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Qué territorios pagarán los platos rotos de la abstención del PSOE

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La votación del sábado pasado en el Congreso cerró el largo ciclo electoral que arrancó allá por mayo del 2014 con las elecciones al Parlamento Europeo, punta de lanza en la transformación del sistema de partidos. Una transformación que aunque resolvió algunos problemas –sobre todo el ¡Que no nos representan! del 15M– ha generado otros que no tardaron en manifestarse. Entre ellos –y por excelencia– el bloqueo institucional.

De todas las opciones posibles para desatar el nudo del bloqueo, el desenlace acabó siendo aquel que conllevaba la implosión del PSOE. No fue el levantamiento de vetos mutuos entre Ciudadanos y Podemos. No fue el diálogo y el acuerdo entre socialistas y nacionalistas para propiciar una gobierno de izquierdas. Tampoco fue una pseudo-Gran Coalición con una abstención con condiciones (sin Mariano Rajoy como Presidente, por ejemplo). El desenlace acabó siendo un socialismo quebrado en dos. Porque a pesar de que (casi todos) los parlamentarios del PSOE se hayan abstenido para que Rajoy forme gobierno, los militantes, los votantes y los simpatizantes socialistas difícilmente han alineado sus preferencias al mandato del Comité Federal.

El PSOE, pues, pagará los platos rotos de la abstención. Si la factura vendrá en forma de desmovilización (socialistas pasando a la abstención) o en forma de infidelidad (pasando a otro partido) es algo que no podemos saber con certeza.

No obstante, sí podemos aventurarnos a investigar en qué territorios la factura por la abstención puede acabar siendo más elevada. ¿Cómo? Explorando qué territorios son más fértiles para que Podemos siga comiéndole terreno al PSOE.

Piénsese que para los votantes socialistas que salieron frustrados del procesos vivido por su partido, Podemos podría representar una alternativa ideológicamente cercana. Una formación que, aunque sea desde el punto discursivo, defendía la opción de un gobierno alternativo y se caracteriza por otorgarle un papel central a las bases en la toma de decisiones.

El socialista desencantado del post-sanchismo, pues, tiene una potencial salida. Una salida que se llama Podemos. Y los platos rotos de la abstención podrían analizarse en esos términos.

El lector bien informado puntualizará inmediatamente dos cosas. Primero, que la fuga de votantes del PSOE hacia Podemos probablemente ya haya alcanzado su límite. Después de todo, la posibilidad de saltar a Podemos ha estado ahí en las dos últimas elecciones. Segundo, que hay muchos votantes socialistas que no quieren ver a Pablo Iglesias y a los suyos ni en pintura. Que nunca votarían a Podemos. La consecuencia de la crisis del PSOE, para ellos, sería la orfandad política.

Seguramente ambas puntualizaciones tengan algo de cierto: en CCAA como País Vasco, Navarra, Cataluña, Baleares, Valencia o Madrid las candidaturas vinculadas a Podemos ya han sorpassado al PSOE (ver Tabla). Y aunque esto, en rigor, no signifique que se hayan agotado las posibilidades de futuras fugas, en estos territorios probablemente ya estén más cerca de ese límite.

Tabla: Diferencia % votos entre PSOE y UP (26J) Fuente: Ministerio del Interior

Tabla: Diferencia % votos entre PSOE y UP (26J) Fuente: Ministerio del Interior

Por otro lado, sabemos que, según los datos de la encuesta preelectoral del CIS para el 26J, el 60% de los que tenían intención de votar o simpatizaban con el PSOE indicaban que, “con toda seguridad, no votarían nunca a Podemos”. No obstante, las malas noticias para el PSOE son, primero, que el dato es anterior a las elecciones, pero sobre todo anterior al sábado horribilis que partió al partido en dos; y, segundo, que del 40% restante, la mitad indicaba que con una probabilidad igual o mayor al 50% votaría al partido de los círculos. Es decir, 1 de cada 5 de los votantes y simpatizantes socialistas podrían estar a un paso de lanzar una moneda al aire para decidir si abandonan o no al PSOE.

Además, la factura de los platos rotos puede que varíe por territorios. En lo que sigue presentaré algunos datos para que podamos empezar analizar en qué territorios es más probable que la abstención salga más cara. Lo haré con la encuesta preelectoral del CIS del 26J (Estudio 3141) ya que, dado el gran número de encuestados (17.488 personas), nos permite analizar sub-muestras por CCAA sin miedo a perder representatividad.

Empezamos con el dato que citábamos antes. El de las potenciales fugas hacia Podemos. Decíamos que la media para toda España estaba entorno al 20%. El gráfico 1 muestra el porcentaje de votantes y simpatizantes socialistas que estarían dispuestos a votar a Podemos con una probabilidad igual o mayor al 50% diferenciando por territorios. Como se puede apreciar, las CCAA que afrontan la crisis del PSOE en peores condiciones son Cataluña, Navarra, Aragón, Canarias, Valencia y las dos Castillas. Todas con un porcentaje de potenciales fugas por encima de la media.

