Pedro Sánchez declaró el estado de alarma tras la presión de los gobiernos autonómicos y de la oposición
La espita la abrió Euskadi con el el cierre de la red escolar en Vitoria, siguió Madrid con el de sus colegios y universidades y después Catalunya con el confinamiento de 70.000 personas –que a última hora de la tarde se extendió a toda la Comunidad– y la prohibición a los vecinos de salir de la zona al menos durante 14 días… La máxima expresión de la España de las Autonomías ante la mayor crisis sanitaria vivida en democracia. Con sus virtudes y sus defectos.
El caso es que la solemne comparecencia de Pedro Sánchez con la que anunció la declaración del estado de alarma sin concretar el alcance de la decisión ni detallar ninguna de las medidas que entrarán en vigor en buena parte tiene que ver con ello, con la proliferación en la toma de decisiones adoptadas por los Gobiernos autonómicos y la presión de una oposición que, lejos de aportar ideas o soluciones, no ha perdido ocasión de convertir la crisis en munición contra el adversario político.
Una crónica de Esther Palomera.