Vox trata de erigirse, tras la ruptura de Casado con Abascal, en el único partido de la oposición al Gobierno de Sánchez e Iglesias

Pedro Sánchez y Pablo IGlesias durante la intervención de Santiago Abascal en la moción de censura

La soledad en la que se quedó Vox en la moción de censura que se debatió esta semana en el Congreso, presentada por Santiago Abascal contra el Gobierno de Pedro Sánchez y de Pablo Iglesias, les ha llevado a consolarse con la idea de que Pablo Casado ha tirado la toalla como jefe de la oposición y, por lo tanto, es Vox el único partido que puede ocupar a partir de ahora esa posición. La dureza empleada en el discurso del líder del PP contra Santiago Abascal en el debate no solo sorprendió al político de extrema derecha, sino que, como él mismo confesó, le dolió en lo más íntimo al considerar que traspasó el límite de la crítica política para extenderlo al terreno personal.

“Ayer fui agredido por Pablo Casado. Dijo cosas indignas e inaceptables. Dijo que el PP había pagado un tributo de sangre y que personas como yo lo estaban pisoteando. Me causó absoluta perplejidad", le confesaba Abascal este viernes a Federico Jiménez Losantos en EsRadio. Otra de las cosas que más le dolió, según dijo, fue que Casado sentenciara que "estaba incapacitado para gobernar España" y que le llamara “desagradecido y desleal” por no recordar cosas positivas "del partido que le dio trabajo durante 15 años".

Lo cierto es que en Vox llevaban cargando contra el PP mucho tiempo acusando al partido de ser "la derechita cobarde" y criticando a Casado por haberse desmarcado de la moción de censura nada más anunciarla Abascal. "La moción es una maniobra de distracción para salvar al soldado Sánchez", escribió en su cuenta de Twitter el secretario general del PP, Teodoro García-Egea. Desde entonces, el portavoz de Vox en el Congreso, Iván Espinosa de los Monteros, ha ido dejando caer en casi todas sus comparecencias que esa negativa del PP demostraba que el partido Vox es "la verdadera y única oposición al Gobierno criminal".

La escalada de ataques no ha cejado. El número dos de Abascal, Iván Espinosa de los Monteros, ha recordado los días previos al debate, que ofrecieron al PP presentar y liderar la moción pero los dirigentes del partido conservador lo rechazaron, y ha reiterado que "la puerta del despacho a Abascal ha estado abierta todas estas semanas" sin que ni siquiera se dignaran en llamar.

Ahora, después de escuchar en el debate a Casado, creen que líder conservador pagará caro su error de haber "dinamitado" la posibilidad de unir a las fuerzas de derechas para una posible alternativa al "Gobierno de la infamia" de Sánchez e Iglesias y "sus socios independentistas y filoetarras". De ese riesgo alertó el jueves en su canal de YouTube la exportavoz parlamentaria de Casado, Cayetana Alvarez de Toledo, que lamentó la “injusta impugnación ad hóminem” contra Abascal y la “voladura de puentes con los votantes de Vox”, una idea con la que han coincidido los medios de comunicación afines a Vox, mientras en las redes sociales los seguidores de la formación de extrema derecha ardían contra el líder del PP acusándole de "traidor" y de "cobarde", y haciendo incluso memes y montajes con su cara y el peinado de Iglesias.

En contraste, otro sector de la prensa ha destacado como acertada la decisión de Casado, al igual que la mayoría de los diputados y dirigentes del PP, que, en la reunión que el líder ha mantenido con ellos, celebraron que por fin haya optado por situarse en el centro moderado y liberal del tablero político, apartándose de la extrema derecha y rompiendo con Abascal. Ese "hasta aquí hemos llegado", después de reprocharle que lleva "dos años aguantando sus insultos", fue uno de los momentos más aplaudidos del discurso de Casado.

¿Qué pasos va a dar Vox para contrarrestar el nuevo escenario en el que les ha dejado el PP tras la fracasada moción de censura? De momento, la estrategia va a ir dirigida a incidir en lo que consideran un gran error, propagando que esa ruptura de relaciones con Vox está acarreando ya en Génova las primeras consecuencias. El propio Abascal, en su discurso, advirtió al líder del PP de que "millones de votantes" van a quedarse "huérfanos" al sentirse traicionados por él, a los que ya ha hecho un llamamiento para que se refugien en Vox. La operación de captación está en marcha. Espinosa de los Monteros ha sido el primero en difundir en su perfil de Twitter la supuesta oleada de bajas de afiliados que se está produciendo en el PP mientras en Vox no dan abasto para atender a los que llaman para apuntarse a la formación de extrema derecha.

El Congreso, a buen seguro, será estas próximas semanas el escenario donde se comprobará la repercusión de esa aparente ruptura de relaciones entre los dos líderes de la derecha y extrema derecha. El único cartucho que les queda a los dirigentes de Vox, después de haberse quedado solos en la moción contra Sánchez, es amagar con hacer caer los gobiernos del PP y Ciudadanos en Andalucía, Murcia y Madrid, aunque Abascal ha dicho que la estabilidad de esas coaliciones, que dependen de su apoyo, no peligran. Pero ese respaldo tiene su límite ya que, según ha puntualizado Abascal, negociarán "ley a ley" endureciendo las condiciones de cada una de ellas, sin garantizarles nada más. No obstante, en Murcia, comunidad en donde Vox tenía influencia, han dejado de tenerla tras expulsar a tres de sus cuatro diputados, que ahora pueden garantizar por su cuenta la mayoría al presidente del PP, Fernando López Miras.

De momento, y a pesar de esas declaraciones de Abascal, en Andalucía Vox ha decidido paralizar las negociaciones de los presupuestos hasta la semana que viene. En Ciudadanos, una pata de esos Ejecutivos, esperan que se enfríen las heridas y piden a los de Abascal que sean "responsables" y no materialicen sus amenazas, conscientes de que podrían perder la hegemonía en esos territorios en favor de los partidos de izquierda.

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25 de octubre de 2020 - 22:00 h

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