El otoño traerá cambios políticos: Isabel Franco, arrinconada por su partido y el Gobierno regional

La vicepresidenta del Gobierno regional, Isabel Franco, (izqda); la portavoz del Gobierno, Ana Martínez Vidal (centro) y el consejero de Salud, Manuel Villegas

El curso político viene cargado de titulares. Quizá el más alentador de ellos sea la consecución del Pacto por la Justicia, un documento que reclama más medios y personal para el aparato judicial y que ha sido pilotado por el Presidente del Tribunal Superior de Justicia de de la Región de Murcia, Miguel Pasqual del Riquelme, y el Fiscal Superior José Luis Díaz Manzanera. Alentador porque supone un punto de encuentro en la política que tan mal nos tiene acostumbrado a todo lo contrario, pero no va mucho más allá. El documento deberá tramitarse por vía rápida en la Asamblea Regional para no quedar obsoleto en menos de un año y, aún más importante, deberá tener el traslado de “todos a una” a los próximos Presupuestos Generales del Estado, y de eso, a día de hoy, no hay ninguna noticia.

Pero en el día a día, los partidos siguen velando armas mientras abundan en la estrategia de no enfrentarse verbalmente en medios ni en el parlamento autonómico. Los movimientos son soterrados a la espera de que la pandemia remita en términos sanitarios y se puede sacar la artillería, lo que antes creíamos que era lo normal.

Así lo vemos en la actitud del PSOE, cuyo líder Diego Conesa se sigue resistiendo a entrar en el fango (ya le tocará) y no ceja en el empeño de ofrecer puntos de encuentro al Presidente del Consejo de Gobierno. El último de ello, asegurar que no rechazará los presupuestos regionales de 2021 si se cumplen las condiciones de refuerzo de los servicios públicos. En este caso caerá en saco roto porque ni la plantilla docente ni la del Servicio Murciano de Salud se ampliarán hasta las cifras exigidas por los socialistas. No existen disensiones internas en torno al rumbo de la gestión del partido ni de su proyección parlamentaria.

No es el caso de los populares, que se ven en la tesitura de recomponer el ejecutivo regional. Son ya varios los avisos de descoordinación entre los diferentes departamentos y el presidente Fernando López Miras no quiere que la crisis de gobierno se alargue demasiado tiempo. Según fuentes cercanas al Palacio de San Esteban, “los consejeros caerán antes de que terminen de caer las hojas de otoño”. Se esperaría la salida de la titular de Turismo, Cristina Sánchez y del de Sanidad, Manuel Villegas. En este último caso no ayudaba mucho a su continuidad que varios alcaldes del PP hayan puesto en tela de juicio su gestión, sobre todo vía interna.

En las sillas controladas por Ciudadanos, Ana Martínez Vidal prepararía la sustitución de Beatriz Ballesteros, Consejera de Transparencia, en un movimiento que tiene que ver con la visibilidad de la líder naranja, puesto que el trabajo de la magistrada ha sido de los pocos apreciables en esa parte del gobierno de coalición. Si Madrid hubiera optado por no elegir entre Vidal y Franco, y tirar por el camino de en medio, la portavoz ya les ha ahorrado esta decisión.

Llama la atención que la operación “crisis de gobierno” estaba diseñada en agosto, pero se aplazó hasta ver la entrada del curso político. También en las filas de la derecha se ha asumido parte del nuevo lenguaje político que nos deja la pandemia y el “ahora no toca” se impuso. Pero son ya demasiadas las faltas que han obligado al presidente Miras a salir al paso de sus propios consejeros, la última de ellas la intención de Isabel Franco de utilizar el presupuesto de Política Social para comprar las PCR para las residencias de mayores, sin pasar por la coordinación de Sanidad, para lo cual tendría que tener el visto bueno de Hacienda (también en manos del PP). El motivo de este movimiento es que la Vicepresidenta regional se sabe arrinconada en la gestión no sólo del ejecutivo, sino también en las posiciones internas por su competidora en el mando de su partido y portavoz del Gobierno, Martínez Vidal.

El próximo 16 el presidente López Miras comparece en el pleno de la Asamblea y puede que sea un buen momento para anunciar la crisis de gobierno o para desmentirla. Pero el baile de nombres ha comenzado, los nominados a salir ya se conocen y los que pueden entrar comienzan a sonar. Se buscan CV intachables.

Mientras que Podemos redefine su estrategia para no quedar marginada en casi todos los grandes debates, en los otros rincones de la Asamblea Regional el partido del fascismo ya no cuenta con la capacidad de condicionar la acción de gobierno, sumidos en una carnicería interna, con los diputados rebeldes contratando a un imputado por fraude de un lado y en el otro el concejal Antelo proclamando pueblo por pueblo que el mismo Abascal está detrás de su candidatura a dirigir el partido en la Región. Es una gesta por España. Se la contarán a sus nietos.

 

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