Colivings y terrazas: Chamberí se convierte en un gran campus para las universidades privadas
El entorno del Tercer Monasterio de la Visitación de Santa María, situado en la calle San Francisco de Sales, ofrece por las mañanas un ambiente tranquilo -salvo por el ruido de los coches-, adornado por el trino de los pájaros del contiguo parque de Santander. Un entorno ciertamente monacal. En la puerta del edificio eclesiástico aún se pueden ver los horarios de rezo pero destaca sobre todo un gran cartel que anuncia la Universidad Nebrija y sus estudios de artes, comunicación y publicidad, que se pueden cursar en el edificio de 1917 desde este curso.
A la iglesia y la casa de los capellanes les han rodeado los estudiantes de la universidad privada, con un proyecto urbanístico vehiculizado a través de un plan especial puesto en marcha hace un par de años en los que se separaron 5.753,24 m² del recinto católico para meter allí a unas 800 personas, con un coste de casi 1,5 millones de euros.
No menos idílico es el entorno de la Plaza del Valle del Conde Suchil, en donde recientemente han desembarcado las sedes de dos universidades privadas. Durante meses, los vecinos de la zona vieron como el gran edificio de oficinas que había en el número 13 de la calle de Arapiles se reducía a la estructura de hormigón para ser objeto de una renovación total que daría paso al nuevo y moderno campus de la Universidad Alfonso X el Sabio en su encarnación Business & Tech.
El pasado 4 de junio el lustroso edificio acogió al alcalde de Madrid, José Luis Martínez Almeida, que acudió para inaugurar la Jornada Business & Tech de Talento y Empleabilidad y, de paso, fecilitar a la universidad por su treinta cumpleaños.
El centro de la Alfonso X se mira de cara con el que abrió en el número 14 de la misma calle, la Universidad UNIE, del Grupo Planeta. Se trata de un edificio de ocho plantas que suma casi 7000 metros cuadrados, donde se imparten estudios en los campos de los negocios, técnicos, en el ámbito del derecho, las relaciones internacionales, la educación o el márketing.
Chamberí siempre ha sido un lugar con una notable presencia universitaria, como el contiguo distrito de Moncloa-Aravaca. A su cercanía con la Ciudad Universitaria o la presencia de centros históricos como la Escuela de Minas hay que sumar la larga relación con la Universidad San Pablo CEU en la calle de Julián Romea, o el vetusto campus de la Universidad Pontificia de Comillas en la calle Alberto Aguilera (con ICADE e ICAI). Esta universidad, por cierto, ha sumado a sus dominios el año pasado el edificio de Alberto Aguilera 37, que albergaba oficinas de El Corte Inglés.
Pero los últimos años han marcado la apuesta de las universidades privadas por estar presentes en los centros urbanos y en Chamberí se han abierto numerosas aulas privadas. Sin cerrar sus tradicionales campus del Madrid metropolitano, en lugares como Boadilla del Monte, las universidades han abierto cada vez más sedes para sus grados y posgrados en zonas mejor comunicadas y con servicios alrededor. El suelo urbano es la apuesta de los grandes inversores detrás de las entidades educativas privadas, como puso sobre el tapete el desembarco del Instituto de Empresa en la quinta torre de la Castellana. Los nuevos campus son hoy verticales y tienen piel espejada.
La universidad privada es ahora mismo un campo de lucha financiero, como prueban los últimos movimientos en el capital de las universidades. Casi todos los actores citados en este artículo han visto en los últimos seis años entrar y salir siglas de su accionariado. En 2019, el fondo CVC Capital Partners adquirió el 70% de UAX por aproximadamente 1.100 millones de euros, por citar un ejemplo.
Dentro de la lógica de las ciudades globales en competencia, y en un mercado de creciente movilidad internacional entre las capas altas de la población, las privadas buscan ofrecer a sus clientes la experiencia de la ciudad. Dicho de otro modo, Madrid, que alberga 13 de las 40 universidades privadas que operan en España, es un hub global de la educación superior privada y Chamberí es parte importante de la oferta.
“Muchos de los estudiantes que vienen a estudiar -y a vivir- a la zona son extranjeros, bastantes procedentes de América Latina. Gente de dinero”. Así describe a los estudiantes que cada día pasan por delante de su negociado un portero de una zona de Chamberí que prefiere no dar pistas sobre su puesto de trabajo. La concentración de estudiantes en Chamberí está creciendo y esto se traduce en la necesidad de techo y camas.
Las residencias de estudiantes son tendencia en el catálogo de inversiones inmobiliarias , aunque en los últimos tiempos se han vestido de colivings. La propia Universidad de Nebrija cuenta con dos residencias en el distrito (en las calle de Nicasio Gallego y Cea Bermúdez), donde el coste de la habitación oscila entre los 1.500 y 1.800 euros dependiendo de si cuenta o no con baño privado.
Según el informe Estado actual del mercado de residencias de estudiantes de Atlas, Madrid es la ciudad donde más caro es alojarse en una residencia, con un precio medio de 1.096 euros frente a una media de 757 para España (Villaviciosa de Odón, Pozuelo de Alarcón y Villanueva de la Cañada son los siguientes municipios en la lista, por delante de Barcelona).
Pero los colivings son la última moda en Madrid y en Chamberí. En 2018 se renovó un edificio entero en la calle Andrés Mellado para ofrecer esta modalidad de alojamiento; en 2021 un grupo italiano hizo lo propio con un edificio de la misma época en el entorno de la Plaza de Olavide -donde no es el único en su género- y se pueden encontrar en internet ofertas en las cercanas calles de Cea Bermudez o Santa Engracia, por ejemplo.
Ser estudiante y alojarte un apartamento con una habitación en una edificio preparado para ello en la calle de Donoso Cortés -pensado para estudiantes extranjeros- cuesta como mínimo 2.000 euros, con la limpieza y el wifi incluidos. Puedes compartir habitación en el mismo edificio por algo menos de 900 euros, eso sí.
“Chamberí es una gran terraza. Las zonas más cercanas a Moncloa siempre fueron un sitio muy frecuentado por los universitarios y desde hace años hay calles donde se concentran muchos bares, como Ponzano, pero ahora todo son terrazas. En Santa Engracia, en Bravo Murillo y en muchas otras calles más pequeñas. Y todas están repletas de estudiantes. Los vecinos de toda la vida ya teníamos cierta fama de pijos pero nada que ver con estos chavales que parecen salidos de la Feria de Abril”, dice con sorna Felipe, vecino, justamente, de la calle Donoso Cortés.
Mientas que la nota dominante en la universidad pública madrileña es la de la confrontación con la Comunidad de Madrid por su la desinversión, un paseo por las terrazas y los nuevos campus de Chamberí ofrece un paisaje festivo y despreocupado, protagonizado por universitarios. Durante años, el distrito de Chamberí ostentaba el dudoso mérito de ser el más envejecido de la capital (dejó de serlo en 2022), hoy sigue teniendo cuatro puntos porcentuales de la media madrileña en la franja de población mayor de 65 años y las barras del gráfico poblacional en las franjas de la veintena son solo ligeramente superiores a las de la media ¡Quién lo diría dando un paseo por sus calles!
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