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A Cañiza (Pontevedra) trata de volver a la normalidad tras una noche combatiendo el fuego
Javier Ramos
A Cañiza (Pontevedra), 31 jul (EFE).- Los vecinos del municipio pontevedrés de A Cañiza intentan este jueves volver a la normalidad después de que por la mañana se levantó la recomendación de confinamiento trasladada desde la Xunta con motivo del incendio que afecta a esta localidad y que ha calcinado alrededor de 270 hectáreas.
A última hora de la tarde de ayer, los habitantes de siete núcleos de población de la parroquia de Valeixe recibieron en sus dispositivos móviles un mensaje de ES-Alert, el primero de este tipo que envía el Gobierno gallego, recomendándoles el confinamiento domiciliario, cierre de puertas y ventanas incluido.
El motivo de esta decisión era la peligrosidad de un fuego que ha obligado desde las primeras horas de su propagación a activar el nivel dos de emergencia por su proximidad a viviendas.
Desde entonces, en menos de un día, se ha quemado ya una importante superficie, en su mayoría de monte arbolado con eucalipto y especies autóctonas, en un incendio con varios focos y de importante virulencia a causa del viento de nordés que sopla en la zona.
La rápida propagación de las llamas llevó a situaciones de riesgo en lugares como O Castro o Curuxeiras, pequeñas aldeas de varias casas en la que los vecinos desatendieron durante la noche la recomendación de confinamiento para sofocar con sus propios medios, mangueras y calderos, el fuego que se hallaba a pocos metros de sus viviendas.
“No se podía ni respirar”, recuerda un vecino de O Castro, hoy ya más tranquilo ante la mejoría de la situación, pero que confiesa que en el día de ayer se vivieron momentos de tensión al combinarse el avance del incendio con la caída de la noche, la falta de luz y la ausencia de cobertura para las telecomunicaciones, puesto que no recuperaron el suministro hasta cerca de las tres de la madrugada.
La colaboración vecinal y la intervención del dispositivo de extinción de incendios permitió aplacar el avance del fuego en dirección a las viviendas y este jueves la zona está ya fuera de peligro, aunque las secuelas son notables: árboles quemados, montones de tierra calcinados y una importante cantidad de humo impregnando el ambiente.
Medios aéreos sobrevuelan constantemente la zona para dar apoyo a los esfuerzos del operativo de extinción, al que se incorporó desde primeras horas la Unidad Militar de Emergencias (UME).
El alcalde sospecha que fue “intencionado”
Mientras se prolongan los trabajos para controlar el incendio, se busca también aclarar las causas del mismo, aunque el alcalde de A Cañiza, Luis Piña, sospecha que pudo tratarse de un hecho “intencionado”.
Para ello se basa en que el fuego “abarca dos áreas”, una en el polígono industrial y otra en zonas de monte, y que en esta última existen “cuatro puntos diferentes” desde los que empezó a propagarse, todos ellos al pie de una carretera provincial que une este ayuntamiento con el vecino de Crecente.
Piña señala que se trata de un lugar “con un altísimo peligro” en caso de incendios por lo escarpado de su orografía y le añade que el estado de la masa forestal, sumado a las rachas de viento, hizo que en la tarde de ayer se viviese “una auténtica explosión” con las llamas extendiéndose a gran velocidad por el monte.
Superados los instantes más críticos, el regidor ha querido destacar que “el comportamiento vecinal ha sido excepcional” a lo largo de toda esta emergencia, en la que han colaborado entre ellos y facilitado todo tipo de ayuda a los técnicos del operativo de extinción.
Aunque cabe lamentar que hayan ardido algunos galpones y casas viejas, Piña celebra que, “felizmente, no ha ocurrido ningún tipo de daño personal” en una zona, el interior de la provincia de Pontevedra limítrofe con Ourense, acostumbrada y resignada a lidiar con las llamas casi cada verano.
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