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Vox complica la campaña del PP: la dirección de Casado ataca al partido de Abascal aunque se abre a pactar con él

"Tendremos que ver qué proponen ellos cuando llegue el momento de negociar", aseguran fuentes de la dirección de los populares

Génova reconoce que compite con la formación ultraderechista por un puñado de votos que podrían servirles para echar a la izquierda del poder

El equipo de Casado critica que Abascal plantee la supresión de las autonomías cuando "siempre" ha vivido de las comunidades autónomas

El presidente del PP, Pablo Casado, este fin de semana.

El presidente del PP, Pablo Casado, este fin de semana. Flickr PP

La irrupción de Vox en el juego político está complicando la campaña electoral del PP en Andalucía y ha trastocado el plan de Pablo Casado para erigirse en el líder que aglutine a todo el centro derecha español en torno a las siglas populares. Las últimas encuestas publicadas que vaticinan la entrada del partido ultraderechista en el Parlamento andaluz e incluso en el Congreso de los Diputados, y los propios sondeos internos que manejan los populares –que van en la misma línea–, han obligado a la dirección del PP a cambiar de estrategia con el objetivo de frenar la sangría de votos hacia la formación que preside Santiago Abascal. 

Casado había optado hasta ahora por no dar categoría de rival político al partido que dirige su excompañero de filas, minusvalorando su crecimiento en las encuestas y reduciendo su posible respaldo electoral a algo "testimonial". En los últimos días Génova ha decidido, en cambio, introducir a Vox en sus discursos y reconoce abiertamente que compite con la formación ultraderechista por un puñado de votos que, según la dirección del PP, podrían resultar determinantes para desbancar a la izquierda del poder de la Junta de Andalucía e incluso de la Moncloa.

Génova mantiene, sin embargo, un doble discurso sobre la formación que preside Abascal y a la que el PP se resiste a llamar extrema derecha: la dirección popular critica con dureza el "oportunismo" del partido de Abascal y reivindica el voto útil para el PP como el único partido capaz de promulgar el cambio en Andalucía y en el resto de las administraciones; mientras tanto, los populares han radicalizado aún más su discurso utilizando los mismos argumentos que Vox en asuntos como la inmigración y se abren incluso a llegar a pactos postelectorales con la formación ultraderechista tanto en Andalucía como en otros territorios.

El sábado era Casado el que realizaba un nuevo giro a la derecha en el PP asegurando que "o los inmigrantes respetan las costumbres occidentales o se han equivocado de país", empleando idénticas palabras a las que suelen utilizar los dirigentes de Vox. El presidente de los populares no concretó, sin embargo, cuáles son esas "costumbres".

"Vienen a vivir de las ayudas"

Preguntado al respecto este lunes el vicesecretario de Organización, Javier Maroto, se limitaba a refrendar las palabras de su líder: "Las personas que vengan a nuestro país a vivir de las ayudas sociales, a poner en riesgo la convivencia y que no respeten las leyes o la cultura occidental no deben permanecer un solo día más", aseguraba, después de la reunión del Comité de Dirección del partido. ¿Cuál es esa cultura occidental? "Por ejemplo, la igualdad entre hombres y mujeres", respondía Maroto, sin dar más detalles.

En la rueda de prensa de este lunes, Maroto cargaba contra Vox y, al mismo tiempo, abría la puerta a que el PP pacte con la formación de ultraderecha. "Un voto a Vox es cuatro años más de Susana Díaz", aseguraba el número tres de los populares, que recordaba lo que ocurrió en Madrid, donde los más de 9.000 votos que logró el partido de extrema derecha en los comicios de 2015 impidieron gobernar a Esperanza Aguirre y dieron el Gobierno del Ayuntamiento a Manuela Carmena. "Un voto a Vox Madrid, supuso los primeros cuatros años de Manuela Carmena".

A pesar de ser preguntado de forma explícita hasta en tres ocasiones, Maroto evitaba tildar a Vox como partido de extrema derecha. Sí aseguraba, en cambio, que los socios del partido de Abascal en Europa son la "extrema derecha" y con un "extremo discurso" que está dando "respaldo" y "aliento" al expresidente catalán de Carles Puigdemont. "Ni descartamos ni no descartamos", añadía Maroto, al pedirle que aclarara si el PP descartaba pactar con Vox. A su juicio, el partido ultraderechista no tiene representación parlamentaria, por lo que no se pueden hacer "hipótesis de Gobierno ni electorales".

El secretario general del PP, Teodoro García Egea, sí abría la puerta a esos pactos con la formación de Santiago Abascal en una entrevista en El Mundo: "Si Ciudadanos y Vox encajan en nuestro programa, podemos pactar con ellos".

Fuentes de la dirección de los populares reconocían este lunes que están "abiertos" al acuerdo con el partido de extrema derecha, aunque aseguran que no creen que desde Vox estén dispuestos a llegar a pactos con el PP. "Tendremos que ver qué proponen ellos cuando llegue el momento de negociar", añaden. Génova ubica, no obstante a la formación de Abascal dentro del "populismo" y, según explica la dirección del PP, "lo que hace el populismo es evitar los acuerdos", por lo que creen que si de Vox dependiera "no habría cambio" en Andalucía o en otros territorios.

Abascal y las autonomías

El equipo de Casado es especialmente duro contra Abascal con quien compartieron partido hasta que el hoy presidente de Vox dejó el PP, en 2013, por desavenencias con la dirección de Mariano Rajoy. Critican que el hoy líder ultraderechista plantee entre sus principales propuestas la supresión de las autonomías cuando, explican, Abascal "siempre" ha vivido de las comunidades autónomas, primero como parlamentario del PP en Euskadi, luego como director de la Agencia de Protección de Datos de la Comunidad de Madrid –cargo que le ofreció la expresidenta madrileña Esperanza Aguirre– y, finalmente, "logrando subvenciones" para su Fundación para el Mecenazgo y Patrocinio Social por parte de distintas comunidades autónomas."El día que se quedó sin ayudas montó Vox y pide suprimir las autonomías", denuncian desde la dirección de los populares.

Abascal ha conseguido uno de sus principales objetivos: que su expartido y hoy principal rival político, el PP, haya entrado en el cuerpo a cuerpo, hable de él abiertamente y reconozca sus posibilidades electorales considerándole incluso como un posible socio de Gobierno.

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