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Carta Abierta a los políticos por #UnaCalleparaPacoGandia

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Vamos a sincerarnos, lo de las calles es un cachondeo.

En Sevilla en concreto, el área de Economía, que es la que controla la rotulación, ha aprobado nombres como calle Obras Públicas-Barriada, calle Pingüino, calle Regreso del Hijo Pródigo, calle Albaricoque, Bangladesh, calle Nutria, o Plaza Antonio Ruiz "El Menda", que por lo visto fue un hombre que luchó mucho por su barriada.

Si miramos en Andalucía, no mejoramos. De acuerdo que la penicilina fue un acierto, pero es que no hay pueblo que no tenga una calle al Doctor Fleming, y el hombre era escocés, no de Ronda y además ya se llevó el Nobel.

Da la sensación de que cuando se inauguraban calles y había que poner nombres se decía "a ver, de momento, como siempre, Plaza de España, Calle Mayor, Avenida de la Constitución y Doctor Fleming; si hacen falta más ya vemos".

Después que si la gracia de "Sal si puedes" a los callejones y, por supuesto, los alcaldes que le ponen una calle al alcalde anterior para asegurárselas ellos cuando abandonen el cargo… En fin.

De la que no hay ni rastro, ni en Sevilla, ni en Andalucía, es de la Calle Paco Gandía.

En donde quiera que esté, Paco no estará molesto porque no tenía pinta de molestarse por estas cosas. Nos gusta pensar que seguramente ahora estará muerto de risa con cualquiera, diciendo que en Alaska no hay cuervos, sino gorriones con abrigos, o comparando su entierro con el de Serafín de su inolvidable chiste.

A lo mejor estará contándole el chiste de los garbanzos a San Pedro, o hablando del Sevilla con Silvio, muertos de la risa los dos.

Paco Gandía

Paco Gandía


Paco Gandía nunca habría pedido una calle, y seguramente si le preguntaran, diría que se la diéramos antes al dueño de los garbanzos La Bañeza.

Es la demostración de que se la merece.

Paco Gandía es de los pocos símbolos que unen a cualquier andaluz, no ya a cualquier sevillano.

El chiste de los garbanzos pone de acuerdo a béticos, sevillistas o malaguistas, a gente de izquierdas y de derechas, y eso lo consiguen el gazpacho, la siesta, los billetes de 50 euros y pocas cosas más. Ni Blas Infante.

Señores políticos: en un tiempo en el que ustedes suelen ponernos de acuerdo a todos en cosas relacionadas con el malaje, la ineficacia, la insensibilidad… qué pena que no reaccionen a una iniciativa que sólo suma, que salda una deuda de la ciudad con uno de sus símbolos y que vuelve a ponerlos, aunque sea un poquito, de nuestro lado.

Una letra de cerámica vale menos de cuatro euros, CALLE PACO GANDÍA son 15 letras. Aunque sólo lo hagan por votos, resulta que la mejor campaña de propaganda tiene un coste de 60 euros.

Además, nosotros invitamos.

Hágannos felices, póngale una calle a Paco Gandía, y ya que se ponen, una avenida larga al chiste de los garbanzos.


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