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VOX: Violencia, Odio y Xenofobia

Este partido defiende lo que el fascismo ha defendido toda la vida, el acceso a los recursos básicos ante el miedo a perderlos, o no ser capaces de ganárselos

¡Menudos patriotas!, pretendiendo cambiar algunos de los avances más genuinos de la Historia en materia de igualdad y emancipación de la ciudadanía, por unas propuestas vetustas, excluyentes, represoras e injustas

Los dirigentes de Vox, con Santiago Abascal, aplauden al público en el mitin de Vistalegre.

Los dirigentes de Vox, con Santiago Abascal, aplauden al público en el mitin de Vistalegre. Manu Fernández / AP

Se detecta en el ambiente una cierta preocupación por el lleno de VOX (Violencia, Odio y Xenofobia) en la plaza de Vistalegre en Madrid, consiguiendo un aforo superior al de Podemos y similar al del PSOE en fechas recientes. Surgen interrogantes, y merece la pena reflexionar un poco en la búsqueda de algunas respuestas.

¿Cuáles son los postulados políticos que defienden? ¿Qué clase de personas, o tal vez seres vivos, integran este movimiento? ¿De dónde han salido? ¿A quién perjudican electoralmente? ¿Qué aportan a la sociedad española? Y, sobre todo, ¿representan algún peligro? Vayamos por partes.

Este partido defiende lo que el fascismo ha defendido toda la vida, el acceso a los recursos básicos ante el miedo a perderlos, o no ser capaces de ganárselos. Cada vez que hay un cuello de botella en la Historia, una postcrisis que estrangula las posibilidades de supervivencia de una parte de la población, ésta se organiza para excluir a los que considera que no tienen los mismos derechos que ellos. A todo aquel que este grupo considera diferente (es decir, en minoría), o más débil. Son, ante todo, cobardes incapaces de competir en igualdad de condiciones por esos recursos que reclaman. Por eso quieren a una porción de los inmigrantes fuera de España, y a los que se queden, que lo hagan en condiciones de esclavos.

Les molesta el feminismo y el equiparamiento de la mujer con el hombre: la mujer en casa, que es donde tiene que estar. Como no tienen cerebro, sólo entienden “lo de toda la vida” y rechazan cualquier idea progresista. Se agarran al pasado, a lo tradicional, y lo consideran mejor que el presente, por muy dictatorial que sea ese pasado. Como son incapaces de comprender que la vida no tiene sentido, intentan darle un sentido conocido y plantean, de nuevo, la infiltración de la Iglesia, y el concepto de Dios, en todos estamentos del Estado.

Estamos hablando de personas mediocres y sin protagonismo en una vida que creen que les ha tratado mal y que no les ha dado lo que ellos creen merecer. Ante su falta de creatividad, sólo pueden destruir y repartirse los pedazos. Cualquier cosa es válida con tal de prevalecer. Da igual el daño que se le haga a España. Dicen ser defensores de la Patria, y son sus mayores destructores. Fanáticos, traidores, despreciativos e irrespetuosos. Violentos. Lo peor de cada casa.

¿De dónde vienen estos protohombres? Siempre han estado y estarán, ahí. Esperando como una infección oportunista que el sistema se debilite y ofrezca grietas por donde infiltrarse y sembrar, como moscas de la carne, nuestras entrañas con insidia, cizaña, envidia, rencor, y odio inmisericorde. Esa es su genética. Ese es su cometido.

En redes sociales he podido leer que la relevancia de estos homúnculos puede perjudicar al PP. No estoy de acuerdo. Estos enemigos de la decencia van por la vida exhibiendo lo que para ellos es una pseudofilosofía fanática de rectitud moral. En realidad, fueron los primeros en emigrar electoralmente del PP cuando el ambiente de corrupción se hizo irrespirable. Entre los votos que el PP perdió están estos, de manera que perjuicio, ninguno. De hecho, en el PP tienen tan claro este concepto, que ahora mismo están intentando recuperar estos votos escorándose vergonzosamente hacia la extrema derecha. ¡Menudos patriotas!, pretendiendo cambiar algunos de los avances más genuinos de la Historia en materia de igualdad y emancipación de la ciudadanía, por unas propuestas vetustas, excluyentes, represoras, y, sobre todo, injustas.

Las propuestas que plantean, el retroceso en materia de libertades, no aportan nada nuevo a lo ya conocido de estos habitantes del inframundo. Son las maldades del alma humana, los demonios de nuestra sociedad. Ahora han decidido ponerse un nombre, pero siempre han tenido alguno: Falange, Fuerza Nueva, Guerrilleros de Cristo Rey… asesinos, en definitiva. Pretenden ser algo nuevo, pero los socialistas los conocemos de toda la vida, a nosotros no nos sorprenden, y por eso, nosotros no tenemos miedo.

Probablemente se produzca una polarización de la vida política emergiendo una vez más la vieja y aburrida dicotomía del radicalismo de izquierdas y el de derechas. Nosotros no debemos estar en esa batalla, sino en la moderación y en el progresismo integrador. Pensando en lo que es mejor para España, en la paz social, en el consenso, en avanzar todos juntos hacia el futuro sin dejar a nadie en el camino, ni siquiera a los que van con la cabeza vuelta hacia el pasado, caminando de espaldas. Un saludo a todos, compañeras y compañeros.

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