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CATALUNYA

Entrevista | Mercedes Vidal, presidenta de TMB

"Hacer transparente TMB no es sencillo y menos mientras se negocian convenios"

La presidenta de Transports Metropolitans de Barcelona y regidora de Movilidad de la capital catalana, Mercedes Vidal, explica los últimos avances de la empresa en materia de transparencia

TMB publicó esta semana los nombres y sueldos de sus 21 directivos tras ser obligada por la Comisión de Transparencia a raíz de una reclamación de Catalunya Plural

Entre los contratados fuera de convenio "puede haber algunos que estén cobrando sueldos que no les corresponden", reconoce la concejala de BComú

Mercedes Vidal, concejala de movilidad de Barcelona y presidenta de TMB

Mercedes Vidal, concejala de movilidad de Barcelona y presidenta de TMB ROBERT BONET

Tras varios meses de batalla administrativa, Catalunya Plural consiguió el 7 de julio una resolución favorable que obliga a Transports Metropolitans de Barcelona (TMB), la empresa de transporte público del Área Metropolitana de Barcelona (AMB), a entregar diversas informaciones. Esta semana, a tres días de que se agotara el plazo para entregarlos, la empresa publicó una parte de esos datos. Mercedes Vidal, concejala de Movilidad del Ayuntamiento de Barcelona y presidenta de TMB, explica los pormenores, dificultades y proyectos a largo plazo del proceso para transparentar la empresa de capital público más grande de Catalunya.

¿Por qué el Ayuntamiento ha omitido que la Comisión de Transparencia ha obligado a TMB a publicar los sueldos de sus directivos?

Porque esa obligación no viene exclusivamente de una persona. Agradecemos el periodismo de investigación, pero la obligación es colectiva y propia. Hicimos transparencia desde el primer minuto que entramos en TMB. Además, contratamos al nuevo consejero delegado de TMB y publicamos su sueldo en una nota de prensa, que fue una política totalmente inusual hasta entonces. El periodismo ha hecho su papel, los trabajadores llevan años luchando por esto y nosotros mismos, viniendo de los colectivos de los que venimos, hemos estado exigiendo esta transparencia. Es un ejercicio de salud democrática, no de ponerse medallas.

A su llegada al Ayuntamiento, ¿tuvo la sensación de que TMB era una empresa opaca o sobre la que, al menos, había muchas acusaciones de opacidad?

Sí. Cuando entramos fuimos conscientes de que era necesario abrir puertas y ventanas. Nuestro papel en las instituciones, respecto a la transparencia, es hacer cumplir la ley. Es una ley muy ambiciosa y estamos haciendo todos los esfuerzos para cumplirla. De hecho no hay más que ver que en un año nunca se había avanzado tanto en transparencia en TMB. Lo hacemos por ley y por convicción. También sorprende que algunos de los que ahora nos piden más rapidez y más acciones han estado mandando muchos años en TMB.

La responsable de transparencia de TMB cuando Catalunya Plural comenzó este proceso de petición de información, Asunción Santolaria, fue cesada hace poco más de un mes. ¿Cuál fue el motivo?

Creímos que sus responsabilidades podían asumirlas otras áreas, se podía repartir entre la estructura existente. Es parte de un proceso de remodelación de la directiva que ha implicado la salida de dos personas que se han sustituido por otras, y de otras dos cuyas responsabilidades se han repartido entre otras personas.

Hay quien puede preguntarse cómo es posible que un diario, introduciendo peticiones de transparencia que acaban en una comisión de arbitraje, acelere sus plazos de cumplimiento más que la voluntad de la presidenta de la empresa.

Lo cierto es que ya estaba previsto publicar estos datos en este plazo. Más allá de eso, hacer transparente una empresa tan opaca como TMB no es nada sencillo, y menos en plenas negociaciones de los dos convenios colectivos, de bus y metro.

¿Quiere decir que la negociación de convenios es uno de los factores que les ha llevado a ocultar la información que se reclamaba?

No, lo que digo es que la negociación de convenios, que es muy complicada, junto con nuestro papel como garantes del derecho a la movilidad, nos ha impedido dedicar todas las energías que hubiéramos querido a la transparencia. La ciudadanía tenía muy claro que la prioridad era resolver los problemas derivados de la negociación de los convenios. Eso ha ocasionado que, lamentablemente, no hayamos tenido toda la dedicación que hubiéramos querido para resolver una cuestión tan compleja como esta.

