Una mañana de 'ayusismo' en el Mercado de Colón de València
“¿Pérez Llorca quién es? Nene, yo he venido a ver a la Ayuso”, decía una mujer. Eran las doce y media. Otra asistente, bastante más joven, aseguraba que la presidenta madrileña “lo tiene todo: morena, alta, guapa, joven”. Mientras tanto, un joven mexicano preguntaba a qué partido pertenecía Ayuso. Poco importaba, con lo poco que la había escuchado, estaba convencido de que era lo que España necesitaba. El president de la Generalitat, Juanfran Pérez Llorca, y la alcaldesa de València, María José Catalá, jugaban en casa. Sin embargo, hoy la protagonista venía de Madrid.
La jornada había comenzado en el mercado del Cabanyal, el mismo barrio en el que Pedro Sánchez había celebrado su mitin la víspera. Ayuso fue recibida entre muestras de afecto de unos y expresiones de rechazo de otros. La presidenta madrileña recorrió el mercado acompañada por su equipo y el personal de seguridad. Entre quienes la seguían de cerca se encontraban Miguel Ángel Rodríguez, su jefe de gabinete, y Alfonso Serrano, secretario general del PP de Madrid. Ambos, por cierto, acabarían ejerciendo de escoltas improvisados, con el agobio dibujado en el rostro, cuando el fervor de los asistentes en el Mercado de Colón les obligó a contribuir a abrir paso a la presidenta entre la multitud. De hecho, a juzgar por su expresión cuando era empujado en todas las direcciones, quizá MAR habría preferido encontrarse con un poco menos de ayusismo.
Entre curiosos, familias y simpatizantes del PP, una gorra roja con el lema “Make Spain Great Again” aportaba un toque trumpista al paisaje. Pero la verdadera protagonista de la mañana no necesitaba presentación. A su llegada los asistentes coreaban “¡presidenta, presidenta!”. Un militante de Nuevas Generaciones, preguntado por la posibilidad de que a Alberto Núñez Feijóo le pitasen los oídos al escuchar semejantes cánticos, esbozaba una sonrisa irónica: “Se refieren a presidenta, pero de la Comunidad de Madrid, es que Isabel -nombre de pila, para que quede claro que es de los suyos, que hay complicidad- es presidenta, pero de la Comunidad de Madrid”.
El mitin, abierto al público y sin acreditaciones específicas para la prensa, congregó a tantos asistentes que seguir los discursos desde las últimas filas se convirtió en un ejercicio de imaginación. Algunos buscaban un hueco entre las cabezas. Y cuando algunos niños empezaron a subirse a las vallas del mercado, algunos no tan niños pensaron que era una buena idea.
Pérez Llorca dio comienzo a los discursos deshaciéndose en elogios hacia la presidenta madrileña y dijo ser el primero porque “el día iba de mujeres” y dejaría paso a sus compañeros de partido. Le siguió María José Catalá, cuyo discurso comenzó con acompañamiento pirotécnico no previsto: una traca proveniente de una boda. Al principio tímida. Fue ganando intensidad hasta hacer inaudibles las palabras de la alcaldesa, que esperó sonriente a que terminara. Y, por si su predecesor no había sido suficientemente obsequioso con Ayuso, Catalá aprovechó la ocasión: “La recibimos con una traca, como hacemos los valencianos”. Más adelante, mientras cargaba contra Pedro Sánchez, un hombre en el público miró a ambos lados, vaciló unos segundos y haciendo de sus manos un altavoz exclamó: “¡A la cárcel!”. Una señora se volvió sobresaltada, asomó la vista bajándose las gafas de sol y le reprochó: “¡Qué susto me has dado!”. Catalá ni se inmutó; o no quiso inmutarse.
Un grupo de jóvenes seguía el discurso de Catalá con gesto de resignación. Habían acudido, según explicaban, a ver el “percal”, aunque tenían sus reservas sobre la visita de Ayuso a València. Trataban de pasar desapercibidos entre una multitud que aplaudía, mientras ellos, por el contrario, utilizaban las manos para taparse la boca y cuchichear. Uno de ellos, en voz lo suficientemente alta como para llegar a oídos de algún periodista cotilla, cuestionaba que la derecha presumiese de contar con el apoyo de la calle mientras, a su juicio, se criminalizaban las movilizaciones de la izquierda.
Entonces, por fin, llegó el momento Ayuso. Tomó la palabra la presidenta de la Comunidad de Madrid. A algunos debieron de salirles callos de tanto aplaudir. En su línea habitual, centró buena parte de sus palabras en las críticas a Pedro Sánchez y cerró el discurso y el mitin lanzando su pronóstico/advertencia habitual: “Cuatro años más de este Gobierno nos llevarían a la destrucción como nación”.
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