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Los trabajadores del Metro de Granada amenazan con una huelga si no mejoran sus condiciones laborales

Los empleados solicitan un convenio colectivo a la altura de los metros de Sevilla y Málaga que suponga un aumento salarial y que se respete el horario laboral

Para lograrlo, los trabajadores llevan una semana de paros parciales y tienen prevista una huelga total el próximo 21 de septiembre cuando se cumplirá un año de la puesta en marcha del servicio

Avanza, la empresa que gestiona el servicio, se niega a hacer declaraciones mientras que la Junta de Andalucía sostiene que su único papel en este conflicto es el de mediador

Los empleados del Metro reclaman mejoras en sus condiciones

Los empleados del Metro reclaman mejoras en sus condiciones

El 21 de septiembre de 2017 se puso fin a una agonía que parecía que nunca iba a acabar: la puesta en marcha del Metro de Granada. A solo unos días de que se celebre el primer aniversario, sus casi cien trabajadores tratan de hacer ver que la situación de este medio de transporte público no es tan buena como anuncia la Junta de Andalucía al menos en lo que se refiere a sus condiciones laborales. Por ello, desde hace una semana, llevan protagonizando parones del servicio y amenazan con ir a una huelga total precisamente el día 21 si no se llevan a cabo las mejoras que reclaman.

En concreto, los empleados del Metro de Granada solicitan tanto a la empresa que explota el servicio, la unión temporal de empresas (UTE) Avanza, como a la Junta de Andalucía a través de la Consejería de Fomento de la que depende en último término la infraestructura, que se lleven a cabo mejoras en sus condiciones laborales que pasen por un convenio colectivo que sea concreto para el Metro de Granada. Lo que buscan es que de ese modo se mejoren unos salarios que consideran bajos, que se respeten los horarios de trabajo y que se contraten a más trabajadores ya que la actual plantilla no cubre las necesidades del servicio.

Un año de travesía por el desierto

En lo que coinciden todos los agentes involucrados en este conflicto es en que este año que ha pasado entre la inauguración del Metro de Granada y los primeros parones y la posible huelga del 21 de septiembre ha sido de transición. De hecho, son los propios trabajadores los que reconocen que han tratado de dejar que la empresa Avanza hiciera bueno su nombre y avanzara en mejorar las condiciones de los empleados.

Juan Antonio Jiménez, secretario del comité de empresa y conductor del Metro de Granada, se muestra comprensivo en ese sentido aunque con matices: "Somos conscientes que es una empresa que está echando a andar y que hay que ser consecuentes pero la empresa ya está arrojando beneficios pero no parece que quiera mejorar nuestras condiciones". Su queja se fundamenta sobre todo en que a pesar de las negociaciones, Avanza no se acerca a las peticiones de los trabajadores.

Jiménez sostiene que "a la empresa no le interesa negociar ningún convenio porque están a gusto en el marco del estatuto de los trabajadores". Sin embargo, fuentes consultadas de la Agencia de Obra Pública de la Junta de Andalucía aclaran que los trabajadores sí se rigen por un convenio aunque es de carácter sectorial. En concreto, el que utilizan actualmente los empleados del Metro de Granada es el del transporte interurbano de la provincia de Granada.

Sueldos bajos y horas regaladas

Precisamente por esa falta de regulación que denuncian los trabajadores, los mismos protestan porque creen que sus sueldos son bajos. Juan Antonio Jiménez explica que un conductor del Metro de Granada cobra actualmente 18.500 euros netos al año lo que a su juicio es "una cantidad baja para un trabajo difícil como es el del Metro de Granada que provoca un gran estrés a sus conductores por tener más de 30 cruces en todo el recorrido".

Además, el estrés del que se quejan no se soluciona con el tiempo que tienen para descansar durante su jornada laboral. Pepe Aroca, portavoz del Sindicato Ferroviario, asume que los trabajadores "están regalando unas 200 horas a la empresa que no están ni reconocidas ni pagadas en tiempo". Esas horas salen de la suma diaria de una hora de descanso que se divide en 20, 25 y 15 minutos. Es decir, "de las ocho horas de trabajo diario te la parten en tres descansos que no entran en el cómputo general que a lo mejor conduces siete horas pero estás nueve horas allí" denuncia Juan Antonio Jiménez.

