Un trabajador que se negó a vacunarse desata un brote en una residencia cántabra con al menos cinco contagios

Vacunas contra la covid-19 de Pfizer. EFE/ Raúl Caro.

La situación en las residencias cántabras lleva tres meses en calma gracias a los efectos de la vacuna contra la COVID-19. Pese a que su efectividad no es el 100% y pueden producirse contagios leves, la realidad es que la inmunidad que genera contra el virus ha frenado en seco el caos que provocó la pandemia en uno de los colectivos más vulnerables.

Y la prueba más fehaciente de ello es lo que ha ocurrido en la residencia de mayores DomusVi de Liencres, donde se ha desatado un brote de hasta el momento cinco contagios provocado por la negativa de un trabajador a recibir la vacuna. Así, según el Instituto Cántabro de Servicios Sociales, son tres usuarios infectados, ninguno de ellos hospitalizado, y dos trabajadores.

"El escenario actual obliga a extremar medidas porque la inmunidad que proporciona la vacuna no es del cien por cien y con el aumento de contagios que se está produciendo volvemos a poner en riesgo a las personas más vulnerables y la capacidad de los hospitales", ha expresado este jueves el vicepresidente y portavoz del Ejecutivo autonómico, Pablo Zuloaga (PSOE), durante la rueda de prensa posterior al Consejo de Gobierno.

Se trata del segundo brote en una residencia cántabra desde que se inmunizó a sus usuarios y trabajadores con la pauta completa. El anterior, en Quijas (Reocín), alcanzó los 23 positivos, pero se superó sin fallecidos y con casi la totalidad de sus infectados asintomáticos o con sintomatología leve.

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