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Cada vez es más difícil acceder a un cajero automático en el rural aragonés

Imagen de archivo de un cajero automático

María Bosque Senero

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Aunque el pago con tarjeta, teléfono móvil o incluso con el reloj, están cada vez más democratizados en comercios, restaurantes y otros servicios, todavía una importante parte de la población siguen optando por el dinero en metálico para realizar pagos. Un gesto que se centra sobre todo entre las personas mayores de 65 años; la población más abundante en el medio rural aragonés. 

En los últimos 15 años, Aragón ha visto desaparecer un total de 953 entidades bancarias diseminadas en todo el territorio (a septiembre del 2023). En 2008 se contabilizaron 1.794 sucursales, en septiembre de 2023 quedaban abiertas 841 entidades, lo que supone una reducción de más del 53%, según un informe publicado por el Banco de España.  

Las cifras muestran como en Aragón, casi el 60% de los municipios no cuentan con cajero automático ni oficina bancaria. Y las previsiones no son positivas. El mismo informe expone que se cierran una media de 2.000 cajeros al año, y estima que en una década habrán desaparecido el 34% de las máquinas que quedan en servicio en toda España. 

Sin embargo, mientras la oferta de oficinas bancarias en los pueblos de Aragón es cada vez menor, y el número de cajeros automáticos en los que poder sacar dinero está en declive, siete de cada diez personas siguen demandando dinero físico de estas máquinas. La media por retirada es de 180 euros, una cifra histórica que demuestra que el interés de los ciudadanos por pagar sus productos y servicios con dinero en metálico sigue siendo “muy alto”, apuntan los informes del Banco de España, especialmente en el medio rural, donde hay una mayor concentración de población que supera los 65 años.

En la provincia de Huesca casi 22.000 personas (un 9,8%) viven en una población sin acceso al dinero en efectivo; 21.000 en Zaragoza (2,1%) y 13.000 personas en Teruel (9,9%) según datos del “Infraestructura del efectivo y vulnerabilidad en el acceso al efectivo en España” (2021) elaborado por el Banco de España. 

Los datos también detallan que más de 420 municipios en todo Aragón no tienen cajero automático. Municipios como los de la comarca del Maestrazgo en Teruel, la zona más despoblada de Europa, sus vecinos se ven obligados a recorrer hasta 40 kilómetros de sinuosas carreteras de montaña a 1300 metros para poder acceder al servicio de cajero automático. “Estamos en una zona dura en invierno, con nieve y hielo en las carreteras, y personas muy mayores que tienen el mismo derecho que cualquiera a manejar sus finanzas, a tener su cartilla y a sacar su dinero metálico”, apunta el presidente de la comarca Fernando Safón. 

Una furgo-banco rural para todos

La comarca del Maestrazgo cuenta con unos 3.000 habitantes, que viven repartidos en 16 municipios, 6 barrios, y una entidad menor. Con una dispersión territorial de más de 1.200 kilómetros cuadrados es “un territorio tremendamente extenso” apunta el presidente de la comarca, y recuerda que actualmente solo las localidades de La Iglesuela del Cid, Cantavieja y Castellote cuentan con entidad bancaria y cajero automático. La demanda de la vecindad, y la voluntad de la comarca hicieron que este organismo público presentara una propuesta al Gobierno de Aragón para poner en marcha un servicio de banca itinerante. Se trata de un formato que se ha implantado con éxito en numerosos puntos de España, y que va en aumento; entre 2021 y 2022, se habían puesto en marcha 502 ofibúses en todo el país.  

Se espera que “este verano” el nuevo servicio esté ya en funcionamiento, anuncia el presidente comarcal Fernando Safón. La entidad bancaria sufragará el coste de la compra del vehículo, y la comarca y el Gobierno de Aragón, a través del departamento de despoblación, están estudiando cómo plasmar en un convenio “los gastos derivados del servicio, porque la comarca no tiene capacidad económica para asumirlos” apunta Safón. Las negociaciones “llevan buen camino” y “la receptividad del gobierno ha sido buena, porque han entendido la necesidad y la dificultad de la situación de los pueblos del Maestrazgo”, explica su presidente. 

Por el momento se desconoce cuál será el itinerario de este `Ofibús´, y cuántas veces a la semana o al mes recalará en las diferentes localidades de la comarca. “Somos pocos, pero tenemos derecho a tener los mismos servicios que tienen en las ciudades” defiende Safón y añade “las personas mayores tienen la necesidad de sacar su dinero en metálico, de hacer sus gestiones como cualquier otro ciudadano, y este servicio pondrá solución al importante problema que tenemos ahora” haciendo referencia a la desconexión financiera con la que la mayor parte de los pueblos de esta zona de Aragón conviven en su día a día. 

Cerca de 500 kilómetros cuadrados con un solo cajero automático

En el Maestrazgo, zona muy turística, los comercios, bares y restaurantes, hoteles, casas rurales y todas las empresas en general se enfrentan al problema de la falta de velocidad y calidad en la conexión a través de internet. “Esperamos que en algún momento llegue la fibra óptica en condiciones, porque la desconexión hace que sea complicado pagar con tarjeta u otros medios que no sean dinero metálico” expone el presidente de la comarca. De esa dificulta, su necesidad de poner en marcha un sistema de banca itinerante. 

