Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.
TOLEDO

María Herrera, bicampeona del mundo de motos: “Los equipos no dan oportunidades a mujeres con potencial”

Foco
La piloto de motos toledana María Herrera

Rodrigo Abad

0

La mayor ilusión de María Herrera Muñoz (Oropesa, Toledo, 1996) fue convertirse en campeona del mundo de motociclismo por segunda vez. Ocurrió este octubre de 2026. Consiguió seis victorias y diez podios en un total de doce carreras, convirtiéndose en una de las pilotos más reconocidas. Sin embargo, ha sido un camino costoso en el que ha tenido que hacer frente no solo a las dudas, sino también a la desconfianza por parte de los equipos oficiales. El motociclismo es un deporte “más masculinizado”.

María Herrera rememora que, cuando era pequeña, era una niña competitiva: “Quería ganar al fútbol, cuando montábamos en bici y hacíamos carreras. Siempre buscaba la competición en todo lo que hacía”.

María Herrera en uno de sus primeros podios, en 3a posición, en la década de los 2000

Su padre era aficionado de las motos y quiso que sus hijos –María y sus dos hermanos– probasen. Con cinco años, se subió por primera vez a una. Al año siguiente llegó su primera carrera, quedó tercera. Herrera recuerda que le dieron treinta euros de premio y que lo repartió con sus hermanos. Las motos eran un hobby compartido.

“Mi padre vio que yo era muy competitiva y que quería ganar a mis amigos, así que me apuntó a una carrera junto a otros 200 niños de todas nacionalidades”, cuenta. “Poco a poco fui aprendiendo hasta lograr una quinta posición, así conseguí que me becaran. Con siete añitos comencé mi carrera deportiva en Valencia”.

De hobby a modo de vida

Ya a sus 14 años, María Herrera se dio cuenta de que el motociclismo era un deporte que le gustaba practicar a diario, que podría convertirlo en su profesión. “Quería luchar por conseguir algo más aunque tuviera que sacrificar algunas cosas”, apunta: “Me marché a Barcelona a un centro de alto rendimiento a estudiar y entrenar allí para estar cerca de mi equipo. Ahí me di cuenta de que esto iba en serio”.

Dejar cosas atrás fue “un poco sacrificio”. No solo para ella, también para su familia. “Mi padre nunca me metió presión, era algo que me salía solo. No me lo tomaba como una exigencia. Recuerdo que me dijo: 'Si te tengo que levantar de la cama algún día para ir, es que no te gusta'. Pero me convertí en una persona disciplinada para este deporte, porque él siempre me acompañaba y al final los fines de semana dejábamos de lado a la familia”.

María Herrera durante una carrera en pista

A la hora de prepararse, sus entrenamientos son “iguales que los de cualquier deportista”. Aunque, sí, hay ejercicios específicos para la moto. Herrera se levanta a las siete menos cuarto de la mañana para ir al primer entrenamiento. Una hora de cardio, desayuno y, después, un nuevo entrenamiento, más largo que el anterior. Puede ser gimnasio, bici o natación. En total, más de cinco horas de entrenamiento diarias.

Herrera lamenta que “por desgracia” cerca de Oropesa, donde vive, no hay circuitos. La campeona tiene que desplazarse hasta Talavera la Real, en Badajoz. “Si quiero ir a un ciercuito, todo me pilla a unas cuatro horas”, explica. “Pero no tenerlo cerca también hace que haya aprendido a valorar el exprimir el día. Concentrarme en hacer lo máximo en el circuito”. De esta manera, cree que “se debería apostar porque en la zona de Toledo construyan un circuito más grande”.

Hacer frente al machismo y convertirse en campeona del mundo

La motociclista dice que no fue consciente del hecho de que el mundo de las motos fuera algo “masculinizado” hasta que no fue adolescente. “Con seis años, cuando empecé, era un hobby. A los 16, me di cuenta de que aunque la gente me respetaba porque era muy rápida en la pista, si es verdad que cuesta mucho que los equipos te den la confianza para creer que puedes ser campeona del mundo como un hombre”. Herrera recuerda un campeonato de motos eléctricas en el que le tocó utilizar una que pesaba 260 kilos. Fue la única mujer capaz de pilotarla. “Ahí vi un rayito de luz, porque era una categoría complicada. Después me salió lo del mundial femenino”.

María Herrera al convertirse en bicampeona de mundo de motociclismo femenino

Herrera explica que pese a sus buenos resultados, ningún equipo oficial llamaba a su puerta. “La desconfianza ha sido una barrera para mí”, explica. “Y tampoco he tenido el impulso de un equipo oficial, que en Moto3 lo merecía por los tiempos que estaba haciendo”. Eso le hizo dudar de si valía la pena seguir compitiendo: “Si vales para este deporte, no entiendo por qué no te ayudan. Me cuesta mucho creer que no haya nadie capaz de confiar en una mujer, de darle una oportunidad en un equipo teniendo potencial. Es lo que más me ha frustrado”.

Después de casi veinte años compitiendo, finalmente consiguió alzarse con el título de campeona del mundo de motociclismo femenino (WCR) en 2025 en el Circuito de Jerez-Ángel Nieto. Un título que revalidó en octubre de 2026 en el mismo emplazamiento.

Aun yendo rápido, la desconfianza ha sido una barrera que he tenido, de no tener el impulso de un equipo oficial que en Moto3 lo merecía por los tiempos que estaba haciendo

Cuenta que a lo largo de la temporada ha corrido en 12 carreras, y aún siendo campeona del mundo todavía siente “nervios por hacerlo bien, por no fallar” cuando entra a un circuito. “Me sigo ilusionando”, dice. “En Inglaterra ya lo había ganado [el título], pero por una penalización no pudo ser... Fue un poquito injusto. Pero en Jerez, cuando ya lo conseguí, me inundó la tranquilidad, porque mi familia, mi equipo y yo hemos trabajado muy duro”.

Soporte institucional y futuro

Aunque es bicampeona del mundo de motociclismo femenino, cuando Herrera se quita el casco deja muy de lado esa parte de su vida. “En mi día a día, necesito desconectar. Me gusta mucho el deporte, hacer bici, pintar... Ahora estoy haciendo cuadros, que me ayuda a dejar la mente en blanco. Y también ayudo en el restaurante familiar”

Para ella, convertirse en piloto de élite conllevo dejar los estudios, pero ahora se está planteando retomarlos. Cuando encuentre el momento, dice. “Es una espinita que tengo. Quiero hacer algo relacionado con ciencias de la actividad física y el deporte o marketing, que también me mola mucho”.

La toledana María Herrera pilotando su moto

Tras 20 años de carrera deportiva, este ha sido el primer año en el que ha recibido ayuda institucional de Castilla-La Mancha. Y aunque dice sentirse agradecida, que continúe así, le da “un poquito de pena” que en algunos momentos se le haya dejado de lado. “Es un orgullo llevar la bandera de Castilla-La Mancha por todo el mundo, pero es muy costoso mantenerse en la élite”, se justifica.

Ahora, después de ganar dos veces el título mundial, la ilusión de María Herrera es volver a hacerlo: conseguir el tercero. “Me motiva mucho poder conseguirlo. Pero también me gustaría crear una escuela que ayude a las jóvenes pilotos a tener más facilidad de seguir formándose y de acceder a un campeonato. Es mi ilusión”.

Etiquetas
stats