cierta sensación de alegría, pero la zona de Serrano y del barrio de Salamanca están sufriendo mucho, no se ha podido generar ese volumen de empleos”, asegura José Guerreo, de la Confederación Española de Comercio. “Se olvida que desde que empezó la crisis, las grandes superficies han destruido más de 100.000 puestos de trabajo”, dice. Para saber los datos definitivos sobre la efectividad de esta medida habrá que esperar a mediados de enero, cuando Ayuntamiento, Comunidad de Madrid, Cámara de Comercio y patronales del sector se reúnan para analizar sus resultados.

Sin embargo, Madrid no es la primera comunidad autónoma por número de comercios, sino la tercera con 69.351, según los datos del INE al cierre de 2011. La primera es Andalucía, con 112.861 locales y la segunda, Cataluña con 98.022. Esta última mantiene la autorización de apertura de comercios en ocho domingos y festivos a lo largo de 2013, aunque el Gobierno de Mariano Rajoy fijó en julio un mínimo de diez fechas anuales.

Las inversiones paralizadas

Al margen de horarios, la patronal que agrupa a las grandes superficies es especialmente crítica con la burocracia y con las restricciones que impiden nuevas aperturas, especialmente en comunidades como Cataluña o Baleares. “En los casos en que se pueden obtener nuevas licencias, la tramitación burocrática hace que el tiempo medio de maduración de los proyectos se sitúe entre cinco y ocho años, aunque en algunos casos supera los diez”, dice.

Eso se traduce, según la asociación, en la paralización de inversiones por valor de 2.500 millones de euros y en no haber creado entre 7.000 y 8.000 empleos. Además, la gran distribución ve de forma negativa la presión fiscal, que considera “creciente e injustificada”. “Los nuevos impuestos autonómicos son anacrónicos, regresivos y discriminatorios”, aseguraba en octubre el director general de Anged, Javier Millán-Astray.

Junto con los impuestos, al sector le preocupa la restricción del crédito. “Si no tienes ventas necesitas que alguien te preste el dinero, porque de otra forma la única alternativa es el cierre y este sector representa el 13% del PIB”, asegura el representante de la Confederación Española de Comercio. Y está claro que las ventas no despegan. “Desde septiembre de 2007 la facturación del sector se ha desplomado un 40% y hay que tomar medidas que van mucho más allá de la libertad de horarios”, apunta Hilario Alfaro. Por ejemplo, el representante del comercio madrileño apunta la necesidad de reducir aún más la burocracia, rebajar la morosidad en los plazos de pago o invertir en campañas de fomento del turismo comercial.

Ante esta situación, la campaña navideña se espera “como agua de mayo”. Grandes y pequeños comerciantes reconocen que aún no ha llegado el tirón comercial que se espera de las cuatro o cinco semanas que concentran entre el 25% y el 30% de las ventas de todo el año. “La subida del IVA y la eliminación de la paga extra de los funcionarios no nos van a ayudar, antes se empezaba a comprar en el puente de la Constitución y este año aún no hemos arrancado”, reconoce José Guerrero. Y si no es la campaña de Navidad, las rebajas se convertirán en el bote de salvamento al que grandes y pequeños traten de agarrarse.

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17 de diciembre de 2012 - 18:59 h

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