ENTREVISTA | Portavoz de Más Madrid en el Ayuntamiento

Rita Maestre: "Los ciudadanos van a recordar quién intentó sumar y quién estaba pensando en contar votos"

Rita Maestre, portavoz mediática de Más Madrid en el Ayuntamiento de Madrid

La peor crisis sanitaria del último siglo, que ha tenido unos efectos letales en Madrid, ha izado la bandera blanca en el Ayuntamiento de la capital. Núcleo de una gran confrontación política, con la dura oposición del PP en la etapa de Manuela Carmena, el cambio de color en el Gobierno y una epidemia mundial sin precedentes ha acercado al alcalde, José Luis Martínez-Almeida, y al partido que colocó en la diana durante el anterior mandato, Más Madrid. "Hemos hecho un ejercicio de generosidad que creo que debería hacerse también en el Congreso de los Diputados", defiende Rita Maestre, portavoz del grupo municipal en el Ayuntamiento de Madrid, y protagonista de una comprensiva réplica al alcalde durante el último pleno municipal que se convirtió en símbolo de la unidad política ante la crisis, esa que se echa en falta en las Cortes Generales.

"Es muy malo para la moral colectiva, aparte de incomprensible en términos humanos, partir de la premisa de la desconfianza en un momento de crisis como en el que estamos", señala en esta entrevista, que tiene lugar un día después de aprobarse en el Congreso la tercera prórroga del estado de alarma.

Maestre revisa las decisiones del Gobierno municipal con algunas críticas, discrepa de la fórmula escogida por Sánchez y Casado para vehiculizar los pactos de reconstrucción porque no responde, dice, a la "urgencia"; y es tajante con la gestión de Isabel Díaz Ayuso desde la Comunidad de Madrid. "No se puede dirigir una autonomía de seis millones de habitantes a través de Twitter". La grave división que vive la coalición de PP y Ciudadanos en la región alienta las especulaciones sobre una moción de censura en la Asamblea cuando todo pase. "Nosotros apoyaremos cualquier cambio. Sobre todo uno que pudiera colocar en el Gobierno al partido más votado en la Comunidad de Madrid, que no es un Partido Popular, que no es extrema derecha, y que tampoco es Ciudadanos".

En el último pleno hizo un alegato a farvor del diálogo y el cese de la confrontación frente a lo que vemos en otros foros políticos como el Congreso o en la Comunidad de Madrid, incluso dentro del propio Gobierno. Usted llegó a asegurar que su grupo tiene una "confianza sincera" en que el Gobierno quiere lo mejor para los madrileños y para salir lo antes posible de esta crisis. ¿Madrid es una excepción?

Creo que efectivamente somos una excepción, sobre todo cuando nos comparamos con el Congreso de los Diputados. Lo más importante que quería decirle al alcalde, pero también a la ciudad es esa cuestión de la confianza que tú señalabas, que es que a mí no me cabe en la cabeza qué otra cosa podría querer alguien que estuviera en un gobierno. El Gobierno de España o el Gobierno del Ayuntamiento de Madrid entiendo que lo que quieren es acabar cuanto antes con la epidemia. Y sin embargo, a pesar de que me parece de sentido común, hay discursos políticos que no parten de esa confianza.

Al contrario, lo que tienen de premisa es la desconfianza en las intenciones, por ejemplo, del Gobierno de España. Yo creo que eso es lo que estamos viendo en la oposición en el Congreso de los Diputados. Eso, aparte de incomprensible en términos humanos, es muy malo para la moral colectiva en un momento de crisis como el que estamos y en el que lo que necesitamos es confianza. Y para eso hay que empezar predicando con el ejemplo.

¿El Ayuntamiento de Madrid está haciendo una buena gestión de la crisis?

