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CATALUNYA

ENTREVISTA | Elisenda Alamany

"Para hablar de presupuestos el Govern debe garantizar que no va a elecciones"

La portavoz de los 'comuns' en el Parlament pone condiciones para brindar su apoyo al Ejecutivo de Torra, ahora que ha perdido la mayoría en el Parlament

Alamany defiende un pacto de claridad sobre la autodeterminación, y carga contra el PSOE por no exponer su solución para Catalunya "a parte de decir no a todo"

"El acuerdo de presupuestos con Sánchez demuestra que las victorias ciudadanas son posibles, y empujan hacia una resolución democrática para Catalunya", asegura

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Alamany defiende que los 'comuns' tenían que participar en el 1-O

Alamany defiende que los 'comuns' tenían que participar en el 1-O ROBERT BONET

Buscar el apoyo de los 'comuns' en el Parlament se ha convertido en las últimas semanas en una necesidad para el Govern catalán. Tras la pérdida de cinco diputados, el Ejecutivo de Quim Torra mira hacia el grupo de Elisenda Alamany (L'Hospitalet de Llobregat, 1983) para negociar los presupuestos de la Generalitat y garantizar la estabilidad en el Parlament. Alamany, por su parte, está abierta a hablar con el Govern, pero con condiciones: si los 'comuns' sacan adelante las cuentas deberán ser más sociales y, sobre todo, Torra deberá olvidarse del adelanto electoral y ejecutar los presupuestos.

Después de la sorpresiva dimisión de Xavier Domènech, ¿Catalunya en Comú todavía es un espacio donde caben diferentes sensibilidades nacionales?

Una de las misiones más importantes de los 'comuns' es seguir representando la diversidad de la sociedad. Hay múltiples sensibilidades que se han quedado huérfanas porque unos partidos son claramente independentistas y otros favorables del ‘statu quo’. Cuando construimos este espacio pensábamos que cabían diferentes sensibilidades porque nadie estaba ofreciendo soluciones inclusivas. Pero no te engañaré. Estoy preocupada por si el espacio olvida este objetivo principal, porque si eso no es una prioridad quiere decir que ya no estamos ante un problema de cohesión interna, sino que se han dejado atrás los valores que nos hicieron ganadores en las elecciones generales y en el Ayuntamiento de Barcelona.

¿Está preocupada porque la construcción de la nueva ejecutiva no refleja esa pluralidad tanto como cree que debería?

En el momento de la renovación de la dirección fui muy clara y dije que se debían dar pasos firmes para superar las fronteras que había entre los actores que habían conformado el espacio. Los pasos no fueron suficientemente firmes y la tarea de crear una identidad común para los ‘comuns’ todavía está pendiente para que la gente nos vea como una fuerza claramente soberanista, como dice nuestro ideario, republicana y comprometida con el derecho a decidir.

¿No se han superado las lógicas de partido en Catalunya en Comú?

Creo que es una asignatura pendiente.

Pero hay una parte de sus bases que no entienden el apoyo al referéndum del 1-O o que hablen de presos políticos. ¿Que autocrítica hacen sobre eso?

El 1-O marcó un antes y un después en la historia de nuestro país. Y una fuerza soberanista no se podía quedar fuera de ese día si se quiere seguir definiendo como soberanista. Autocrítica: nosotros éramos un espacio político de reciente creación, y el debate interno no se dio con la rapidez que la sociedad pedía. Eso nos convirtió en sospechosos ante una parte de la gente que quiere un cambio. Pero el posicionamiento creo que fue correcto. Dijimos que en el 1-O debíamos estar porque era un ejercicio de soberanía pero que tenía muchas debilidades para considerarse el referéndum definitivo. Y eso se ha confirmado.

Hemos vivido un debate de política general interrumpido y aplazado, en medio de una grave bronca política entre independentistas. ¿De quién es la responsabilidad?

En primer lugar hay una injerencia jurídica en la vida política de Catalunya, que se llama Llarena. Y hasta que eso no se solucione no podremos hablar de normalidad democrática. En segundo lugar, después del auto de Llarena nosotros pedimos no suspender a los diputados automáticamente, porque creemos que no hubo violencia ni por tanto rebelión, y que cualquier propuesta que se hiciera fuese efectiva. JxCat y ERC llegaron a un acuerdo, y lo único que debía hacer JxCat para que contasen sus votos era comunicar a la Mesa quién votaría por sus diputados. Esto no se cumplió porque JxCat incumplió el acuerdo. Y esto no tiene que ver con los presos sino con ver quién gana la hegemonía independentista

Ustedes votaron en contra de la suspensión y a favor de las delegaciones de voto. ¿Quiere decir esto que está a favor de que el Parlament desobedezca el auto de Llarena?

Lo que hace el Parlament, desde su autonomía y dando garantías de separación de poderes, es interpretar el auto de Llarena y mantener los derechos de los diputados. Por tanto rechazó la suspensión automática pero garantizó que no hubiera un bloqueo de la institución. Nosotros estábamos de acuerdo con la propuesta que se llevó a cabo, porque entendíamos que no había inseguridad jurídica.

Una de sus propuestas estrella para este debate de política general era el pacto de claridad. ¿Cuál era el objetivo de esta iniciativa?

El pacto bebe la experiencia de Quebec, sin ser una translación directa. Aprovechando la visita de Pedro Sánchez a Canadá y contando con que hasta ahora el PSOE vive más de gestos que de realidades, propusimos la posibilidad de ponernos de acuerdo todos los partidos favorables al cambio en cuáles deberían ser la pregunta o preguntas, el procedimiento y las condiciones para que la gente pueda y se sienta apelada a decir nuestro futuro.