En el otro extremo de la comunidad, en la provincia de Huesca, se encuentra el Parque Natural de la Sierra y Cañones de Guara. Una extensión de 475 km2 de territorio por el que se distribuyen quince municipios y un solo del cajero automático de la entidad bancaria Caja Rural de Aragón. La máquina se encuentra ubicada en un “pequeño espacio de no más de un metro cuadrado” dentro del hotel Santa María de Alquézar. Una hazaña que se logró hace más de dos décadas y, hasta la fecha, “la máquina no se ha movido de allí”, como recuerda la alcaldesa de en esta turística localidad, Ana Blasco Pardina. 

Para la edil, la ausencia de más oferta bancaria física “es una cuestión de rentabilidad, si a los bancos les interesara tener más presencia en esta zona, la tendrían, pero llevamos muchos años así, y tampoco se espera que la situación cambie” apunta y añade que, de momento, con el servicio de este único cajero “ha sido suficiente” para cubrir la necesidad de vecinos y visitantes en toda la zona de cobertura. Blasco, reconoce que, en ocasiones el cajero se queda sin dinero y entonces “entra en fuera de servicio” pero también asegura que “en cuanto damos aviso al banco, vienen y reponen dinero o arreglan el problema bastante rápido, son eficientes”. Un evento que se suele dar sobre todo en fechas estivales, cuando la afluencia de turismo es alta. A pesar de estos “pequeños inconvenientes”, la alcaldesa de Alquézar sostiene que los vecinos de la zona no demandan más servicios bancarios porque “hay otras poblaciones muy próximas como Barbastro que cubren esta necesidad”. Por otra parte, la alcaldesa recuerda que “el pago con tarjeta está ya a la orden del día en todos los establecimientos”. Una desconexión, la de las telecomunicaciones, que no afecta en esta zona de Aragón como sí lo hace poblaciones de Teruel, donde todavía quedan zonas grises, y por eso la demanda de un cajero automático o un servicio itinerante que de respuesta a esta demanda de dinero metálico esta “justificada” y es “necesaria” señala el alcalde de La Iglesuela del Cid. 

Si nadie lo hace, lo hacemos nosotros

En marzo de 2021 la localidad zaragozana de Jaraba se quedó sin oficina bancaria. El Ayuntamiento decidió entonces ponerse manos a la obra instalado un cajero automático para evitar que los vecinos se quedaran sin este servicio. El consistorio adquirió un inmueble próximo al edificio del Ayuntamiento en la Plaza Afán de Rivera. El cajero está operativo para vecinos y visitantes que necesiten sacar e ingresar efectivo, realizar transferencias o actualizar sus cartillas, entre otras gestiones.

Para la implantación de este servicio, el Ayuntamiento llevó a cabo varias negociaciones, hasta que finalmente se formalizó el contrato privado que incluye la instalación de un cajero automático multifunciones, para un periodo de siete años, con cargo del coste por mantenimiento del servicio al consistorio.

Una promesa pendiente

El Gobierno de Aragón y las Diputaciones Provinciales de Zaragoza, Huesca y Teruel firmaron un convenio el 18 de febrero de 2022 con el que anunciaron que se iba a extender la red de cajeros automáticos a todos los municipios que no contaran con uno. Desde ese momento “nada se ha movido” explican fuentes de Teruel Existe. 

Esta formación política presentó el Congreso y en el Senado “varias preguntas e interpelaciones sobre este tema” explican, y desde el Gobierno central, aseguran, “contestaron afirmativamente y dijeron que iban a tomar cartas en el asunto, pero lo cierto es que no se llegó a hacer nada, y sigue igualmente sin hacerse nada”, añaden. Teruel Existe también recuerda que, en Aragón se puso sobre la mesa la posibilidad de estudiar un convenio con Correos, con el fin de paliar los problemas de “exclusión financiera” que viven muchos pueblos en Aragón. Una idea sobre la que desde Aragón Existe aseguran que no les consta que se haya llegado a poner en marcha. Los de la formación turolense exigen que “se pongan en marcha soluciones concretas y que se cumplan los compromisos adquiridos”. 

En este sentido, la Comisión Europea ya ha advertido en numerosas ocasiones sobre la “especial protección que merecen los usuarios bancarios vulnerables por parte de entidades y gobiernos”.

En mayo de este año, el Defensor del Pueblo, Ángel Gabilondo, registró en las Cortes Generales el informe `Retos de la inclusión financiera: servicios bancarios y personas vulnerables´. El texto contiene 32 recomendaciones dirigidas a la Secretaría de Estado de Economía y Apoyo a la Empresa, al Banco de España, a la Comisión Nacional de los Mercados y de la Competencia (CNMC), al Servicio Ejecutivo de la Comisión de Prevención del Blanqueo de Capitales e Infracciones Monetarias (SEPBLAC) y a la Sociedad Correos y Telégrafos.

El Defensor del pueblo hace especial referencia a la “paulatina desaparición de oficinas bancarias en núcleos rurales y en la España menos poblada”, y considera que el proceso de cierre de la última sucursal o del último cajero de una población requiere de un “riguroso análisis de impacto y de la proposición de alternativas” para evitar que los ciudadanos queden desasistidos sin poder hacer uso de servicios bancarios. En esta línea, el informe aconseja fomentar modelos de gestión multimarca allí donde la concurrencia de los operadores económicos no la garantice. También, recomienda crear un grupo de trabajo con Correos para ver “la viabilidad de que este organismo público preste servicios adicionales por cuenta de las entidades bancarias”, así como la posibilidad de reproducir ese modelo de agencia con otras entidades con características y niveles de implantación territorial similares.

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