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Limpiadoras en huelga en Huesca: cobran menos de 800 euros y quieren “unas condiciones decentes”

Manifestación de las trabajadoras de la limpieza en Huesca

Miguel Barluenga


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4.000 limpiadoras de edificios y locales de Huesca se mantienen en huelga desde el pasado 16 de enero. Reclaman un aumento en sus sueldos que los equiparen con el Salario Mínimo Interprofesional (SMI), que no alcanzan, mientras el convenio colectivo se mantiene caducado desde 2017. La negociación con la patronal se ha estancado y esto ha llevado a las profesionales, en su inmensa mayoría mujeres, a las calles de la capital oscense para hacerse oír. Han convocado las paralizaciones Comisiones Obreras (CC OO) Del Hábitat de Aragón y la Federación de Servicios, Movilidad y Consumo de UGT-Aragón tras un intento fallido de conciliación en el Servicio Aragonés de Mediación y Arbitraje (SAMA).

Las dos partes se reprochan mutuamente “falta de voluntad” para alcanzar un acuerdo que resuelva este conflicto. El sector de la limpieza se define a sí mismo como “absolutamente precario”, como se define la profesional María José Ríos, que expresa que solo buscan “unas condiciones decentes,  lo mismo a lo que aspira cualquier trabajador”. Los sindicatos denuncian el “bloqueo” por parte de los empresarios “hacia todo tipo de incremento salarial mínimamente razonable”, además de cualquier mejora de las condiciones laborales. El salario base se sitúa por debajo de los 800 euros.

En todas sus manifestaciones se ha recordado que se trata de una actividad feminizada, con contratos a tiempo parcial, la mayoría indeseados, “por lo que los planteamientos de las empresas nos condenan a la precariedad, lejos de salarios dignos y siempre dependientes de los incrementos del Salario Mínimo Interprofesional”. Las empresas y los clientes públicos y privados han optado en este sector por un modelo con bajos precios de adjudicación, sin valor añadido en la prestación de servicios y con la “falacia” del traslado de incrementos de costes, “excusas para elevar los precios a los clientes y negar unas colecciones económicas y laborales que merece este colectivo”.

Los sindicatos pretenden que se adecuen las condiciones al SMI con carácter retroactivo del 1 de enero del año pasado, y aplicar para 2023 la estimación del Salario Mínimo que ya se va adaptando. Desde CC.OO. se promueve tratar con un convenio interanual las condiciones económicas y también las mejoras en materia de conciliación, jornada y otras cuestiones en las que “hay mucho margen de mejora”.

La Asociación Provincial de Empresarios muestra, por su parte, el “deseo” de llegar a la firma de un convenio colectivo “razonable para todas las partes, de tal forma y manera que no se pongan en peligro ni los puestos de trabajo ni la viabilidad de las empresas del sector”. Señala en un comunicado que desde el “elevado incremento del SMI” desde el año 2016 hasta el presente “será superior al 62% y supone un coste difícilmente asumible por las empresas ante la enorme dificultad de trasladarlo a los clientes, cuestión que en muchos casos no se ha podido realizar. Este incremento, que incide directamente en nuestra masa salarial, es muy superior a la media de los incrementos salariales pactados en el resto de convenios colectivos”.

La patronal quiere brindar acuerdos en todos los ámbitos del convenio: salarios, antigüedad, ventajas sociales, permisos retribuidos, jornada laboral, dignificación de la profesión, solicitar la modificación legislativa para facilitar la jubilación anticipada dado el desgaste físico que conlleva este tipo de trabajo…, “proposición que no ha sido aceptada por la representación de los trabajadores”, asegura.

Las instituciones locales y provinciales también se implican. El alcalde de Huesca, Luis Felipe, y el presidente de la Diputación de Huesca (DPH), Miguel Gracia, mantuvieron el viernes un encuentro con representantes del sector provincial de limpieza en el que se puso de manifiesto la necesidad de llegar a un acuerdo que sea satisfactorio para ambas partes y que atienda, en la medida de lo posible, las reivindicaciones salariales de los trabajadores. Ni el Ayuntamiento de Huesca ni la DPH tienen competencias en materia laboral en lo que respecta a este conflicto al no tratarse de trabajadores públicos, pero desde ambas administraciones  “se ha tratado de mediar entre las partes con el fin de que se pueda alcanzar un acuerdo que desbloquee la situación, garantizando los derechos de los trabajadores”.

De momento, los sindicatos convocantes apuntan que que no hay visos de que se alcance un acuerdo con las asociaciones empresariales, “que mantienen el pulso” y les pretenden “desacreditar ante la ciudadanía”, que se “muestra muy empática y solidaria con este colectivo trabajador”. “Los convocantes de la huelga insisten en que lo que se busca es, esencialmente, ”que un nuevo convenio colectivo garantice que cualquier empleada de la limpieza, con independencia de su fecha de ingreso en el sector, tenga garantizado cobrar al menos el SMI, algo  que a día de hoy no se asegura“.

El candidato de Podemos a la alcaldía de Huesca y concejal en el consistorio oscense, Guillermo Boix, ha recalcado que esta huelga “afecta a un sector que siempre ha sufrido unas condiciones absolutamente precarias” y, por ello, exige “que las instituciones negocien de una vez para conseguir un convenio que lleva caducado nada menos que un lustro”. Para Chunta, la huelga suponía “la única salida”  en un sector “que lleva cinco años con el convenio caducado, concretamente desde el 31 de diciembre de 2017, con una pérdida de poder adquisitivo creciente para las trabajadoras”.

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