Decía también en la intervención [del último pleno] que los ayuntamientos tienen nulas o poquísimas competencias en la gestión de la crisis sanitaria. No son las comunidades autónomas ni el Gobierno de España. En ese sentido, el alcalde Almeida no lo ha hecho ni bien ni mal. No ha hecho nada porque no tiene competencias. Lo que creo que sí ha hecho bien es asumir un rol de alcalde que le habla a su ciudad, que se dirige a su ciudad y que encarna a la ciudad. Creo que eso es una las principales cosas que pueden y deben hacer los alcaldes. Y lo está haciendo.

Sin embargo, en las partes que tienen que ver con su gestión, con la emergencia social, con atención a las personas sin hogar, con la ayuda a las familias más vulnerables, se están haciendo esfuerzos, pero no llegan. Un tercio de las escuelas infantiles que dependen del Ayuntamiento de Madrid han suspendido sus contratos y eso tiene que ver con lo que ha hecho o no ha hecho el Ayuntamiento de Madrid. Dependiendo del distrito en el que vivas, tienes derecho a unas ayudas para alimentación o a ninguna. No es razonable que tengamos derechos distintos en función de los distritos donde vivamos y creo que aunque han hecho un esfuerzo para atender a las personas sin hogar y han ampliado las plazas, siguen siendo muy insuficientes. Se puede combinar perfectamente la crítica sobre las cosas que no funcionan bien y la propuesta sobre cómo podrían funcionar mejor con la confianza de que están haciendo lo que pueden.

¿Confía en que la relación entre la oposición y el Gobierno, al menos un clima de colaboración, se mantenga cuando pase la epidemia?

La oposición tiene una responsabilidad importante porque para un gobierno digamos que es más fácil dejarse querer. Entiendo yo. Y sin embargo la oposición, que se supone que solo existe en confrontación con el Gobierno, es la que tiene que hacer el ejercicio de mayor generosidad. Nosotros lo hemos hecho desde Más Madrid en el Ayuntamiento, pero creo que tendría que hacerse también en el Congreso de los Diputados. Creo que ese clima por nuestra parte se va a mantener, porque además de la confianza que le daba al alcalde, lo que le llevábamos también era una propuesta para pactar un conjunto de medidas que saquen a Madrid de la crisis económica. Y esa posición es sincera y además tiene voluntad de quedarse durante durante los próximos meses o lo que dure la crisis económica. Y de hecho, lo que esperamos es que el alcalde y Ciudadanos lo recojan, lo pongan en marcha y que las medidas para reconstruir Madrid sean lo más consensuadas posibles.

Con la actitud de diálogo que ha adoptado el alcalde, ¿se está desmarcando de la estrategia del PP y del tono más bronco que tiene su homóloga en el Gobierno regional, Isabel Díaz Ayuso?

Yo creo que sí, que efectivamente llama la atención en la cuestión de las formas. De hecho, una de las razones por las que Almeida aparece ahora encumbrado es por la comparación inmediata con Díaz Ayuso, que ha hecho de la confrontación con el Gobierno de España su principal gestión de la epidemia. Más de la mitad de sus declaraciones públicas son críticas al Gobierno de España. Al lado de una persona que tiene ese gestor de la comunicación, el jefe de gabinete bronco por excelencia [en referencia a Miguel Ángel Rodríguez], pues Almeida aparece claramente como una persona con voluntad de consenso.

Creo que se está desmarcando de esa línea tanto en relación con Díaz Ayuso como con la oposición en el Congreso de los Diputados, y creo que es bueno. Es mejor tener un alcalde que no insulta, que no descalifica y que intenta, al menos desde el talante, tender puentes con la oposición que convertir el Ayuntamiento en Twitter, que es un poco lo que vemos en otros espacios políticos. Si Twitter no sirve para gestionar, pues no le imitemos tampoco las discusiones políticas. Yo creo que es una buena noticia.

