eldiario.es

9

CATALUNYA

Entrevista | Eva Millet, autora de 'Hiperniños'

"Hay padres que educan más a golpe de Google que con consejos de los abuelos"

La periodista Eva Millet disecciona los conceptos de hiperpadres e hiperhijos: "Hemos pasado del culto de los antepasados al de los descendientes"

"A estos niños les cuesta más aburrirse. Están siempre haciendo actividades y no tienen tiempo para estar quietos, para pensar"

"Conozco un caso de una madre que se cogió una excedencia de dos meses para buscar escuela para su hijo"

Eva Millet, autora de 'Hiperniños'

Eva Millet, autora de 'Hiperniños' Robert Bonet

La periodista Eva Millet lleva varios años profundizando en el fenómeno de la hiperpaternidad, término acuñado en Estados Unidos para definir a aquellas familias que se vuelcan en la educación de sus hijos hasta el punto de saturar sus tardes de horarios extraescolares y sobreprotegerlos. Una casuística parecida a la del "niño consentido" que siempre ha existido, pero con una ansiedad parental y una necesidad de realización a través de los hijos que Millet considera propios del siglo XXI. Ahora publica el libro Hiperhijos: ¿hijos perfectos o hipohijos? (Plataforma Actual), en el que analiza el impacto de este tipo de crianza en el desarrollo de los niños.

¿A que se refiere con el concepto hiperpadres e hiperniños?

Es un concepto que define un estilo de crianza excesivamente volcado en el niño. Se nos ha hecho creer que para ser buenos padres debemos anticiparnos a los problemas de los niños, con lo que nos dedicamos a resolverlos, a sobreprotegerlos, a apuntarlos a muchas actividades extraescolares cada día, ya de muy pequeños, para que triunfen en la vida… El hiperniño es el niño mimado de siempre pero con dos factores añadidos: es fruto de una mayor ansiedad parental y de una mayor presión para tener éxito. Los padres les dedican mucho dinero y esfuerzo.

Este concepto lo acuñaron varios autores e investigadores en Estados Unidos. ¿Hasta qué punto lo ve un problema extendido en España?

Es el signo de los tiempos. El libro es fruto de observaciones y entrevistas con familias, colegios, monitores de campamentos… Los profesores están asustados porque se encuentran cada vez más con padres hiperentrometidos en su tarea. Lo que pasa es que ahora los niños son muy buscados por las familias, los tenemos tarde, hemos pensado mucho en cómo queremos criarlos… Hemos pasado del culto de los antepasados al de los descendientes. Vas a las casas y las fotos ya no son de los abuelos, sino de los niños, que más que nunca son los reyes de la casa. Esto tiene que ver con que tenemos 1,3 hijos de media por pareja y antes eran muchos más, no se les prestaba tanta atención. Antes eran muebles, ahora son altares.

¿Pero no es una buena señal que los niños tengan mayor capacidad de decisión en seno de la familia, por ejemplo?

Los niños necesitan reconocimiento, afecto, amor, respeto… Y también límites. Quizás antes había demasiados y en algunas familias no podían mover ni un dedo, pero ahora hay casos en los que se hace lo que ellos quieren.

¿Qué otras características definen a un hiperpadre o a un hiperhijo?

La adoración al hijo, la resolución excesiva de los problemas del niño, como puede ser hacerles los deberes, la exhibición del niño, la sobreprotección y justificación constante de sus posibles malos comportamientos… De todo este cóctel salen hiperniños, con una idea de si mismos un poco narcisista, de ser el centro del universo, y a la vez una baja tolerancia a la frustración porque sus padres lo hacen todo por ellos. Y esto tiene que ver también con otra característica, y es que a estos niños les cuesta más aburrirse. Están siempre haciendo actividades y no tienen tiempo para estar quietos, para pensar… El aburrimiento y el juego son motores de creatividad.

Parece que está describiendo un fenómeno como mínimo de clase media. Ser hiperpadre debe de ser bastante caro. Un estudio señalaba que los niños de clase alta hacen más del doble de actividades extraescolares que los de clase baja, que tienen hábitos mucho más sedentarios.

Es una gran inversión económica y de tiempo, sí. Y un fenómeno de clases medias y altas. Todos los niños deben tener derecho a acceder a las extraescolares por igual. Pero aquí también existe un componente a tener en cuenta: hay una oferta brutal. Hay 2.000 tipos de extraescolares distintas, y se genera a veces competencia entre familias, que ven que deben dar a sus hijos lo que otras dan a los suyos. Lo mismo pasa con las experiencias: ¿cómo no le vas a dar a tus hijos unos campamentos en inglés en los que van en kayak? El mercado es brutal.

