El PP intenta blindar sus pactos institucionales sentando a Vox y Ciudadanos en la Mesa del Congreso

José Luis Martínez Almeida, Rafael Simancas, Pablo Casado, Iván Espinosa de los Monteros, Pablo Iglesias e Inés Arrimadas en la COP25.

Pablo Casado no quiere repartirse en solitario con Vox los cuatro puestos de la Mesa del Congreso que le corresponden a la derecha por sus resultados en las elecciones del pasado 10 de noviembre. El Partido Popular apuesta por trasladar al máximo órgano de gobierno de la Cámara Baja los pactos institucionales que mantiene con el partido de Santiago Abascal y con Ciudadanos en comunidades autónomas como Andalucía o Murcia o en ayuntamientos como el de Madrid. El número dos del PP, Teodoro García Egea, ofreció este lunes a sus aliados distribuirse los asientos entre los tres partidos, lo que daría entrada a los de Inés Arrimadas. Desde Vox responden que les corresponden dos y que no piensan renunciar a ellos, pero en el PP advierten de que los de Abascal pueden quedarse fuera, aunque para eso necesitaría del concurso de otros grupos, como el PSOE.

Batet seguirá al frente del Congreso y el PSOE ofrece un puesto en la Mesa a Ciudadanos para que no esté Vox

Batet seguirá al frente del Congreso y el PSOE ofrece un puesto en la Mesa a Ciudadanos para que no esté Vox

Este martes arranca oficialmente la XIV Legislatura tras la restauración democrática con la constitución de las Cortes Generales emanadas del 10N y las negociaciones continuaban a última hora del lunes. Y la composición de sus órganos de gobierno no está clara. El Congreso y el Senado deberán elegir sus respectivas Mesas, un proceso que hasta 2015 resultaba sencillo, pero que se ha convertido en complejo con la llegada de Podemos y Ciudadanos, primero, y de Vox ahora. Como ya ocurriera en anteriores ocasiones, la solución al sudoku no se conocerá casi hasta el momento de la votación, según coinciden varias fuentes consultadas por eldiario.es.

Los diputados deberán elegir en tres votaciones consecutivas al presidente del Congreso, a los vicepresidentes y a los secretarios. Nueve puestos en total de los que cinco, la mayoría, serán para el PSOE y Unidas Podemos. Siempre que las negociaciones cruzadas, que afectan a otros grupos e incluso a la composición de la Mesa del Senado, y los números cuadren. En la Cámara Alta, los socialistas han cedido uno de los cuatro puestos que le corresponden al PNV, mientras el PP se hace con otros tres.

Salvo sorpresa, Meritxell Batet repetirá como la tercera autoridad del Estado, tal y como adelantó eldiario.es. El PSOE también volverá a contar con Alfonso Gómez de Celis y Sofía Hernanz. En el grupo confederal, también como ya ocurriera en anteriores legislaturas, uno de los puestos será para Podemos y otro para En Comú Podem.

Cuatro puestos para los tres partidos de la derecha

Con la mayoría de la Mesa del Congreso en manos del bloque progresista (lo que garantiza la acción legislativa y las relaciones con el futuro Gobierno), la duda por resolver es cómo se distribuyen los partidos de la derecha.

Las estrategias de cada uno de los actores responden a sus diferentes objetivos. El PP no quiere aparecer de la mano y en igualdad de condiciones con Vox. Su intención es asegurarse dos representantes, lo que tiene en su mano con sus 89 diputados más los dos de Navarra Suma. Y repartir los otros dos entre sus aliados: uno para Vox y otro para Ciudadanos.

Casado replicaría así la fórmula que se ha puesto en marcha en otras instituciones en las que los tres partidos colaboran. Restaría presencia a Vox, que defiende que con sus 52 diputados debería tener dos asientos garantizados. Y haría un favor a Ciudadanos, ávidos tanto de visibilidad mediática como de recursos económicos tras el batacazo electoral que ha llevado a Albert Rivera a dimitir y al partido a un congreso extraordinario.

Pero desde el PP advierten: si Vox no entra en esta jugada, podrían sumar sus votos con Ciudadanos e intentar copar los cuatro puestos. Tres para los de Casado y uno para los de Arrimadas. En este caso, dada la aritmética parlamentaria, necesitarían del préstamo de diputados de otros partidos. El PSOE ya ofreció un "cordón sanitario" a Vox que rechazó el PP en primera instancia y que ahora podría plantearse, aunque no por repudiar las políticas del partido de extrema derecha. El propio Casado aseguró la semana pasada que Vox es un "partido constitucionalista".

Hasta ahora la dirección del PP había considerado como un "primer paso" hacia la "reconstrucción del centro derecha" los acuerdos de coalición con Ciudadanos apoyados por Vox alcanzados por los populares en junio para controlar plazas como la Junta de Andalucía, el Ayuntamiento y la Comunidad de Madrid, la Región de Murcia o el consistorio de Zaragoza. Casado confiaba en poder repetir ese esquema tras el 10N para llegar a la Moncloa. O incluso hacerse con el voto útil de toda la derecha. Pero no lo logró.

El partido de Santiago Abascal, por su parte, quiere hacer valer su peso y sostiene que, por sí mismo, lograría dos puestos en la Mesa. El dirigente Iván Espinosa de los Monteros aseguraba el lunes durante la inauguración de la COP25 que si Vox no obtenía sus representantes, se debería a "un complot". "Sabemos que estaremos solos y nos defenderemos", añadía. Y remachaba: "Mañana [por el martes] veremos si hay un complot de todos contra Vox".

En una reunión con Ciudadanos, el partido de extrema derecha ha trasladado que no "va a colaborar" para que el partido de Arrimadas tenga un asiento en el órgano de gobierno del Congreso, según informan fuentes de Ciudadanos.

Ese "complot" que denuncia Espinosa serviría al partido de extrema derecha para mantener su agenda antiestablishment y para situarse frente a los demás partidos. Pero le restaría capacidad de intervención en los debates de la Mesa y en presencia mediática.

En cuanto a Ciudadanos, fuentes del grupo aseguran a eldiario.es que les gusta "mucho" la oferta del PP, pero que no depende de ellos. Con sus 10 diputados, cualquier combinación pasaría por un préstamo de votos en el que tendrían que intervenir varios grupos. Esta opción, que a priori podría contar con el apoyo del propio PSOE, depende también del resto de cuentas. Antes, PSOE y Unidas Podemos tienen que garantizarse la mayoría en la propia Mesa. Las negociaciones seguirán hasta el último momento.

Con información de Irene Castro, Gonzalo Cortizo, Íñigo Aduriz y Carmen Moraga.Irene CastroGonzalo CortizoÍñigo AdurizCarmen Moraga

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2 de diciembre de 2019 - 21:16 h

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