El PSOE ofreció este miércoles pactos en todos los territorios, además de los pactos nacionales. También en las comunidades autónomas y en los ayuntamientos. Más Madrid ya lanzó una oferta la semana pasada, lo que han llamado los Pactos de Cibeles. ¿Han recibido ya alguna respuesta de Almeida? ¿Se ha comprometido a empezar a negociar ya? ¿Hay algún plazo?

Lo que nos trasladó el martes es que iba a devolvernos una propuesta de metodología y de calendario. Sin embargo, hasta ahora no la hemos tenido, pero tampoco tampoco pasa nada. Esperamos que llegue pronto. Para nosotros es especialmente importante que en esos pactos y en esa negociación no estemos sólo los partidos políticos, sino la sociedad civil. Creemos que es más importante que los pactos se diseñen con los sindicatos, con los empresarios, con las oenegés...

Hemos empezado ya una ronda de reuniones por nuestra parte, pero creemos que lo que tiene que hacer el Gobierno es incorporarlos a la mesa de negociación para que sean unos pactos realmente profundos, estructurales, que cuenten con la voz de todos los actores sociales y económicos importantes en la ciudad. Estamos esperando a que lo hagan. Yo creo que al alcalde, al Gobierno, le interesa que las medidas que se pongan en marcha para salir de la crisis sean medidas consensuadas. Creo que están directamente interesados y por eso espero que cojan el guante rápido.

[Mientras se producía esta entrevista, José Luis Martínez-Almeida anunciaba que trasladará a la oposición un documento base para trabajar en un pacto]

Pablo Casado, sin embargo, ha ignorado esa oferta de pacto en los territorios. ¿En eso también se está saliendo Almeida un poco de la línea marcada por el PP?

Hasta ahora Almeida todo lo que nos ha dicho es que es nos devolvería una propuesta. Yo esperaré a ver en qué se concreta esa propuesta porque sí, porque es mejor ver lo que hay que aventurar. Yo creo que Casado no ha sido igualmente generoso con los diputados porque vive permanentemente imbuido de la confrontación con la extrema derecha. Y creo que su único objetivo y preocupación es cuántos escaños le gana a Vox. Es una pésima forma de afrontar la crisis sanitaria con más de 20.000 fallecidos, inaudita en la historia de España y del mundo.

Creo que a la larga, la ciudadanía va a recordar quiénes fueron los partidos políticos o los líderes que intentaron sumar y aportar en la gestión de la crisis; y quién estaban pensando en contar votos con la calculadora en vez de en el conjunto de la ciudadanía. Espero que cambie esa postura, porque posponer la negociación de unos pactos de Estado a la comisión parlamentaria de las comisiones parlamentarias es no darse cuenta de que hay mucha gente en España que no puede esperar. Y no me refiero sólo a la cuestión sanitaria, sino al paro, a la desigualdad y la pobreza, que están ya entrando en las casas de un montón de familias.

No se puede esperar a un trámite parlamentario que por definición sabemos que son largos y burocráticos. Hay que sentarse y creo que buscar algunas líneas comunes. Pactar es algo que se dice con facilidad y se hace con más dificultad, porque pactar significa ceder. No es llegar y poner tus líneas encima de la mesa. El que se sienta a pactar con volutad sincera tiene que asumir que no todo lo que proponga va a salir adelante y que va a tener que llegar a entendimientos, cediendo en algunas cosas, consiguiendo otras. Eso yo creo que es la política de verdad. Creo que esa es una política seria y eso exige madurez y responsabilidad que yo no he visto en Pablo Casado.

¿Más País no aprueba la forma, el cauce, para llegar a ese acuerdo?

Participaremos, por supuesto, del cauce que se ponga en marcha. Yo lo que digo es que no tenemos mucho tiempo, pero no nosotros como partidos políticos, sino a la gente. Lo único que digo es que es urgente que se pongan en marcha soluciones. Algunas han empezado ya, otras llegan tarde o ya mal. Creo que eso es evidente: lo que todos tenemos que hacer es sumar para que lleguen cuanto antes. Los trámites parlamentarios suelen alargar las discusiones.