Además de ello, los trabajadores también protestan por la falta personal. Según la oferta de empleo pública original, debía haber 54 conductores y 24 técnicos de línea o revisores. La realidad es que ahora mismo hay 47 de los primeros y 22 de los segundos. "Estamos sacando el trabajo con menos personal del que hace falta" relata Jiménez. Quien a su vez recuerda que han sido tan comprensivos durante este año que incluso hubo muchos trabajadores que empezaron a trabajar con contratos de formación. Si bien todos esos contratos se regularizaron a finales de 2017 también es cierto que hubo quienes estuvieron algunos meses trabajando "gratis con la promesa de que después obtendrían un empleo que en muchos casos no llegaron a obtener" según explica el portavoz del Sindicato Ferroviario, Pepe Aroca.

Sevilla y Málaga como espejos

En suma, todo lo anterior explica los parones y la posible huelga total del 21 de septiembre. En consecuencia, Aroca aclara que lo que se pide es "un convenio laboral que respete los derechos sociales y laborales". Por ese motivo, los empleados y el comité de empresa tienen a los metros de Sevilla y Málaga como espejos en los que mirarse. Ya que ambos empezaron con una situación difícil que llevó a la huelga en los dos casos logrando la firma de convenios que en el caso del metro de la capital de Andalucía va camino ya de su tercer convenio colectivo.

Fruto de las reivindicaciones, los empleados también denuncian un "clima de represión" que alcanzó su máximo el 18 de julio cuando una empleada fue despedida, según Pepe Aroca del Sindicato Ferroviario, "por significarse y reclamar mejoras laborales". Un extremo que niegan desde la Agencia de Obra Pública dependiente de la Junta al asegurar que esta empleada fue despedida "porque no llevaba a cabo bien su labor".

En cualquier caso, Sevilla y Málaga son el ejemplo que quieren copiar los trabajadores no solo porque tienen un convenio propio sino porque "ya desde el inicio sus empleados cobraban 1.500 euros netos (200 euros más que los de Granada)" aclara Juan Antonio Jiménez. No obstante, la explotación de los tres metros es diferente. Mientras que Sevilla y Málaga cuentan con una concesión administrativa, Granada cuenta con una concesión directa. O lo que es lo mismo, la intervención de la Junta de Andalucía es menor en el caso granadino. De ahí que las fuentes consultadas por este medio se escuden en ello al asegurar que solo pueden ejercer un papel mediador pese a que los trabajadores les exigen que presionen a la empresa que explota el servicio.

La falta de acuerdo empaña el aniversario

Aunque este medio ha tratado de ponerse en contacto con la UTE Avanza que explota el Metro de Granada, ha resultado imposible. Quien sí han atendido la llamada de eldiario.es/andalucia es la Agencia de Obras Públicas cuyo responsable de comunicación, José Luis Padilla, ha querido expresar su confianza en que la negociación entre los trabajadores y la empresa llegue a buen puerto.

Padilla basa su optimismo en que "ha habido oferta por parte de Avanza pero el comité de empresa ha decidido seguir adelante con la huelga". Mientras aclara que "no estamos en esa mesa ni podemos estarlo", sostiene que "se cumple la legislación laboral" aunque los empleados nieguen la mayor.

Pese a ello, la Agencia de Obra Pública entiende que los trabajadores tienen derecho a reclamar el convenio colectivo específico pero que se equivocan cuando sostienen que faltan trabajadores. José Luis Padilla explica que si no hay más personal es porque las "frecuencias de paso entre trenes a la que quieren aspirar es a 8 minutos y actualmente está entre 9 y 10".

Desde la Agencia de Obra Pública se señala también que "la comparación con Sevilla y Málaga no vale porque Sevilla lleva nueve años cumpliendo el objetivo de demanda y en Málaga lleva cinco años sucediendo lo mismo cuando en Granada ni siquiera sabemos aún si se cumplirá". Es más, José Luis Padilla asume que "un convenio no es fácil de montar y tiene un proceso dilatado de negociación" y que de hecho a los trabajadores de los metros de Sevilla y Málaga les costó un par de años llegar a uno.

El portavoz de comunicación de la Agencia de Obra Pública estima también que los trabajadores del Metro de Granada tienen un empleo "que a diferencia de otros tendrá estabilidad laboral a lo largo del tiempo porque hay una cláusula que así lo define aunque la empresa que explota el servicio cambie".

Con todo, los parones seguirán produciéndose hasta que los trabajadores consigan sus objetivos. El próximo programado es para este miércoles 19 de septiembre y si para entonces no se resuelve nada el viernes 21 habrá una huelga total en el Metro de Granada. Justo el día en que la Junta de Andalucía quiere vender las bondades de este transporte en el primer aniversario de su puesta en funcionamiento. Unas bondades que no se prevé que cumplan con el dato de 11 millones de pasajeros que viajarían en este primer año según anunciaba el Gobierno andaluz en 2017. Aunque también habrá que esperar para los datos oficiales.

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