¿Usted como presidenta de TMB puede asegurar que el 1 de octubre, cuando nos entreguen nombres y sueldos del personal fuera de convenio, no encontraremos ahí exdirectivos con sueldos de 100.000 euros?

Puede haber responsables de área que estén cobrando sueldos que no les corresponden, que vienen de épocas anteriores. Nosotros de momento solo hemos contratado a dos personas dentro de la estructura directiva, que son el consejero delegado, Enric Cañas, y el responsable de Marketing. Y son precisamente las personas de esa lista que tienen el sueldo más bajo.

El responsable de Marketing de TMB es Joaquim Balsera, el exalcalde de Gavà del PSC, ¿no? 

Sí.

¿Quién y cómo elige y nombra a los directivos de TMB?

En el caso del consejero delegado, lo hace el AMB, y su aprobación se lleva al consejo de administración.

¿Y en el caso del resto es igual? Por ejemplo, Balsera. ¿Quién lo elige y nombra?

En este caso no, porque es una responsabilidad menor. Cuando entramos dos personas salieron y dos entraron, con rebajas de sueldos muy considerables. TMB depende de la vicepresidencia de Transporte del AMB, que es un órgano político, por lo tanto hay una dependencia. Pero en el AMB hay un gobierno amplio, donde participan también PSC y ERC, y la responsabilidad es compartida por todos nosotros. Esos nombramientos vinieron por la vicepresidencia de Transporte del AMB [cargo que ocupa el alcalde de Sant Joan Despí, Antoni Poveda (PSC)].

¿Considera que los directivos, y concretamente los contratados por su gobierno, son las personas más adecuadas posibles para los puestos que ocupan?

Las dos contrataciones que hemos realizado tienen bastantes novedades, no únicamente la rebaja salarial. De hecho, este es el primer consejero delegado que tiene un perfil técnico y de experiencia gerencial previa en una empresa de transporte.

Además de haber sido asesor de ICV.

Lo fue en un momento determinado, pero eso no implica una militancia. Buscamos un perfil determinado y también de confianza política, en especial para el puesto del consejero delegado, que tiene responsabilidades políticas.

¿Qué se valoró en el caso del exalcalde de Gavà, Joaquim Balsera?

Su experiencia en el campo del Marketing y también como jefe de gabinete de alcaldes en el ayuntamiento de Barcelona.

¿Nombrar a Balsera formó parte del pacto de gobierno del AMB con el PSC?

Bueno, estamos en un gobierno compartido, y además en una vicepresidencia que depende directamente del PSC. Es una responsabilidad y una decisión compartida. Dicho esto, nos responsabilizamos de las personas que hemos incorporado y entendemos que el resto está ahí por decisiones previas sobre las que hay que profundizar y ver qué dirección se toma. Pero el debate sobre la necesaria racionalización de la estructura directiva es poco amigo de demagogias y de titulares.

Antes presumía de haber anunciado el sueldo de Cañas. ¿En el caso de Balsera por qué prefirieron no anunciar el nombre?

El caso del consejero delegado tiene una mayor relevancia como figura técnico-política. Balsera entra como director de Marketing, que es una pieza más en el organigrama.

La concejala de Mobilitata de Barcelona en Comú y presidenta de TMB, Mercedes Vidal

Vidal destaca que la transparencia "no es una cuestión de ideario político" sino de "cultura democrática" ROBERT BONET

¿Quién es el responsable de que una petición de transparencia se responda de manera parcial o no se responda, como fue la enviada por Catalunya Plural el 28 de febrero?

La responsabilidad es de la empresa. La idea, claro, es cumplir con los plazos.

¿Quién es el responsable de transparencia de TMB en este momento?

El enlace de transparencia de TMB es Marc Barberà, que depende de la directora económicofinancera, Lola Bravo.

Durante estos seis meses en los que se ha negado esta información vulnerando la ley, ¿no considera que ya ha habido incumplimientos que merecen la depuración de responsabilidades, dentro de la empresa o políticas?