¿Sánchez se ha comunicado con Más País desde el comienzo de la crisis en algún sentido?

Sí, ha tenido dos o tres videoconferencias con Íñigo Errejón para la aprobación de los distintos decretos que han ido pasando por el Congreso.

¿En qué se ha equivocado el Gobierno de Pedro Sánchez en la gestión de la crisis?

Yo creo que es muy incorrecto afirmar que el Gobierno no tiene ninguna razón para arrepentirse de nada, como parece que afirmó el ministro [José Luis] Ábalos. Sinceramente, creo que todas las instituciones tienen que hacer autocrítica. El principal error que cometimos todos probablemente fue llegar tarde a la asunción del grave problema de salud que teníamos encima de la mesa y la necesidad de cerrar el país y de comenzar el confinamiento antes. Yo no estaba allí. Además, si confío en Almeida como para no confiar en un gobierno al que he votado para que saliera adelante. Seguro que hicieron todo lo posible. Yo creo que también han fallado algunos de los organismos internacionales que quizás no dieron la voz de alarma suficientemente pronto.

En todo caso, lo cierto es que en España tenían que haber empezado las medidas firmes antes y creo que eso es un error de previsión y que, además, un gobierno en general es más firme y más convincente cuando es capaz de asumir errores que cuando mantiene de forma irreductible sus planteamientos. El Gobierno también tiene que ser más rápido y más ágil en las medidas económicas y de ayuda social. Se han puesto en marcha algunas que no están llegando a la mayor parte de la población. Por ejemplo, las ayudas de vivienda llegan hasta ahora a un porcentaje pequeño de quien lo necesita. Hay que ampliarlo, hay que hacer que llegue más pronto, hay que hacerlo más ágil y hay que, imagino como ellos sabrán bien, hacer un esfuerzo nacional de grandísimas dimensiones, lo cual implica un desembolso público muy grande. Pero también creo en una cierta reforma de ese esfuerzo nacional. Tienen que contribuir en mayor medida al esfuerzo nacional quienes más tienen. Ahí el Gobierno también tiene que ser valiente. Esa tasa Covid que propusimos desde Más País y que han recogido, hay que aplicarla con rapidez.

Más País se opuso a la vuelta de la actividad no esencial. ¿Siguen pensando que el resultado puede ser un pico de contagios?

No lo espero. Preferiría que el tiempo no nos diera la razón. Tampoco soy científica. No tengo las herramientas para aventurar una cosa así. Sí creo que lo primero es la crisis sanitaria. Lo primero es proteger la salud. Y después recompondremos la economía. Y creo que esa es una prioridad absoluta que no se tuvo en cuenta al decretar el fin del confinamiento para las actividades no esenciales y que teniendo en cuenta el lugar del que venimos, que es digamos de habernos pasado de poco prudentes, pues no era particularmente inteligente o una gran idea.

Volviendo a Madrid, qué papel está jugando el grupo socialista en el consenso, en la reconstrucción? Más Madrid lanzó la oferta para pactar y luego el PSOE. Ahora no sé si hay sintonía entre los grupos, no sé si han hablado entre ustedes.

La verdad es que no hemos hablado formalmente. No parecía exactamente el talante o el discurso del portavoz [Pepu Hernández] la semana pasada en el pleno. Creo que también intentaron hacer un discurso de confrontación que Almeida compró en parte. Partido Popular y Partido Socialista. Si el bipartidismo, afortunadamente, murió hace tiempo, yo creo que es el peor momento para intentar resucitarlo. Creo que ambas partes están interesadas en hacerlo y es un error. Ayer vi que Gabilondo había propuesto también un gran acuerdo de reconstrucción en la Comunidad de Madrid, como nosotros en la ciudad. Me alegra, me parece que es el camino y doy por sentado que el Partido Socialista estará también en esa mesa de negociación con el gobierno municipal.

