La Fiscalía de Nueva York contra Maduro: acusaciones de tráfico de drogas y la aparición de 'el Pollo' Carvajal
El presidente venezolano Nicolás Maduro se enfrenta a un proceso penal incierto en el que los fiscales de Nueva York le acusan de hacer de Venezuela un narco-estado con un flujo constante de sobornos y corrupción para permitir el tráfico incontrolado de cocaína a Estados Unidos. El pliego de cargos, de 25 folios, recoge una amalgama de acusaciones contra Maduro, su esposa, su hijo y varios altos cargos de su Gobierno por supuestas relaciones con grupos criminales como el cártel de Sinaloa o incluso con las ya extintas FARC colombianas. En su primera comparecencia ante los tribunales, Maduro se ha declarado inocente: “Soy presidente de Venezuela y estoy aquí secuestrado”, ha dicho.
El escrito de acusación cuenta con un viejo conocido de los tribunales españoles: Hugo 'El Pollo' Carvajal, antiguo general venezolano que estuvo preso varios años en España evitando la extradición y que fue juzgado hace medio año en Estados Unidos. El pliego de cargos está firmado por Jay Clayton, que ejerce como fiscal neoyorquino desde hace menos de un año y que en el pasado ya ha ostentado cargos de confianza con Donald Trump: fue su presidente de la Comisión del Mercado de Valores (SEC, en sus siglas en inglés) durante su primer mandato. Un nombramiento efectuado directamente por el presidente. Clayton ya estuvo a los mandos de la causa contra el 'Pollo' Carvajal que todavía está pendiente de una sentencia y una condena concretas pero que está directamente relacionada con el asalto a Caracas y el secuestro de Maduro.
Las acusaciones arrancan con una “introducción” en la que la Fiscalía apunta no solo al narcotráfico sino a todo el sistema político venezolano: desde el “gobierno ilegítimo” de Nicolás Maduro hasta la “cultura de la corrupción” que extiende a México, Guatemala y Honduras. En un momento en que el propio Donald Trump, además de anunciar cambios de gobierno y en la gestión del petróleo de Venezuela, ha apuntado a otros países.
A partir de ahí, el fiscal explica que Venezuela lleva 25 años siendo un narco-estado, con Maduro, su familia y sus colaboradores cobrando sobornos a cambio de facilitar el paso de la cocaína desde Colombia hasta Estados Unidos aprovechando su posición “geográficamente valiosa”. En la mayor parte de los casos, Clayton no explica qué pruebas maneja para reforzar sus afirmaciones con las que apunta a más de 25 años de corrupción sistémica ligada al narcotráfico ofreciendo un “paso seguro” a la droga hasta Estados Unidos a razón de 250 toneladas de cocaína al año.
Las acusaciones arrancan cuando Maduro era ministro de Exteriores con Hugo Chávez e incluyen desde vender “pasaportes diplomáticos” a narcos a ordenar secuestros y asesinatos a otros traficantes de drogas que le debían dinero a él o a su mujer, la cual supuestamente también aceptó sobornos de estos narcos. Diosdado Cabello, según estas acusaciones, ordenó a los militares venezolanos que protegieran cargamentos de droga el hijo de Maduro también usó efectivos militares para cargar droga en un avión.
Las acusaciones concretas se mezclan con las genéricas de dar carta blanca a los narcos para que llevaran la cocaína desde Colombia hasta Estados Unidos, previo pago de unos sobornos que habrían permitido a Maduro y los suyos perpetuarse en un poder que, según Trump, mantiene de todas maneras gracias a la manipulación electoral desde Caracas.
El documento fiscal del que tendrá que defenderse Maduro apunta a cuatro organizaciones a las que EEUU señala desde hace años. Las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC), el Ejército de Liberación Nacional (ELN) también colombiano, los cárteles mexicanos de droga de Sinaloa y los Zetas y, finalmente, la organización criminal venezolana del Tren de Aragua. Una combinación que, según la Fiscalía de Nueva York, controlaba desde la distribución hasta el transporte de la droga que llegaba a EEUU con la ayuda del ejecutivo venezolano. Con el añadido de las armas, apuntando a Venezuela como suministrador de armamento a las FARC y al ELN.
El 'Pollo' Carvajal
La Fiscalía expone, por un lado, hechos sobradamente conocidos –como la actividad criminal de los cárteles o la relación entre los grupos guerrilleros y el narcotráfico– con algunas acusaciones concretas con un nombre detrás: Hugo Armando Carvajal Barrios. Un viejo conocido de los tribunales españoles, este antiguo jefe de los servicios venezolanos de inteligencia apodado como 'El Pollo' pasó varios años en Madrid, primero escondido y luego encarcelado, antes de ser entregado a Estados Unidos.
Carvajal fue reclamado por Estados Unidos por primera vez en 2011, acusado de tener lazos con el narcotráfico. Pasó varios años en paradero desconocido hasta que fue detenido en Madrid en abril de 2019, oculto con un pasaporte falso, usando el nombre de “Adolfo Mouriño Olsen” y escondido en un piso de unos familiares en la capital española. Y era reclamado por unos cargos similares incluso idénticos en algunos pasajes a los que ahora pesan sobre Maduro.
Esas acusaciones, que datan de hace 15 años, ya hablaban del 'cartel de los Soles' (una organización cuya existencia es cuestionada por diferentes expertos) y cómo buscaba “inundar” Estados Unidos con cocaína, colaborando con las FARC y expulsando a los investigadores antidroga de EEUU de Venezuela. El pliego de cargos que ahora pesa sobre Maduro contiene un episodio clonado: el transporte de 5,6 toneladas de cocaína desde Venezuela hasta México en un jet DC-9.
La Audiencia Nacional española pasó varios años jugando al escondite con Carvajal desde su detención en 2019 en Madrid. Primero rechazó su extradición a EEUU porque los fiscales de Nueva York habían sido demasiado genéricos y no habían especificado qué acusación concreta pesaba sobre él. “No se precisa qué actos concretos de carácter delictivo” habría cometido Carvajal.
Los jueces españoles terminaron por dar luz verde a la extradición pocas semanas después pero no pudieron ejecutarla hasta cuatro años más tarde por el atasco de maniobras dilatorias del exmando venezolano. Desde unos recursos que llegaron hasta los tribunales europeos hasta alegaciones de tener datos sobre cualquier hipotético caso de corrupción. El juez Manuel García Castellón llegó a pedir que no fuera entregado después de usar su testimonio para investigar a Juan Carlos Monedero. Vox llegó a proponer que declarase en el fallido 'caso Neurona' contra Podemos.
Toda esa supuesta colaboración no era, para los jueces españoles, sino un intento de retrasar su entrega a Estados Unidos. Pero la entrega se ejecutó en julio de 2023. Dos años después, el pasado verano, las autoridades de Estados Unidos celebraban que había confesado: cargos sobre cómo Venezuela era, en la práctica, un narco-estado desde 1999. Las acusaciones que llevaban activas desde 2011 y que ahora también se presentan contra Maduro pero con la confesión de Hugo 'el Pollo' Carvajal como sustento.
Una confesión pendiente de sentencia: el juez Alvin K. Hellerstein, el mismo que analizará el caso de Maduro, todavía tiene que dictar sentencia y ha retrasado su decisión varias veces en los últimos meses. Carvajal se enfrenta a pasar el resto de sus días entre rejas. Cargos muy similares a los que afronta ahora el presidente venezolano.
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