Borrell alerta: “Estamos en una guerra”

El Alto Representante, Josep Borrell, el 28 de febrero en un Consejo de Exteriores en Bruselas.

Andrés Gil

Corresponsal en Bruselas —

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“Estamos en una guerra”. Josep Borrell lo ha dejado claro: la Unión Europea se está implicando en una guerra, en responder a la invasión de Ucrania por parte del presidente ruso, Vladímir Putin, y eso tendrá sus consecuencias. El Alto Representante para la Cooperación y Seguridad de la UE ha explicado después de la reunión con los ministros de Defensa de la UE la quiebra “de un tabú”, que “una alianza de paz, como es la UE, no podía llevar armas a un país tercero”.

“Estamos en una guerra”, ha dicho Borrell: “Y no voy a dar ninguna información que pueda servir a la parte a la que nos enfrentamos. No voy a contar con pelos y señales por dónde y cómo va a pasar la ayuda que vamos a proporcionar a Ucrania. Estoy seguro de que Rusia estaría muy contenta de saberlo”.

Y, efectivamente, eso es lo que han acordado los 27 y lo que tienen que poner en práctica los ministros de Defensa que se han reunido este lunes por videoconferencia con Borrell, que ha querido señalar la resistencia ucraniana –“Kiev resiste, y hay quien dijo que caería en horas”–; y el papel de su presidente, Volodímir Zelenski –“no es el tipo de líder que se escapa escondido en un coche, se va a quedar resistiendo y tendremos que apoyarle, y tendrá un coste”–, quien acaba de firmar la petición formal de adhesión a la UE.

“Hay muchas bajas civiles”, ha dicho Borrell, “y también personas que huyen, no les llamen migrantes. El apoyo es crucial, necesitan munición, armas, y se las vamos a proveer. Todos, todos, están de acuerdo con esto”.

Sin embargo, Hungría, el principal aliado de Putin en la UE, ya ha dejado claro que no prestará su país para meter armas en Ucrania a través del instrumento comunitario activado para entregarlas. Y Ucrania tiene frontera con cuatro países de la UE: Hungría, Polonia, Eslovaquia y Rumanía.

“Hemos adoptado un paquete sin precedentes en un tiempo récord”, ha insistido Borrell, “con el punto de inflexión de que una unión de paz no estaba pensada para dar armas a otro país. Es otro tabú que se cae”.

¿Y cómo van a poner en marcha ese envío de armas? A través de una suerte de cámara de compensación en Bruselas –“un teléfono y un papel para anotar peticiones y ofertas”, ha dicho Borrell que “trabajará en coordinación con la OTAN”. Otra cosa es transportar todo el material: “Se combate con armas y tienen que estar donde se combate, eso requiere una logística física muy poderosa que tendrán que organizar los Estados miembros a través de los Estados fronterizos con Ucrania”.

Borrell ha revelado que Ucrania también está pidiendo ayuda en “términos de información especial” para lo que ha movilizado “el centro de satélites de Madrid”. Así, la UE activa el Centro de Satélites de Torrejón de Ardoz (Madrid) para facilitar a Ucrania información sobre los movimientos de las tropas rusas.

El Centro de Satélites de la Unión Europea se fundó en 1992. Su personal está formado por analistas de imágenes, especialistas geoespaciales y personal de apoyo.

“La guerra no para y no se puede esperar a los trámites burocráticos”, ha afirmado el jefe de la diplomacia europea: “Estamos inaugurando una nueva era en nuestra relación con Rusia y hay que reducir la dependencia de gas y petróleo, le pagamos una factura muy alta a Rusia y se está usando para financiar la agresión militar. Hay que mantenernos unidos en apoyo de Ucrania, de nuestra seguridad y de la estabilidad mundial. Esto tiene un precio, no sale gratis, las sanciones repercutirán en nosotros, tienen un coste, hay que estar dispuestos a pagar ahora este precio porque si no mañana será mucho más alto”.

¿Qué se le va a entregar y cómo se le va a entregar? “Estamos en una guerra”, responde Borrell, “y no voy a dar ninguna información que pueda servir a la parte a la que nos enfrentamos. No voy a contar con pelos y señales por dónde va a ir la ayuda. Rusia estará encantada de saberlo. Hoy ha dicho que la ayuda de la UE es un acto 'inamistoso' y que atacarán a cualquier persona o entidad que transporte esta ayuda a Ucrania. No quiero dar un solo detalle que pueda serles de utilidad, pero pasará por países con frontera con Ucrania, eso no es un secreto”. Aunque, de momento, parece que no será por Hungría.

En cuanto a los materiales, Borrell ha enumerado: armas, municiones de todos los calibres que les permita defenderse de la agresión. ¿Y los cazas? “Con los 500 millones movilizados, aunque quisiéramos no podríamos movilizar muchos cazas. No estamos hablando de lo que decidimos con nuestros fondos, pero algunos países europeos pueden, si quieren, bilateralmente movilizar toda clase de ayuda porque Ucrania para defenderse necesita medios aéreos y es parte de las peticiones de ayuda que nos han dirigido”.

De entre las sanciones a entidades rusas, de momento se está librando el gigante del gas Gazprom. “La energía no está fuera de este conflicto”, ha reconocido Borrell: “Nos guste o no, dependemos del petróleo y el gas ruso. Ha llegado el momento de revertir, disminuir, invertir en renovables y en hidrógeno. Y en el mercado habrá turbulencias, va a suceder, y van a aumentar los precios, y lo va a pagar el consumidor. Estamos en una situación en la que nuestras acciones y reacciones a lo que haga Rusia van a tener repercusiones económicas y tenemos que estar preparados para ello. No podemos hacer lo que tenemos que hacer sin sufrir las consecuencias. El pueblo ucraniano está pagando y caro las consecuencias. Está resistiendo. Y, de hecho, Zelenski no es el tipo de líder que escapó en el maletero de un coche. No, ahí se va a quedar resistiendo. Y tendremos que apoyarle. Y tendrá un coste. Si no pagamos ese coste hoy lo pagaremos mucho más caro mañana”.

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