Este jueves Villacís ha dicho que el Ayuntamiento había tramitado el mismo número de ayudas alimentarias en el último mes que en todo el año pasado y ¿Viene una gran ola de pobreza a la ciudad de Madrid? ¿Cómo se puede afrontar esa situación de golpe?

Indiscutiblemente. Más o menos un 20% de la población madrileña vive al día y por debajo de los índices de la pobreza, en exclusión social. Esa es una cifra muy alta. Hoy hablaba en una reunión con las entidades de referencia de la infancia en la ciudad de Madrid y la preocupación principal que tienen es cómo llegar a esos hogares, a ese 20% donde las familias están en riesgo. Para eso hace falta agilizar y mejorar los servicios sociales de la ciudad de Madrid, para lo cual hay que aumentar el número de trabajadoras sociales y hay que aumentar y mejorar los protocolos de gestión, porque lo cierto es que todos los servicios sociales llegan hasta un lugar.

La eclosión de los bancos de alimentos en los barrios, en todos nuestros barrios, tiene que ver con que el Ayuntamiento no llega y la Comunidad no llega. Entonces, por una parte hay que reforzar en términos de recursos humanos y materiales los servicios sociales del Ayuntamiento de Madrid. Hay que poner en marcha un plan económico: se tienen que multiplicar por diez las ayudas a la alimentación. Las hay que mejorar porque ahora dependiendo del distrito tienes unas ayudas, tienes otras. Tienes unas posibilidades o tienes otras.

¿Eso por qué ocurre?

Es una buena pregunta. Podríamos resumirlo en que los distritos en los que gobierna Ciudadanos han puesto en marcha contratos den emergencia de alimentación, también en alguno del PP, han puesto en marcha contratos de la agencia de alimentación. En otros, no. En otros funcionan las ayudas de la Comunidad de Madrid, es decir, las famosos convenios con Telepizza y Rodilla. El panorama es que no está claro cuál es la cartera de servicios de los distritos de Madrid. Ni qué puede esperar uno cuando acude a los servicios sociales.

Una de las cuestiones que nosotros planteamos, recogiendo también las demandas que hoy escuchábamos, es que el Ayuntamiento ponga en marcha servicios que de alguna forma fomenten la autonomía de las personas y de las familias. Es mejor un cheque, una tarjeta monedero para que las familias puedan hacer su compra, que un banco de alimentos o que el Ayuntamiento elija por ti el menú para su familia. De la misma forma que las ayudas al alquiler y a las cuestiones habitacionales tienen que poner el foco también en esa autonomía. Y el Ayuntamiento tiene que asumir que va a tener que dedicar una enorme cantidad de recursos públicos para llegar a las familias vulnerables que ya son muchas y que en la situación de la crisis se van a arrastrar.

Los niños y las niñas becados de la Comunidad de Madrid llevan más de un mes comiendo los menús de Telepizza y Rodilla. El Ayuntamiento, en cierta manera, se ha desmarcado de ese modelo con un catering a los menores de las escuelas infantiles que tenían beca. ¿Estos menús sí permiten una dieta saludable?

Una de las cuestiones que hicimos en la legislatura pasada fue impulsar muchísimo la alimentación saludable en las escuelas infantiles. Los menús, si siguen siendo los de las cocinas de las escuelas infantiles con los nuevos contratos, son saludables con alguna dificultad más, porque imagino que la gestión en un catering es algo más complicada. La legislatura pasada hicimos de las escuelas infantiles un ejemplo de buena alimentación. Yo creo que es una de las cuestiones que pasan inadvertidas, pero que dicen mucho de cómo la administración cuida y piensa en sus ciudadanos. Los menús de los centros de mayores, los menús de los hospitales, los menús de los colegios públicos, que se pagan con dinero público, están a menudo por debajo de los estándares mínimos de calidad.

