Pilar Sola (Zoo Cabaret): "Soñaba con ser vedette, ponerme plumas en la cabeza y bajar esas escaleras"

Pilar Sola de la compañía Zoo Cabaret

Al entrar en la asociación cultural La Madriguera uno tiene la sensación de ser un invitado especial. De atravesar el espejo de Alicia y habitar un refugio mágico. Ubicada en un polígono industrial a las afueras de Beniaján es el epicentro de la compañía teatral, Zoo Cabaret, que el próximo 27 y 28 de diciembre estrenan `Spanish Bizarro´ en el Teatro Circo Murcia (TCM).

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Pilar Sola es creadora de Zoo Cabaret y fundadora de La Madriguera. Junto a Elia Estrada, Elena Serrano, Fran Bermejo, Emmanuel Vizcaíno y Antonio Navarro han levantado un proyecto teatral con “tintes nostálgicos”. Basado en sketches humorísticos y personajes fijos han conquistado, edición tras edición, el cariño y respeto de un público muy heterogéneo. Alejados del mundo circense y la clave estrictamente musical, recuperan la esencia del cabaret, un género teatral que nació en un periodo convulso y de entreguerras, actualizado a un tiempo difícil para la cultura artística.

Sola nació en el barrio de El Infante de Murcia, con doce años se trasladó a vivir a Beniaján donde descubrió el teatro. De carácter fuerte es, a la vez, espontánea y soñadora. Una mujer que quiso ser vedette y hoy ocupa un papel esencial en las artes escénicas de la Región de Murcia al frente de una de las compañías teatrales más queridas de la escena murciana.

¿Cuántos años tienes?

Siempre digo 42, pero tengo 41. He tenido tendencia a ponerme años toda la vida. La gente se quita y yo me pongo, una cosa muy extraña.

¿Dónde conociste el teatro?

Toda mi vida he sido muy teatrera y peliculera, cantaba y bailaba en casa desde pequeña. El teatro lo descubrí en Beniaján, en el colegio Monteazahar. Me dio clase Txema Abellón, Rubén Gómez y Juan Pedro Alcántara en horario extraescolar. Después llegó el que ha sido nuestro maestro, el maravilloso Edmound Chacour, un argentino exiliado loco de pelo blanco. Mi primera actuación fue en el casino de La Alberca con 12 años. Representamos `Ensueño´ con Teatro de la Juventud dirigida por Chacour.

Al terminar bachillerato te matriculas en la ESAD (Escuela Superior de Arte Dramático).

No, seguí dando tumbos. Me puse a trabajar y estudié un Ciclo Formativo de Jardinería. Hasta que Juan Pedro, Txema y otros compañeros de Teatro de la Juventud no se matricularon en la ESAD no me animé. Siempre he sido la pequeña del grupo. Ir con ellos me dio más seguridad.

Antes de fundar tu propia compañía y asociación cultural, ¿con quién has trabajado?

Desde que comencé con 12 años no he parado de trabajar como actriz incluso durante los estudios. He trabajado con la compañía de Edmound Chacour, con Icono Teatro de Fulgencio M. Lax, Doble K. de Alfredo Alzamora, con Inma Martínez. También trabajé en la Televisión Regional.

¿Cómo nació Zoo Cabaret y La Madriguera?

Nacieron a la vez el verano de 2012. Acababa de nacer mi hija Violeta y veníamos de una crisis económica muy fuerte. Hubo un parón de trabajo enorme pero al mismo tiempo estaba muy feliz con el nacimiento de Violeta.

Tengo un cajón donde guardo anotaciones y dibujos cuando me desvelo. Muchas noches escribo, dibujo un vestido, un tocado de plumas, pienso un título. Todo eso lo guardo en una carpeta dentro de un cajón. Ese verano abrí el cajón y saqué el proyecto de Zoo Cabaret, entonces no se llamaba así, y lo presenté a mis compañeros.

La Madriguera nació en un contexto de recortes presupuestarios en cultura muy fuertes. Es un lugar abierto a la exhibición sin filtros ni censuras. Un sitio mágico porque está hecho con mucho amor y cariño. El público que viene a ver el Zoo Cabaret no viene con recelo, participan y se entregan.

