Polonia acusa de ser un espía ruso al periodista vasco Pablo González, encarcelado desde el lunes
El periodista vasco Pablo González permanece en prisión provisional en la cárcel de la ciudad polaca de Rzeszów y sobre él pesa una acusación de realizar tareas de espionaje al servicio de Rusia. Estos cargos y la ubicación del reportero fueron facilitados cuatro días después de su detención al consulado de España en Polonia, que luego habría trasladado esta información al abogado del periodista, Gonzalo Boye.
En una nota de prensa difundida hoy, el Gobierno polaco asegura que González –a quien no nombra directamente, para identifica como “español con orígenes rusos”– trabaja para el Departamento Central de Inteligencia de Rusia (GRU, en sus siglas rusas).
En ese comunicado, Polonia asegura que el reportero “realizaba operaciones en beneficio de Rusia, aprovechando su condición de periodista, que le permitía viajar libremente por todo el mundo y Europa, incluyendo zonas de conflicto militar y territorios marcados por las tensiones políticas”.
“El detenido –continúa la nota– obtenía información que, al ser utilizada por los servicios especiales rusos, podría haber tenido un impacto negativo directo en la seguridad exterior e interior de Polonia, así como en la defensa polaca. Antes de su detención, planeaba ir a Ucrania para continuar su actividad. Se han conseguido numerosas pruebas, que ahora se someten a un análisis detallado”.
10 años de prisión
Por último, el Gobierno polaco añade: “El hombre está acusado de participar en las actividades de los servicios de inteligencia extranjeros contra la República de Polonia, lo que se castiga con 10 años de prisión. Sobre la base de la decisión del tribunal, ha sido detenido de manera preventiva durante 3 meses”
El reportero, colaborador de Público y de La Sexta, fue detenido el día 28 de febrero por la Agencia Polaca de Seguridad, la ABW, mientras cubría la crisis de refugiados originada por la invasión rusa de Ucrania.
Desde entonces ha estado incomunicado. Le fue incautado su teléfono, su equipo y, presumiblemente, ha estado siendo sometido a interrogatorios por las Fuerzas de Seguridad polacas. El letrado del periodista asegura no saber cuándo podrán hablar con González. “Estamos a la espera”, ha dicho Boye a elDiario.es.
Antes de conocerse los cargos de espionaje, el Gobierno español, por boca del presidente Pedro Sánchez, se había comprometido a prestar asistencia consular a González.
Escribe Toño Fraguas.