En el pleno de la semana pasada, Más Madrid y el grupo socialista criticaron la gestión del Gobierno regional con las residencias. Madrid acumula 4.000 muertos y más de la mitad de las investigaciones penales de la Fiscalía. El alcalde hizo una defensa de esa gestión, pero muy breve y bastante tímida. ¿Cree que el Ayuntamiento no la aprueba?

Creo que nadie pueda aprobarla. Creo que no lo aprueba ni la mitad del gobierno de Díaz Ayuso y creo que habrá que pedir responsabilidades serias en su momento, porque más de 70% por ciento de los fallecidos en la Comunidad de Madrid se han producido en las residencias de mayores. Residencias que dependen de la Comunidad de Madrid, que son competencia exclusiva gestionada desde hace 20 años por el Partido Popular. Y eso es una realidad inapelable.

Díaz Ayuso, creo, tiene la voluntad de echarle la culpa al consejero de Políticas Sociales [Alberto Reyero, de Ciudadanos], que lleva diez meses gestionando las residencias en la Comunidad de Madrid. Creo que como vaya por ese camino, el nivel de bronca política de la Comunidad va a llegar a extremos inesperados. Porque es una responsabilidad del Gobierno que lleva gobernando 20 años, porque no solo han fallado las medidas de gestión, sino que la opacidad, cuando no la mentira, ha sido la principal herramienta de comunicación del Gobierno de la Comunidad de Madrid.

No sabemos cuántas tienen intervenidas, porque no hemos conseguido saber hasta hace dos semanas cuántas personas habían fallecido en ellas, porque han dado datos contradictorios sobre las residencias medicalizadas, porque la gestión ha sido nefasta y vergonzosa y creo que es imposible que nadie la defienda. Aún así, yo se lo dije a Almeida en el Pleno, creo que él no ha dicho nada durante un mes y medio. Creo que si estuviera gobernando [Ángel] Gabilondo (PSOE), habríamos escuchado a Almeida. Y si estuviera en la oposición y Manuela Carmena fuera la alcaldesa de Madrid como hace diez meses, al menos le estaría pidiendo cuentas a ella. En este sentido el alcalde se ha comportado como militante del Partido Popular, incapaz de decir una sola palabra sobre el escándalo de las residencias. Eso erosiona su imagen de alcalde con talante.

La Comunidad de Madrid ha tenido que hacer frente a esta crisis con cientos de empresas que gestionan los centros de mayores. ¿Ha influido esa privatización de servicios en la gestión rápida que se esperaba?

Yo creo que el modelo de las residencias hay que repensarlo entero ya desde la legislatura pasada. Las críticas, las demandas y las discusiones en el Pleno de la Asamblea sobre las residencias fueron muy grandes. Hay que recordar que el consejero de entonces, Carlos Izquierdo, cuando fueron unos trabajadores de residencias y familiares a criticar el estado de los centros respondió diciendo: ladran, luego cabalgamos. El PP ha mirado hacia otro lado durante 20 años con residencias de mayores donde no se cumplían los estándares mínimos de limpieza, de atención y de atención sanitaria. No porque no lo hagan las trabajadoras que cobran 1000 euros por cuidar a los ancianos, sino porque el modelo es malo. Por ejemplo, es un modelo que no obliga a una atención sanitaria mínima en esas residencias y eso no sucede en el resto de España. Es una decisión del Gobierno de la Comunidad de Madrid.

Hay que repensarlo entero porque es un mal modelo y lo era antes. Y porque en el momento de la verdad, en la práctica, hay empresas que han abandonado a los residentes y a sus familiares a su suerte. Hay que pensar no sólo en las personas que están ahí sin información, sino en las muchísimas familias madrileñas que están esperando que alguien les diga por teléfono cómo se encuentra su padre, su madre, o a los que no les han dicho nada y les han llamado para anunciarles decir el fallecimiento de su ser querido. Yo creo que es inaceptable, es que dan ganas de llorar al pensarlo. Hay responsabilidades que tendremos que depurar y esas responsabilidades no son del último que acaba de llegar y lleva 10 meses gobernando.