Eva Millet, autora de 'Hiperniños'

Eva Millet, autora de 'Hiperniños' Robert Bonet

Usted es bastante crítica en el libro con la sobreexposición del niño a actividades y experiencias desde muy pequeños. ¿Por qué?

Creo que debemos relajarnos un poco, pensar que los padres e hijos perfectos no existen, que la educación no es una suma de inputs o experiencias, sino que también son muy importantes los valores, la empatía. Hay niños que hacen lenguaje musical a los cinco años pero no saben dar las gracias o los buenos días. Esto pasa. Es evidente que si hacen ambas cosas, mejor, pero lo que quiero decir es que la educación no se basa solo en los conocimientos.

Por eso hay que reivindicar también el dejarlos aburrir, pasar tardes de sábado en familia sin hacer nada ahora que los fines de semana están tan saturados. Dedicarnos más a la contemplación, a salir a pasear con el único propósito de dar una vuelta, ¡esto a los niños les encanta! El decrecimiento debe llegar a la crianza, no hace falta que todo sea tan elaborado, que las actividades deban ser del tipo ‘Mozart para niños’. Con la sobreestimulación de pequeños nos pasa que nos damos demasiada importancia a los neuromitos, según los cuales la etapa de los 0 a 3 años es vital. Y sí, ¡pero si a los dos años tu hijo no es un pequeño Mozart no pasa nada! La vida continúa.

¿Diría que la hiperpaternidad responde también a que, ante un futuro laboral más inestable para las nuevas generaciones, los padres lo apuestan todo a la formación de sus hijos para que puedan salir adelante? Antes quizás había menos incertidumbre.

Es probable, sí. Diría que los padres y madres tienen más inseguridades que antes. Otra cosa es que están más solos. Hace años en las familias opinaba todo el mundo, pero ahora son más nucleares. Los padres educan más a golpe de Google, o de libros, que con los consejos de los abuelos. Hay tanta información que van un poco perdidos. Pasa por ejemplo a la hora de escoger colegio.

Ahora es época de preinscripciones escolares. Es un momento importante para las familias, no se si hiper o no.

Encontrar colegio es una tarea fundamental para muchos padres, pero para los hiper especialmente. Conozco un caso de una madre que se cogió una excedencia de dos meses para buscar escuela para su hijo. Familias que hacen excels, entrevistas de varias horas… Es una tarea de investigación que sobre el papel no me parece mal, pero con sentido común. Porque a veces incluso cuando encuentran escuela, algunos hiperpadres no se fían y, para mi, cruzan algunas líneas rojas que tienen que ver con la relación entre familias y docentes.

No lo he preguntado hasta ahora pero intuyo que la hiperpaternidad, pese a su nombre, afecta más a las madres. ¿Es así?

Sí, pero porque somos todavía las mujeres quienes más nos responsabilizamos de la educación de los hijos. No por otra cosa. Hay muchos hiperpadres hombres. El caso más evidente es el del deporte, en el que algunos suelen volcar sus aspiraciones de futuros Messi y Rafa Nadal hasta el punto de envenenar la actividad.

El día a día de una hipermadre es muy estresante, muchas se convierten en chófer, asistente… Todo el día gestionando la vida del niño. Hay estudios que señalan que madres que practican crianzas más intensivas están más estresadas, incluso a veces no lo pasan bien porque piensan que podrían hacer más y no le están dando a sus hijos todos los inputs que necesitan.

Llegamos al final de una entrevista muy crítica con los padres demasiado protectores, pero habrá quien pensará que simplemente lo que quieren es lo mejor para sus hijos, ¿no cree?

Sí, pero es que lo mejor para tu hijo no es están siempre detrás suyo, haciéndoselo todo, diciéndole siempre que sí. Hay que dejarlo también a su aire, considerar que es una persona, que toma decisiones, que puede equivocarse. Si no, nos encontramos con adolescentes que tienen miedo a fallar, auténtico pavor, tanto en sus relaciones personales como en el trabajo. O niños que tienen más miedos que antes. Esto me lo comentaban monitores de campamentos. Hasta el punto de un caso de una niña que tenía miedo de tirar la cadena del váter y estuvo diez años sin hacerlo. Y, claro, no podía ir de campamentos o a casa de sus amigas...

La buena intención te lleva a protegerlos, pero a la larga los acabas desprotegiendo. Es como el capítulo Arkangel de Black Mirror, que retrata a una madre que le pone un chip a su hija para controlarla desde su iPad, y cuando detecta que algo le genera ansiedad, se lo pixela. Así la niña nunca siente miedo, pero tampoco aprende a gestionarlo. Es un caso extremo de hipermadre... Y acaba fatal. 

Comentar

Enviar comentario

Comentar

Comentarios

Ordenar por: Relevancia | Fecha