Has elegido la edición de . Verás las noticias de esta portada en el módulo de ediciones locales de la home de elDiario.es.
La portada de mañana
Acceder
El informe de la UCO sobre el novio de Ayuso apunta a relaciones vetadas por Quirón
El fracaso de Trump en Irán lastra su presidencia
Opinión - 'La justicia y el periodismo en el 'Detritoceno' español', por Rosa María Artal

Agricultores valencianos destruyen sus cosechas: cebollas a 36 céntimos en el campo y hasta 2,24 euros en el súper

Un agricultor en plena recolección en 2022

Miguel Giménez

València —
19 de junio de 2026 21:33 h

0

La brecha de precios entre lo que percibe un agricultor en el campo y lo que paga el consumidor final en el supermercado sitúa al productor en una posición de extrema vulnerabilidad. Los últimos datos del Índice de Precios en Origen y Destino de los alimentos (IPOD) revelan diferencias que dificultan la rentabilidad de las explotaciones agrarias valencianas, sobre todo cuando hablamos de algunos productos, un escenario que las organizaciones profesionales atribuyen a la presión de las compras en el extranjero y a las lagunas de la legislación vigente.

El IPOD general sitúa el diferencial medio en un 3,68, lo que significa que el precio de los alimentos se multiplica casi por cuatro a lo largo de la cadena de distribución. Esta distancia es todavía más acusada en el sector agrícola, donde el índice medio se eleva al 3,84, frente al 3,15 del sector ganadero. El caso de la cebolla lidera la estadística de la asimetría comercial con un incremento del 522%: mientras el agricultor recibe de media apenas 0,36 euros por kilo en origen, el consumidor lo adquiere en destino a 2,24 euros (6,22 veces más). Comportamientos similares registran productos básicos como la lechuga, con un encarecimiento del 482%, o la patata, cuyo valor de venta se multiplica por 3,20 desde su recolección.

Con este panorama, en una reciente publicación en redes sociales un agricultor se quejaba amargamente de esta situación. Así, explicaba que debido a la actual legislación, destruía su producción de 250.000 kilos de cebollas, “la faena de un año”, por el irrisorio precio al que se las pagaban, a 9 céntimos el kilo en el campo mientras en el supermercado la cebolla seca se vende entre 1,49 y 1,59 euros el kilo.

Carles Peris, secretario general de La Unió Llauradora i Ramadera, señala que estas diferencias tan elevadas hunden los precios en origen por debajo de los costes de producción, lo que impide que al agricultor le sea rentable recoger la cosecha. “Normalmente detectamos diferencias muy grandes entre lo que percibe el productor y lo que paga el consumidor, y los datos oficiales así lo reflejan”, lamenta Peris. A su juicio, el origen de estos precios en productos como la cebolla o la patata radica en que los operadores de las grandes superficies prefieren abastecerse de mercados externos antes de recurrir a la producción local.

El portavoz de la organización agraria denuncia que los importadores acumulan gran cantidad de producto extranjero en cámaras frigoríficas y lo distribuyen de forma paulatina. Esta estrategia provoca que la producción autóctona entre siempre tarde en los canales comerciales.

“La campaña local se inicia con retraso y el producto se acumula en el campo, lo que genera una presión insoportable sobre las cotizaciones”, explica el secretario general de La Unió. Como consecuencia, cuando los intermediarios acuden a comprar a las explotaciones locales, imponen precios de saldo amparados en las reservas acumuladas en sus almacenes.

Un campo de cebollas en Valencia, en una imagen de archivo.

La presencia de cebollas procedentes de países como Egipto o Perú en los lineales de los supermercados valencianos en plena temporada local ilustra, según la organización, el perjuicio que causan estas operaciones de comercio exterior.

Peris califica de urgentes las reformas estructurales en la Ley de la Cadena Alimentaria para evitar que los productores se vean obligados a destruir sus cosechas por falta de salida comercial. Asimismo, exige frenar la entrada masiva de alimentos de terceros países que no cumplen los estándares ambientales y sociolaborales exigidos en la Unión Europea.

Etiquetas
stats