Nos hubiera gustado ir más rápido, pero la primera obligación de la empresa es mover diariamente a 1,3 millones de personas. Aparte de esto, llevamos desde el inicio de nuestra entrada de TMB negociando dos convenios colectivos muy complejos, los del bus y el metro. Además, se trata de hacer cumplir la ley de Transparencia a una empresa mercantil [TMB es una empresa privada de capital público], lo cual tampoco es tan sencillo como en una administración pública. No teníamos claro muchas peticiones y siempre queremos que todo esté ajustado a la ley y que toda la información que se dé sea veraz.

Con todo esto, ¿cree que la situación que se ha creado merece algún tipo de depuración de responsabilidades?

Desde la anterior publicación de transparencia ya nos preparábamos para el siguiente paso. Tenemos claro que esto es un proceso. El hecho de habernos retrasado, que es así, responde al deseo de cumplir con la ley de Transparencia.

Una vez publicados los nuevos datos, sindicatos como CGT denunciaron que hay exmiembros de la cúpula directiva que han pasado a estar contratados fuera de convenio pero manteniendo el sueldo. ¿Es cierto? 

Hemos comenzado a racionalizar la estructura directiva de TMB y quedan muchos pasos por dar. Es una empresa que lleva muchos años funcionando de una determinada manera y nosotros tenemos que hacer que funcione de la forma más eficiente posible. Nuestra política siempre ha sido de moderación salarial, y eso lo demostramos el primer día con la contratación del consejero delegado, que no solo publicamos sino que rebajamos su sueldo en más de un 40%. 

La pregunta es sobre los trabajadores fuera de convenio.

Es cierto que en TMB existe un colectivo desmesurado de gente fuera de convenio. Eso no quiere decir que sean directivos, ni mucho menos. Los directivos en TMB son los que ahora han sido publicados con nombre y apellidos. Luego hay otras personas, cargos medios, encargados, etc. Pero esas personas no tienen un papel directivo. 

¿Considera que los sueldos de los directivos son adecuados?

Hemos llevado a cabo una política de moderación salarial entre los directivos bastante contundente y ajustando el organigrama. Tenemos que seguir avanzando en esta misma política. Es muy complejo, porque todo el mundo en TMB tiene contratos laborales, nadie tiene un contrato de alta dirección salvo el consejero delegado. Esto es una anomalía, porque un alto directivo no debería tener un contrato con una protección laboral que se diseña para los trabajadores y con unas prestaciones que corresponden a sueldos menores.

Otra de las cosas que se ha criticado es una supuesta cúpula hipertrofiada. ¿Qué opina?

La masa salarial de los directivos corresponde a menos del 1% de la masa total de lo que nos gastamos en salarios en TMB. Es una empresa enorme, hablamos de 8.000 personas que reciben en concepto de sueldos más de 270 millones al año. La estructura directiva debe ser acorde al tamaño de la empresa. Eso sí, ahora estamos centrados en transparentar esa estructura, sobre la que a penas hemos empezado a actuar.

Eso sugiere que habrá actuaciones de más calado en el futuro. ¿En qué está pensando?

Hay que hacer una reflexión amplia sobre los sueldos en las empresas públicas, en la línea que venimos marcando. Pero eso no se puede hacer de espaldas ni al resto de la plantilla ni al resto de empresas del sector. No somos una administración pública con niveles funcionariales, somos una empresa pública que desde lo público pretende mirar de tú a tú a cualquier empresa de transporte público… del mundo. El reto es conjugar todo eso con ser referentes en excelencia, y eso también pasa por ser referentes en transparencia. Hay pocas empresas públicas que estén ofreciendo datos a nivel de transparencia de la exactitud que ahora ofrece TMB. Y seguiremos avanzando. 

¿Su gobierno ha encontrado resistencias dentro de TMB para retardar o paralizar la entrega de informaciones a las que obliga la ley?

No es fácil aplicar la transparencia en una empresa donde algunas personas que llevan trabajando más de 20 años han tenido anonimato. En este país no existe la cultura de hacer público tu nombre y tu sueldo. Nosotros como cargos públicos hemos asumido esa responsabilidad, pero es difícil que el resto de la gente vaya entrando en esa cultura de la transparencia. En un país como el nuestro en el que hablar de sueldos ni siquiera está bien visto en una conversación informal. Debemos huir de esa cultura y entender que la publicidad de los sueldos es lo normal. La transparencia no es una cuestión de ideario político, se trata de cultura democrática.

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