Los sindicatos vascos se juegan su representación en las empresas en un contexto de máxima incertidumbre

Manifestación de varios sindicatos vascos en una jornada de juelga del Metal de  Bizkaia.

Belén Ferreras


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Los sindicatos vascos se juegan en los próximos nueve meses casi la mitad los delegados que tienen en las empresas, el 47% del total. Entre octubre y junio se celebra lo que se denomina el periodo concentrado de elecciones sindicales, porque será la epoca en el que más comités de empresa se renovarán, aunque en realidad las elecciones sindicales son dinámicas y se extienden a lo largo de todo el año. Los resultados que se contabilicen al final del periodo servirán para testar el apoyo de los trabajadores a modelos sindicales diferenciados y su respuesta a una situación de gran incertidumbre en lo que al futuro de la economía se refiere por la guerra de Ucrania y muy marcada por la pérdida de poder adquisitivo derivada de la elavada inflación.

La maquinaria electoral de las centrales ya se ha puesto a trabajar. Unos, para consolidar posición de hegemonía, como es el caso de ELA, con el 40,61% de representación según datos de junio de este año; otros, como LAB, el segundo en representación con el 19,78% de los delegados, para intentar ganar posiciones frente a CCOO, que le sigue muy de cerca con un 18,63%. CCOO y UGT -que tiene el 10,7% de los delegados- para ratificar el crecimiento que experimentaron ambas centrales en las últimas elecciones, aunque sin moverse de su tercer y cuarto lugar.

En estos meses se celebran elecciones en algunas de las empresas más importantes de Euskadi y en muchas ocasiones el resultado irá más allá de la elección del comité propiamente dicho, ya que en cierto modo se someterá a escrutinio el modelo de confrontación total, defendido sobre todo por ELA, frente a la apuesta por posiciones más partidarias de combinar la confrontación y la movilización con el diálogo y la búsqueda de acuerdos.

Una de las empresas más importantes en las que habrá elecciones en breve será Mercedes-Benz Vitoria, cuyos trabajadores renovarán su comité de empresa el próximo 24 de noviembre en un momento muy importante para el futuro de la compañía y con los sindicatos jugándose mucho en un equilibrio de fuerzas que parece que será complicado. La planta alavesa de la multinacional alemana está a punto de recibir una inversión de 1.200 millones desde la matriz para realizar los cambios precisos en la planta que le permitan convertirse en uno de los centros de producción fundamentales del grupo en la fabricación de furgonetas eléctricas. Esta inversión está comprometida después de que los trabajadores aprobaran mayoritariamente en referéndum suscribir el convenio colectivo que impulsaron UGT, CCOO, Ekintza y PIN, en contra de la opinión de ELA -que actualmente preside el comité- LAB y ESK, que no lo firmaron, después de un periodo convulso con varias jornadas de huelga que paralizaron la producción de la empresa.

La situación del ajustado equilibrio de fuerzas de Mercedes-Benz Vitoria y ser la fábrica más grande de Euskadi, dota a esta elecciones de un significado especial para testar diferentes modelos sindicales, pero no es la única gran empresa en la que habrá elecciones en este periodo. También votarán en noviembre, por ejemplo los trabajadores de Michelin, y los comités de Bridgestone o Guardian Llodio están también pendientes de renovación.

En estos momentos ELA tiene el 40,61% de la representación y 7.335 delegados. Su postura sigue siendo de hegemonía pero buscarán consolidar y recuperar parte del territorio perdido hasta ahora, porque en diciembre de 2018 tenían el 41,04% de representación, y, sobre todo, poner en valor su modelo de confrontación en un momento en el que se quiere arrancar de la patronal subidas salariales vinculadas a una inflación muy elevada. El lema que ha escogido la central que dirige Mitxel Lakuntza, “Gehien behar duzunean... A la hora de la verdad, ELA” quiere subrayar la “eficacia” del sindicato como “herramienta para defender y mejorar las condiciones de vida y trabajo”, dicen. “Solo ELA, como principal organización social del país, tiene capacidad para hacer frente al chantaje de la patronal”, aseguraba Lakuntza en la presentación de la campaña este pasado miércoles.

ELA además hace gala de ser el sindicato del no rotundo al diálogo social y a su presencia en los organismos sociolaborales en los que se comparte asientos con el resto de los sindicatos, la patronal y el Gobierno. No participa ni en la Mesa de Diálogo Social, ni en ningún organismo como el CRL, el CES, Osalan o Lanbide. El boicot a estos organismos sociolaborales es una decisión compartida con LAB, aunque el sindicato que dirigen ahora de forma compartida Garbiñe Aranburo e Igor Arroyo, ha optado recientemen por volver a tener presencia en el CES y no descarta tener representación el algún otro organismo.

Igor Arroyo arrancaba este jueves el proceso de campaña en un acto en Bilbao marcándose el objetivo de superar su 19,78% de representación para “aumentar la distancia con CCOO y a reducirla con ELA”.

Consciente de que su espacio de confrontación está en el bloque nacionalista que comparte con ELA, es hacia el sindicato de Lakuntza al que LAB dirige la mayoría de las críticas y le acusa de adoptar “decisiones unilaterales” para “dar la imagen de que es el sindicato que más confronta”, cuando no es así. “Pone más énfasis en convocar huelgas que en realizar huelgas efectivas”, critican desde LAB.

Muy cerca de LAB en número de delegados está CCOO, que cree que los trabajadores respaldarán el esfuerzo que han hecho los representantes en las empresas en las que tienen presencia y les dará entrada en las que hasta ahora no están. La secretaria general de CCOO Euskadi, Loli García, defiende “una estrategia basada en la movilización” para reivindicar los derechos de los trabajadores. “Y así seguiremos ahora para defender que se garantice el poder adquisitivo de los trabajadores” en un contexto de fuerte subida del IPC. “Pero a la vez que nos movilizamos y convocamos las huelgas que sean necesarias, nos sentamos a dialogar e intentamos cerrar acuerdos que sean beneficiosos para los trabajadores”. “Eso es lo que importa”, señala. “No convocar huelgas sin sentido para no llegar a ningún acuerdo, como hace ELA”, señala.

UGT espera poder consolidar la “tendencia al alza” que se ha dejado notar desde el cierre de 2021, señala el secretario general del sindicato, Raúl Arza, que destaca que se se ha pasado desde 2021 del 10,19% de delegados al 10,7%. “Esto supone que se está valorando nuestra estrategia de combinar la movilización con la negociación. No hacer de la huelga un fin en sí mismo, sino un medio para conseguir acuerdos para los trabajadores”. En este sentido, Arza recuerda los acuerdos a los que se ha llegado en el Metal de Álava, o las Residencias de Gipuzkoa, un convenio polémico porque UGT ha firmado en solitario, pero “al que se están adhiriendo las trabajadoras”, afirma.

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