¿Cómo definirías el cabaret que hacéis? Lo habéis puesto de moda en Murcia.

No creo que nuestro cabaret esté de moda. Sí el más asociado a lo musical o al circo. Lo nuestro tiene tintes nostálgicos. De pequeña era fan absoluta del programa `La comedia musical española´ de TVE, un homenaje al género de la revista. Recuerdo ese esplendor, esas vedettes bajando las escaleras, el plumerío. Al verlo decía: “madre mía, qué argumentos, qué guiones, qué barbaridad”. Pero al mismo tiempo era mágico. En esa época la gente estaba muy indecisa e insegura, necesitaba reír y desconectar, como ahora. Hemos recuperado la esencia de la revista, del teatro frívolo del siglo XX.

Si te digo: Manolita Chen.

Es la reina de la revista y el cabaret más popular. Iba por los pueblos, montaba su teatrillo y se llenaba de gente que al día siguiente tenía que levantarse a las seis de la mañana para ir al campo o la fábrica. Manolita, con sus luces y sombras como todo el mundo, fue una mujer muy trabajadora que montó su propio negocio. Un ejemplo de mujer emprendedora.

Mis referentes son muy bizarros. Tengo especial predilección por Esperanza Roy. De pequeña era fan absoluta de las películas de Rocío Dúrcal y Marisol. Soñaba con ser vedette. Ponerme plumas en la cabeza y bajar esas escaleras aunque todavía no he bajado ningunas. Quería hacer una escenografía con escaleras y no me han dejado, se nos iba de presupuesto. Somos teatreros pobres.

Sois la única compañía de teatro en Murcia que tiene club de fans oficial.

(Risas) Ya no nos ponen nada en Facebook. Desde que la presidenta se echó novio no está muy activo, aunque lo cierto es que sí tenemos fans. Nos hace mucha ilusión. En la calle nos reconocen. Nos dicen: somos fans vuestros. Se ha creado un fenómeno fan del Zoo Cabaret.

La madriguera es un espacio cultural autogestionado que ha sobrevivido a una época que se ha llevado por delante espacios similares en la Región y da la impresión de gozar de buena salud y planes de futuro, ¿cómo va la cosa?

Goza de buena salud a costa de la nuestra. Nuestro objetivo es dar cabida a todo tipo de bichos que apuesten por otro tipo de ocio y cultura. No hay afán de lucro. En la Madriguera el público hace aportaciones y el 100% va directamente al artista. Nosotros vivimos de las cuotas de socios y la cantina. Hay meses que nos toca poner dinero.

Muchas veces tengo la sensación de que el teatro sólo interesa a la gente del propio sector. Sin embargo, en La Madriguera y, en concreto para ver a Zoo Cabaret, se reúnen personas de muy diferente edad, intereses y nivel cultural, ¿cuál es el secreto?

Siempre he creído en este proyecto. Teatro y humor son dos herramientas muy valiosas combinadas con la honestidad. Si ofreces algo que te gusta y disfrutas el público también lo recibe así. Es una combinación que hace sentir bien a la gente.

Los componentes de Zoo Cabaret somos muy diferentes y esto enriquece la propuesta. Respetamos nuestra propia diversidad y esto se traslada a un público muy variado y plural. El hecho de hacer partícipe al público de esa familia de bichos es muy importante. Se rompe la cuarta pared y establecemos una conexión muy fuerte, hay momentos maravillosos.

¿Vuestro cabaret es político?

Es inevitable. En el fondo todo es política. A la Madriguera vienen personas de ideologías muy diferentes y todo el mundo sale contento o eso creemos. En una ocasión, una socia de la Madriguera muy religiosa nos dijo, cariñosamente, que nos admiraba mucho pero que hubo una cosa que le sentó mal. Había visto reflejado, en un personaje, la figura del Papa y se sintió ofendida. Me habló de que el humor debe tener un límite. Igual de cariñosamente le respondí que los límites del humor los ponemos cada uno de nosotros. De los primeros que nos reímos es de nosotros mismos, siempre. De nuestras miserias. Podemos tener nuestros momentos punk, pero tratamos de ser cuidadosos.