Casos severos parecen ser los de Cataluña y Navarra, en donde 2 de cada 5 y cerca de un tercio del electorado socialista, respectivamente, estarían dispuestos a cambiar la rosa por los círculos. Aún más si se tiene en cuenta que en ambas CCAA Podemos ya ha adelantado al PSOE en la última carrera electoral y le ha sacado una buena distancia (8.4 y 11 puntos). Algo similar sucede con la Comunidad Valenciana: la coalición Podemos-Compromís-EUPV le sacó más de 4 puntos y medio, y aún así 1 de cada 5 socialistas son carne de cañón para desfilar hacia la puerta de salida.

En Canarias y Aragón, a pesar de estar por encima del 20%, las potenciales fugas no son tan elevadas como en Cataluña y Navarra, pero estrecharían el margen electoral entre el PSOE y Podemos. Aunque en ambas CCAA los socialistas hayan mantenido la ventaja el 26J, ésta es bastante estrecha (2 y 5 puntos respectivamente). Lo contrario a lo que sucede en las dos Castillas: a pesar de que el riesgo de fuga hacia Podemos está apenas por encima de la media, la ventaja electoral del PSOE en estas CCAA es amplia. Aún no les aprieta el cuello (12.7 puntos en Castilla La Mancha y 7.7 puntos en Castilla y León).

El coste de la factura podría ser bastante menos elevado en CCAA como Asturias, Murcia o La Rioja, en donde solo 1 de 10 votantes socialistas ve a Podemos como una alternativa atractiva. Estos son especialmente buenas noticias para Asturias, pues Podemos ya le pisa los talones. La formación de Pablo Iglesias se quedó apenas a 1 punto de adelantar al PSOE. En Murcia y La Rioja, todo va como la seda para el PSOE. La factura de la abstención probablemente sea baja y además la distancia con su competidor sigue siendo relativamente amplia.

Por sus propias particularidades, otros casos de interés son País Vasco, Andalucía y Extremadura. En estas CCAA la proporción de socialistas que podrían estar tentados de saltar a Podemos es del 15%. Un coste inferior al de muchas otras CCAA. Andalucía y Extremadura son las CCAA que, de acuerdo a este análisis, salen mejor paradas. Desde una posición electoral cómoda (el PSOE le saca a Podemos 12.7 y 21.5 puntos respectivamente) encajan con relativa facilidad los costes de la abstención. Para los socialistas vascos, por el contrario, esto no deja de ser una muy mala noticia, pues Unidos Podemos/Elkarrekin Ahal Dugu adelantó al PSOE en 14 puntos. Es bueno recordar que el único suelo electoral estable es el cero.

Gráfico 1

Gráfico 1

Otra forma de explorar los potenciales saltos de filas tras la crisis del PSOE es analizando las diferencias ideológicas que, a ojos de los votantes socialistas, existen entre ambas formaciones de izquierdas. La idea es que si éstos no perciben diferencias ideológicas entre ambos partidos, la probabilidad de abandonar el barco sería mayor. El gráfico 2 dibuja la media de la distancia ideológica entre PSOE y Podemos de acuerdo a los votantes socialistas, por CCAA. En este caso, todos los valores son negativos, ya que en general Podemos es ubicado más a la izquierda que el PSOE en la escala ideológica que va del 1 (extrema izquierda) al 10 (extrema derecha). La diferencia media para todas las CCAA es de un poco más de 2 puntos.

Gráfico 2

Gráfico 2

La dispersión alrededor de la media no es grande. La distancia media más larga que separa al PSOE de Podemos es la que ven los votantes socialistas en Asturias: según éstos, la diferencias ideológicas entre ambas formaciones alcanzarían 2.7 puntos. En Baleares y Murcia, la distancia supera los 2 puntos y medio.

En el otro extremo, vemos que en Cataluña la misma distancia solo es de 1.4 puntos. Junto a esta última comunidad autónoma, en Canarias, Galicia, Aragón, Extremadura, Valencia, y Castilla-La Mancha la distancia ideológica media entre PSOE y Podemos –a los ojos de los socialistas–a es menor a 2 puntos. Aunque siempre en valores muy cercanos a la media.

En otras palabras, para los votantes socialistas los costes ideológicos de dar el salto del PSOE a Podemos no varían tanto por territorios. Aunque, como apuntábamos, sí hay algunas excepciones.

Una lectura conjunta de estos datos indica que las condiciones para abandonar al PSOE por permitir un gobierno del PP son más propicias en algunas CCAA que en otras. En principio Cataluña, Aragón, Canarias, Castilla La Mancha y la Comunidad Valenciana son los territorios más fértiles para pagar los platos rotos de la abstención. Sin duda, este coste puede que importe más o menos en función de la situación electoral en la que el PSOE esté compitiendo contra su rival en la izquierda. Pero a la larga, este será un coste para todo el partido.

Harina de otro costal es cómo el PSC podría haber amortiguado el golpe con su firmeza en el "No" a Rajoy. También cómo la segunda dimensión de competición –el conflicto territorial– podría retener o expulsar a los votantes que aún aguantan el temporal bajo el paraguas socialista.

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