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Análisis

Miguel Blesa se libra de explicar sus gastos con las black para alivio del resto de acusados

El expresidente de Caja Madrid salió airoso en su declaración que satisfizo al resto del banquillo

El martes le toca el turno a Rodrigo Rato, que compartirá el protagonismo con el arranque del juicio de la Gürtel

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Rodrigo Rato y Miguel Blesa, en el banquillo de los acusados del juicio de las tarjetas 'black' / Chema Moya \ EFE

Rodrigo Rato y Miguel Blesa, en el banquillo de los acusados del juicio de las tarjetas 'black' / Chema Moya \ EFE

Disposiciones de efectivo de 600 euros una vez a la semana. 6.000 euros en la exquisita joyería Suárez. 917 euros en una visita a una heladería o 939 euros en la Armería de Madrid. Miguel Blesa hizo todos estos pagos con su tarjeta black, según los datos aportados por Bankia, pero en su declaración del pasado viernes se libró de justificarlos ante el tribunal y, en cierta forma, ante toda España. El fiscal Alejandro Luzón no entró en ningún momento a pedir explicaciones por el gasto en el uso de sus tarjetas. Como Blesa solo atendió a la Fiscalía y a su abogado, su intervención en el juicio no tuvo el "morbo" (en palabras de otro de los acusados", que muchos esperaban.

El ejemplo de lo sucedido con Blesa ha hecho respirar aliviados a otros usuarios black. La mayoría de los acusados se lamentan de que se les ha hecho un juicio mediático paralelo. El primer día del juicio las defensas llegaron a alegar vulneración de los derechos fundamentales después de que se airearan los extractos de los plásticos, en los que se podía recomponer algunos detalles íntimos de la vida de los ejecutivos. El letrado de Rodrigo Rato, exvicepresidente del Gobierno y exdirector gerente del FMI, fue uno de los que alegó esta vulneración, que también esgrimió la defensa (común) de Juan Iranzo (exdirector del think tank de CEOE) o José Antonio Moral Santín (de IU).

El juicio se reanuda el próximo martes con la tranquilidad para Rato de que no le preguntaran cuestiones escabrosas sobre el uso de su tarjeta. Las razones por las que Luzón no ha entrado a preguntar sobre los usos dados a las tarjetas son dispares. Entre los acusados existe la creencia de que el ministerio fiscal no se siente suficientemente legitimado para basarse en la prueba del excel con los gastos aportada por Bankia. Las defensas cargaron contra este documento como prueba durante las cuestiones previas, aunque el tribunal lo ha admitido. Las defensas sostienen que el excel no es un "documento mercantil" porque al ser un documento recreado por los servicios de Bankia no tiene validez.

Lo cierto es que la postura de Blesa sobre el carácter retributivo de las tarjetas también cerraba el paso a la posibilidad de que Luzón quisiera dirimir la legitimidad de su uso. Blesa insistía una y otra vez en que eran de "libre disposición" y parte del salario. Siguiendo una línea lógica del interrogatorio, un sueldo se gasta en lo que se quiere y por eso Luzón no habría visto el hueco para entrar a cuestionar el uso de las tarjetas.

Otros acusados sí han sostenido durante el tiempo previo al juicio que los gastos eran de representación. Entre ellos el exsecretario de Estado de Hacienda, Estanislao Rodríguez Ponga o Moral Santín, dos de los mayores usuarios black. Si continúan con esta posición de defensa sí abrirían una posibilidad para ser cuestionados por el uso de sus plásticos. Rodríguez-Ponga gastó alrededor de 100.000 euros en El Corte Inglés y Moral Santín fue especialmente activo en sacar dinero en efectivo. Cada uno de esos acusados gasto más de 400.000 euros con su black.

Habrá que esperar a ver las declaraciones de estos imputados, que testifican apenas un turno después de Rodrigo Rato, para ver si mantienen o no estas líneas de defensa. Por el momento, las defensas están bastante coordinadas y están fijando una estrategia común. Solo el letrado de Ildefonso Sánchez Barcoj, el directivo que administraba las tarjetas, parece estar yendo a su aire en el caso.

El criterio de elegir o no la coartada de la remuneración o de los gastos de representación se decidió en el momento en el que saltó la polémica para esquivar el riesgo de la inspección fiscal. Sin embargo, una vez sorteada la posiblidad de los delitos fiscales (las cantidades defraudadas no son lo suficientemente grandes), y para evitar el escarnio de justificar los gastos de representación, el argumento retributivo como eje de la defensa gana peso.

Por lo pronto, los compañeros de banquillo de Blesa están satisfechos con la declaración del expresidente de la caja en la primera declaración de un acusado en el juicio. A la salida comentaron que había mantenido bien la defensa de la legalidad de la existencia de las tarjetas. El galimatías que supone el hecho de que se dejaran ampliar algunos meses las cantidades (por encima incluso de la retribución anual asignada) no tiene importancia, en opinión de uno de los usuarios. "Se ha usado por puro morbo del fiscal", ha llegado a asegurar uno de ellos. Blesa se desenvolvió bien en el lenguaje legal y en la argumentación hasta el punto en que Luzón le dejó de hablar sin casi hacer preguntas para que fuera él mismo el que fuera incurriendo en contradicciones. Solo una fue especialmente llamativa. Al contestar sobre cómo podía la auditora detectar las tarjetas, el presidente de la caja dijo que había "pistas" suficientes.

El martes Rato será el que tome el testigo en las declaraciones. Si por algo se caracteriza el exvidepresidente del Gobierno es por tener una labia fluida y una de las mejores oratorias que otrora encandilaban en el Partido Popular. Habrá que ver si no quiebra el ánimo del exbanquero la entrada conjunta en la Audiencia Nacional con los acusados de la Gürtel que compartirán durante unos minutos hall con lo que un día fue lo más granado del empresariado español.

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