Más allá del componente humorístico, vuestros shows son un canto a la diversidad, a lo queer, y una oda a la resistencia artística en una Región donde las pasadas elecciones generales ganó un partido de ultraderecha y muy conservador. ¿Sois bichos en peligro de extinción?

Todos estamos en peligro de extinción. Desde hace tiempo nos llamamos: animales en peligro de extinción. Nuestro lema es: hay que resistir. Y ahora tenemos que resistir más que nunca. El humor es una herramienta muy potente. Igual que los dirigentes de Vox tienen un discurso que llega a mucha gente, nosotros también, sin pretenderlo, hemos encontrado una fórmula con la que trasmitir algunos mensajes y que la gente se ría.

Después de la actuación en el TCM, medio en broma medio en serio, pensamos que nos echan de Murcia. Sin ser spoiler, va un poco de esto el espectáculo. En este contexto, ¿cuál es la situación de una artista, de una cabaretera? ¿Qué hago? ¿Qué me queda, irme? Van a ver a Zoo Cabaret en estado puro.

Antes has hecho referencia a una época de vedettes también conocida en España como la del destape. Sectores del feminismo han criticado este tipo de shows por representar una cosificación de las mujeres. En la desnudez corporal de los componentes del Zoo (no solo el striptease de Paca Piqueras interpretado por Elia Estrada) ¿los cuerpos en escena semidesnudos es algo estrictamente vintage o presentáis algo más?

El destape va mucho más allá del erotismo. Hay arte, empoderamiento. Generalmente, una mujer que controla, que decide e invita a otras mujeres y hombres a sentirse bellos. Tenemos una herramienta básica, nuestro cuerpo. Un actor se exhibe con su voz y su físico, por qué no mostrar un culo o un pecho sin pensar que estás cosificando o menospreciando la figura de la mujer.

Paca Piqueras emula y homenajea a todas las mujeres artistas que hacían esos números de destape. Para mi fueron actuaciones muy importantes. Un actor desnudo o en ropa interior frente al público no puede esconder nada. Y esa es la honestidad de la que te hablaba, nosotros no escondemos nada.

No sé si has visto la reciente película,`Historia de un matrimonio´. Cuenta la historia de una separación, con un hijo de por medio, de un director de escena y una actriz que trabajan juntos en la misma compañía. En las parejas donde los dos son artistas, como la formada por Antonio Navarro y tú, ¿existe una cierta competitividad encubierta por asuntos familiares y de la propia convivencia?

En el caso de Antonio y mío no creo que exista rivalidad. Sin Antonio no podría hacer todo lo que hago. Él ha quedado en un segundo plano, es cierto. Gracias a que asume más tareas familiares puedo hacer más cosas en mi trabajo. Antonio está detrás de los focos, ves su trabajo pero no a él. Lleva el aspecto técnico y audiovisual de Zoo Cabaret. No lo había pensado nunca pero siempre está como en la parte de atrás. Pasa más desapercibido. Le voy a preguntar cuando llegue a casa si se siente desplazado.

Estoy super agradecida de haberme cruzado con Antonio y que nos entendamos tan bien. Llevamos la Madriguera, Zoo Cabaret, Caperucita Coja y el Bobo Feroz. Llevamos muchas cosas juntos y no nos hemos matado. Todo esto junto a la familia y la crianza de nuestra hija Violeta. Tenemos mucha confianza, con mucha sinceridad para todo.

¿Te gusta la Navidad?

Me encanta. Juntarme con la familia, las luces, aunque a veces se pasan. Me gusta ver la capacidad de las personas de ser cariñosa y amable. Me gusta disfrutar de las cosas y esos pequeños encuentros los disfruto mucho. Me jode que la gente sea así de cariñosa en Navidad y no el resto del año.

Y para finalizar, un deseo para este 2020 que está a punto de empezar.

Que nos dejemos vivir, pensar, sentir y amar como a cada uno nos guste.

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Publicado el
26 de diciembre de 2019 - 11:00 h

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