El Gobierno de Ayuso empezó el miércoles a publicar datos detallados sobre fallecimientos, si se producían en el domicilio o en el hospital, ingresos en UCI... ¿Cómo valora la transparencia del Gobierno en la gestión de esta crisis?

Ha sido tan nefasta como que hoy han intentado hacer el primer pleno de la Asamblea y a la presidenta no le ha funcionado el WiFi, así que no ha habido pleno desde marzo. La Comunidad creo que ha decidido hacer una política extraordinariamente agresiva en los medios de comunicación, en las televisiones, para criticar a Sánchez, pero no ha existido transparencia de cara a la ciudadanía y tampoco ha existido ninguna voluntad de rendir cuentas ante los grupos de la oposición. Y creo que eso es una muy mala noticia para la democracia. Han ocultado los datos de las residencias, han ocultado los datos del estado de los hospitales y de la atención primaria. Han ocultado o tergiversado y dado vueltas sobre los datos del material sanitario o de protección que iban consiguiendo... Así que cada día nos enterábamos en función del Twitter de Díaz Ayuso de dónde estaba el avión que no llegaba y de cuánto había o no había en el avión famoso de las mascarillas.

Creo que es una gestión muy poco seria y que no se puede gobernar una comunidad de seis millones de habitantes desde Twitter. No se puede dirigir a sus ciudadanos y ciudadanas a través de Twitter. Hay muchos cambios que hacer. El liderazgo de Díaz Ayuso se ha demostrado como un liderazgo muy débil, aunque haga ver lo contrario. Precisamente es más débil, yo creo, quien más necesidad tiene de gritar y de dar golpes encima de la mesa.

¿Está afectando la batalla interna que tienen los dos socios de Gobierno en la Comunidad de Madrid, encabezados por Isabel Díaz Ayuso e Ignacio Aguado, en la respuesta a la crisis?

Las horas del día son finitas, así que el tiempo que uno dedica a pelearse es el tiempo que no dedica a otra cuestión. Por lo que leo, no es que yo lo sepa desde dentro, las diferencias son cada vez más notables. Díaz Ayuso se comporta como si gobernara sola. Y no solo no gobierna sola sino que sacó los peores resultados del Partido Popular en la historia de la Comunidad de Madrid. Así que gobierna con socios de coalición y apoyada por la extrema derecha, aunque se comporte como si fuera una presidenta elegida por mayoría absoluta. Creo que es malo que los gobiernos estén desunidos porque eso significa que están dedicándole tiempo a discutir entre ellos. Y creo sinceramente que los resultados de la gestión del gobierno de los dos son muy pobres y que Madrid es el epicentro español de la pandemia y eso tiene responsabilidades a muchos niveles.

¿Piensa incluso que esto puede avanzar el fin de la coalición de gobierno en la Comunidad de Madrid?

Nosotros desde Más Madrid, en la Asamblea, fuimos tan generosos desde el primer momento que propusimos un gobierno más amplio en el que el Ejecutivo no tuviera que depender de la extrema derecha. Eso antes de la crisis. Así que, en fin, cualquier opción que le dé una vuelta al tipo de gobierno que tenemos en este momento es buena. ¿Son posible los rumores de ese cambio de gobierno? Nosotros apoyaremos cualquier cambio. Sobre todo uno que pudiera colocar en el Gobierno al partido más votado en la Comunidad de Madrid, que no es un Partido Popular, que no es extrema derecha, y que tampoco es Ciudadanos.

¿Estarían dispuestos a reactivar una moción de censura cuando acabe la crisis?

Ahí tienen que hablar los compañeros de la Asamblea, no yo. Pero, de nuevo, creo que cualquier combinación es mejor que la combinación actual.

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23 de abril de 2020 - 22:16 h

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