Obtuvieron el apoyo de ERC, pero no de JxCat ni el PSC. Si partidos que podrían comprarlo no lo compran, ¿qué problema tiene este pacto de claridad?

La pregunta es si los partidos quieren escuchar lo que la sociedad mayoritariamente está diciendo. El 3 de octubre nos demuestra que existen entidades, asociaciones y sindicatos mayoritarios que después de la represión entienden que nos tenemos que mover con grandes consensos. Un gran consenso es el del referéndum. No tengo claro cuál es la estrategia de JxCat. Y creo que eso tiene que ver con que no compartimos qué sucedió el 1 de octubre. Para nosotros es la constatación de que existe una gran mayoría de la gente que quiere decidir su futuro, pero no es un mandato de una República constituida.

Alamany cree que a su partido le falta encontrar una posición "común"

Alamany cree que a su partido le falta encontrar una posición "común" ROBERT BONET

El PSOE y el PSC dicen no al referéndum de autodeterminación y, a cambio, proponen un referéndum de autogobierno, es decir, para reformar el Estatut. Si les propusieran comenzar por aquí, ¿sería aceptable para los ‘comuns’?

Tengo la sensación de que las posiciones de los partidos no se concretan en propuestas. El PSOE no expone cuál es la solución política para Catalunya a parte de decir no a todo. La sociedad lo que está reclamando es decidir libremente su futuro, y tendremos que dar salida a eso. La gente no se está manifestando por una reforma del Estatut.

¿Cómo se presiona al PSOE para aceptar un referéndum de autodeterminación si no se pone de condición para los presupuestos?

Siempre hemos dicho que Catalunya se merece un referéndum pactado, y más después del 1-O y del 3-O. En del debate de política general hemos registrado iniciativas en este sentido, y también hemos votado las de otros grupos. Pero el referéndum no se cerrará por arriba en un pacto de dos partidos. Primero hay que buscar aquí [en Catalunya] un gran acuerdo sobre los consensos mínimos. Es eso lo que buscamos con el pacto de claridad. Ahora bien, el acuerdo PSOE-Podemos demuestra que las victorias ciudadanas son posibles, y esas victorias ciudadanas empujan hacia una resolución democrática del conflicto.

Pero, ¿entendería que los partidos independentistas pusieran  el referéndum o la cuestión de los presos como condición para apoyar los presupuestos en el Congreso?

Hemos instado al Gobierno del PSOE desde el Parlament a rebajar la tensión. Nosotros recordamos que en la moción de censura los partidos independentistas no pusieron ninguna condición. Ahora vemos estrategias diferentes entre ellos y habrá que ver cómo piensan negociar, con un espacio del PDeCAT que además tiene dos almas. Mientras, ERC ha hecho a priori una valoración más positiva del acuerdo de presupuestos, que consigue 2.200 millones para Catalunya. Pero no entenderíamos que quisieran renunciar al hecho de que Catalunya deje de liderar el pódium de las vergüenzas en listas de espera de dependencia, en tasas universitarias o en precios del alquiler.

El Govern ha dejado claro que mira a los ‘comuns’ para aprobar los presupuestos. ¿Son correspondidos?

Está claro que nosotros no somos los socios de Torra. Pero es verdad que hemos avanzado mucho en las condiciones que creemos que deben estar sobre la mesa. La primera es una fiscalidad progresiva, después revertir los recortes, porque se han venido consolidando desde que Catalunya se convirtió en vanguardia de la austeridad. También hemos pedido que la Generalitat acompañe a los ayuntamientos, y ponemos el ejemplo de abandono total que ha hecho de las políticas de guarderías. Básicamente reclamamos líneas generales en las que nos podamos poner de acuerdo.

Estas condiciones, ¿se las han trasladado ya al departamento de Economía?

Hay una primera toma de contacto, pero nada más. No hemos tenido respuesta a estas condiciones, que son líneas rojas para los ‘comuns’. Y si cuando hay debates de política general, en los que hay que hablar sobre las condiciones de vida de la gente, estamos distraídos en otras cosas, se hace difícil poder hablar de esto.

Se observa un cambio: ahora mismo los ‘comuns’ no se cierran a aprobar unos presupuestos que sostendrían al Govern de Torra.

Pensamos que los presupuestos deben tener el nombre y apellido de la ciudadanía, que hace demasiado tiempo que no tienen. Ahora, eso no es ningún cheque en blanco para ningún presupuesto, son líneas generales.

¿El abandono definitivo de la vía unilateral sería otra condición para un pacto de presupuestos en la Generalitat?

Al margen de la estrategia que quiera seguir el Govern, antes tendremos que saber de qué va esta legislatura. Creo que nadie sabe de qué va, ni cuánto se alargará. Una condición segura para hablar de los presupuestos es que estos sean ejecutables, que el Govern garantice que no se convoquen elecciones antes, y teniendo en cuenta las grietas entre los partidos, no está claro que la legislatura aguante. La estrategia unilateral no debe abandonarse por los ‘comuns’, sino porque se ha demostrado una vía fracasada, no transitable. Pero a parte de eso, un Govern debe de tener un plan, que ahora mismo no vemos.

Después de que el Govern haya perdido la mayoría parlamentaria, ¿los 'comuns' podrían hacer un pacto de legislatura, que garantizase la estabilidad?

En primer lugar decir que si no hay mayoría independentista es porque JxCat no quiere. Habrá mayoría independentista cuando JxCat cumpla el acuerdo que ellos presentaron al pleno. Nuestra propuesta es por unos presupuestos, que engloben también el Ayuntamiento de Barcelona, y que vayan en la línea de enterrar la década oscura de recortes que hemos pasado. Nosotros en esta legislatura queremos ser la garantía de que pueden abrirse grandes nuevas mayorías.

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